viernes, febrero 23, 2024

Señores del Gobierno, controlen las fiestas patronales

Lito Santana

La tradición cultural dominicana recuerda la celebración de las fiestas patronales, como un escenario ideal para el impulso de las buenas costumbres, la religiosidad popular y el folclor auténtico.

Era que estas fiestas llegaban bajo el influjo  de las parroquias municipales a las que se sumaban los clubes deportivos, asociaciones juveniles, fundaciones culturales y hasta los liceos secundarios y escuelas primarias.

Se trataba de actuar en estos días en base a las características del Santo o la Santa Patrona, que servían de referencia a la celebración.

Así llegaban las patronales de la Virgen de la Altagracia, San Juan, Santa Rosa, San Antonio, Nuestra Señora del Rosario y así decenas de estos servidores de Jesucristo o la Iglesia Católica.

Otra características de esas fiestas era que regularmente se programaba para el verano, a excepción de la Virgen de la Altagracia, que es patrona nacional y está fechada el 21 de enero.

La composición de los comités de fiestas patronales permitía la elaboración de programas con actividades religiosas, deportivas, culturales, teatrales y educativas, dependiendo de la vocación de sus gestores.

Ya no es así. 

Entre los promotoras de las bebidas alcohólicas y los auspiciadores del teteo han cambiado los santorales que ahora se llaman San Brugal, San Barcelona y Santa Presidente, para inundar las comunidades con potentes díscolos o musicales, arrasando con la cultura religiosa, popular u deportiva

No celebran ningún Santo o Santa, ni organizan actividades. De repente llegan estas personas, abren sus carpas y tarimas, colocan su música y prepárese para tener 11, 15 o 21 días de teteo, sin consultar ni pedir permiso a nadie.

Lo hacen en contra de la autóctona fiesta patronal, el comercio local, que debe cerrar sus puertas mientras ellos están encendidos y contra la paz comunitaria.

Son gentes sin escrúpulos que no tienen negocios registrados, que pueden iniciar este desastre en un cruce de carretera, en un play o en un patio sin ningún tipo de supervisión o de horarios.

Los pleitos a tiros, botellazos o pedradas suelen ocurrir sin ningún tipo de consecuencias.

Es tiempo, por Dios, de que las autoridades del Gobierno presten atención a esta barbaridad, llamada Fiestas Patronales.

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