domingo, abril 21, 2024

Se equivocó el síndico de El Aguacate

Definitivamente hay que ver el video en el que se muestra como fue el hecho en el que resultó herido de bala, el síndico del distrito municipal El Aguacate, en Arenoso, provincia Duarte, Orlando Nolasco.
Describirlo por este medio resulta prácticamente imposible. Pero lo que recogen las imágenes es la de un funcionario público fuera de control. Y un agente, junto a los suyos tratando de calmar a quienes definen como la autoridad del lugar.
El desenlace ya es conocido y por suerte, a pesar de recibir un disparo, los médicos aseguran que está fuera de peligro.
Pero todo lo ocurrido resulta bochornoso.
La primera impresión que recibimos quienes nos enteramos del hecho a través de los titulares de los medios, fue que “de seguro ese agente de la AMET se pasó de la raya”. Pero no fue así.
Con frecuencia asumimos que los agentes del orden son portadores de la violencia que vive la nación y más cuando la supuesta víctima es la máxima autoridad civil de una comunidad.
Lo que vivió El Aguacate es un reflejo de lo que con frecuencia sucede entre los dominicanos.
No está en nuestro imaginario ver a un síndico abalanzarse sobre un agente del orden, que se supone es su aliado, aunque con funciones distintas.
Los agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett), tienen su función y su propia línea de mando, lo que el herido nunca obtemperó por más consejos que recibió de la autoridad policial y de sus propios munícipes.
Por el motivo que sea, nuestros pobladores le van perdiendo el respeto a la autoridad, a los agentes del orden. Y lo vemos cuando en un retén policial o militar, los oficiales mandan a detener a un conductor, o cuando hay una reyerta entre muchachos y muchachas, o cuando en mayor escala se hace un operativo de persecución del delito, como el microtráfico barrial, en el que la gente se levanta para enfrentar a quienes le persiguen “sus muchachos”.
En muchas ocasiones los representantes de la ley tienen que salir huyendo ante las pedreas y hasta tiroteos de quienes, desde la delincuencia, controlan la zona.
Es tiempo de hacer un alto en este comportamiento. Y si quienes, cumpliendo con su deber, cometen alguna falta, que sean los organismos correspondientes quienes juzguen la situación.
Ojalá no se repitan hechos lamentables. Como el que sucedió en El Aguacate.

Lito Santana
Lito Santana
Nació en Tamayo. Locutor y periodista. Ha trabajado en distintos medios de comunicación. Aboga por la participación de todos los sectores en la solución de las dificultades por la que atrevieza el País.

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