Por Evelyn Irizarri Santos
NUEVA YORK, Estados Unidos. – Nueva York es considerado un estado demócrata, o al menos así lo han dejado establecido los últimos procesos electorales, tanto presidenciales como las elecciones de medio término.
Los neoyorquinos han visto sucederse a los demócratas tanto en la Alcaldía como en la gobernación y ni hablar de lo que han ayudado a los candidatos presidenciales los codiciados 29 votos electorales que aporta ese estado.
El alcalde demócrata Bill Diblasio, tras dos períodos, traspasó el mando a Eric Adams, también del partido azul y este a su vez, al actual incumbente Zohran Mamdani.
Lo mismo ocurre en la gobernación, donde el demócrata Andrew Cuomo, quien no concluyó su segundo mandato, tras renunciar, lo que llevó a la demócrata Kathy Hochul a asumir el cargo en su condición de vicegobernadora.
Hochul más tarde ganó la candidatura a la misma posición resultando vencedora con una cómoda victoria frente a su rival republicano.
Es decir, una total dominación del partido, por casi 20 años. Ahora, los demócratas están a solo días de confirmar si aún cuentan con el favor y la confianza de los neoyorquinos o si estos prefieren cambiar de dirección y darles la oportunidad a los republicanos y entregarles el gobierno de la ciudad.
La reelección
El próximo día tres de noviembre, habrá elecciones de medio término en los Estados Unidos. Una contienda muy importante para ambos partidos que luchan con todas sus fuerzas y armas para dominar la Cámara de Representantes, el Senado y obtener el mayor número de posiciones en disputa.
En Nueva York, la gobernadora Kathy Hochul, se subió en el tren de la reelección y vuelve a medir sus fuerzas frente a un candidato republicano; esta vez, se trata de Bruce Blakeman.
Una carrera que, según todas las encuestas, la encaminan a una contundente victoria.
Las encuestas
Hasta finales del mes de septiembre, los sondeos separaban a ambos candidatos con entre 10 y 12 puntos porcentuales a favor de la gobernadora Hochul, pero conforme avanzan los días, esos números han ido en aumento, y ya se estima que la demócrata supera a su adversario por casi 20 puntos.
Una de las más recientes fue una encuesta de Maristas, realizada entre durante los primeros 4 días del este mes, en la cual participaron 1, 361 votantes registrados. Según el resultado, la gobernadora Hochul obtuvo el 53% frente al 42% de Blakeman, una diferencia de 11 puntos, con un margen de error de 3,6 puntos porcentuales.
Además, el desglose de la encuesta muestra que en el área central de la ciudad, Hochul cuenta con un 69 por ciento de preferencia, mientras que en la parte Norte del estado, Blakeman alcanza un 51 por ciento.
Todo eso está referido a votantes registrados, pero entre los votantes independientes, el republicano es favorito con un 49 por ciento frente a un 41 por ciento que favorece a la demócrata.
También, se destaca el apoyo masivo de las mujeres a la gobernadora, mientras que los hombres se inclinan más a favor del republicano.
El gobierno de NY
Los demócratas han estado al frente del gobierno en Nueva York de manera continua desde enero de 2007, fecha en que asumió como gobernador Elliot Spitzer. Luego de la renuncia de Spitzer, David Paterson, tomó juramento como nuevo gobernador y hasta el momento es la única persona no vidente en ocupar esa posición. Después Andrew Cuomo ganó las elecciones y más tarde fue reelecto. Duró 10 años, antes de renunciar por una serie de acusaciones sobre conducta inapropiada. Hochul lo sucedió.
El último gobernador republicano fue George Pataki, que gobernó desde 1995 hasta 2006.
Pataki sucedió al demócrata Mario Matthew Cuomo, padre del exgobernador Andrew Cuomo.
Un largo reinado
Todo parece indicar que el reinado demócrata en Nueva York se va a extender unos cuantos años más. Para ello, varios factores juegan a su favor.
Para citar algunos, que en estos momentos representan una ventaja para los demócratas, es el descontento por el alto costo de la vida en todo el país, pero que parece sentirse con mayor intensidad en la Gran Manzana.
Lo mismo, el rechazo a las políticas migratorias del presidente Donald Trump. Además, el temor a perder la condición de Estado Santuario, que los alcaldes y gobernadores anteriores asumieron y que tanto ha beneficiado a los inmigrantes.
Y en general, también habría que considerar los niveles de aceptación del presidente Trump, que rondan muy bajos en estos momentos.
Los días van pasando y cada vez falta menos para confirmar o desmentir lo que dicen las encuestas.




