jueves, abril 25, 2024

Salir del callejón, el único camino con el impredecible Haití

El gobierno no tendrá más alternativa que empezar a desandar los pasos que lo condujeron al callejón frente a Haití, porque recurrió muy temprano a lo que pudo haber sido su último recurso: el bloqueo total mediante el cierre de las fronteras aéreas, terrestres y marítimas, con el propósito de lograr la suspensión de la construcción del canal, lo que no ha ocurrido.

El presidente Luis Abinader prefirió ir al extremo desde un principio, y de paso, relegó al ministerio de Relaciones Exteriores, mediante la asunción personal de la conducción del caso.

¿Qué podía esperarse más allá de una acción semejante, acompañada de un impresionante despliegue militar que implicó la movilización de vehículos de combate terrestres y aéreos?

Subestimó a los haitianos

En su estrategia, Abinader subestimó a la parte haitiana, convencido de que un bloqueo de esa magnitud conduciría al primer ministro Ariel Henry a ordenar la suspensión de los trabajos de construcción del canal hacia el río Masacre, o que simplemente los llamados “incontrolables” se replegaran.

Pero al mismo tiempo, dentro de ese propósito, el plan manifiesto sugería que el gobierno haitiano, y en particular el ministro Henry, era ajeno a la construcción del canal, y más aún, que no lo aprobaba, y que no contaba con los medios para impedir la continuación de los trabajos. Lo dijo repetidamente el propio presidente Abinader. Traducía e interpretaba el silencio de Henry de esa manera.

¿Qué ocurrió? 

El jueves 14 de septiembre, el gobierno de Haití emitió un comunicado que, entre otros asuntos dice lo siguiente:

“La República de Haití tiene soberanía sobre la explotación de sus recursos naturales. Al igual que la República Dominicana, con la que comparte el río Masacre, tiene pleno derecho a realizar capturas (tomas de agua) allí, de conformidad con el acuerdo (bilateral) de 1929. El Gobierno de la República de Haití tomará todas las medidas necesarias para proteger los intereses del pueblo haitiano.

“Un diálogo que estaba en curso y bien encaminado entre la delegación haitiana, debidamente autorizada, con sus homólogos dominicanos de la Comisión Binacional, en la Cancillería dominicana, en la República Dominicana, cuando se produjo el anuncio unilateral del presidente dominicano (Luis Abinader) de cerrar sus fronteras.

“El Gobierno de la República de Haití hace un llamado a la protección de vidas y bienes a ambos lados de la frontera, y al respeto de las convenciones internacionales que rigen la materia”.

Sucesivamente, la canciller haitiana visitaba al embajador dominicano en Puerto Príncipe, Faruk Miguel Castillo, para quejarse de la actitud “inamistosa” del gobierno dominicano, cuestionaba el cierre de la frontera y reclamaba un trato justo a los haitianos residentes, que empezaron a retornar a su país.

Luego, el ministerio de Agricultura haitiano anunció formalmente iniciativas de apoyo a la construcción del canal, lo que develó definitivamente que se trataba de la continuidad del gobierno haitiano, los mismos representantes que estuvieron en la mesa bilateral en 2021, y con los cuales se intentó más recientemente llegar a algún tipo de arreglo.

Fueron señales muy claras, y en el mismo escenario de la Asamblea General de la ONU, el ministro Henry reivindicó el derecho de Haití a beneficiarse de las aguas del río Masacre o Dajabón.

Pese a esa tendencia de los hechos, el presidente Abinader insistía ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), el pasado 18 de septiembre, que el canal era obra de un grupo de nueve incontrolables, forajidos, a los cuales prohibió visitar la República Dominicana.

Haití ratifica

El pasado lunes 25 de septiembre, Ariel ratificó el punto de vita del gobierno haitiano, en rueda de prensa, en Puerto Príncipe: “No vamos a retroceder. Nuestro vecino debe entender que, al igual que utiliza las aguas del río Masacre para regar sus tierras, Haití tiene el mismo derecho…estamos diciendo a nuestros vecinos que no es ni la fuerza ni la acción militar ni la intimidación lo que resolverá el problema. Es a través del diálogo y el respeto mutuo como encontraremos las soluciones adecuadas que beneficien a ambos países.”

Mediación

Una cuestión que bien pudo manejarse en la mesa de diálogo binacional, ahora está sugiriéndose la posibilidad de que deba ser mediada por las potencias colonialistas de siembre, como Francia, cuyo  embajador en Puerto Príncipe, Fabrice Mouriez, quien declaró que la solución al conflicto por el canal “pasa por el diálogo” y   ofreció la mediación de Francia y la Unión Europea (UE).

“Siempre es preocupante que dos países amigos cierren una frontera común”, sugirió Mouriez, llamando la atención sobre las consecuencias humanitarias para Haití si continúa el conflicto.

El diplomático francés dijo temer a las consecuencias tanto humanitarias como económicas de la crisis. Recomiendó asimismo, una distribución justa de los recursos hídricos.

Repercusiones

En lo inmediato, el presidente Abinader ha logrado ganancias políticas. Se proyecta como el defensor número uno de la nacionalidad y los intereses de la República. Con la exacerbación de los ímpetus nacionalistas, alentado por la ultraderecha, ha mejorado su posicionamiento frente a los electores.

Asimismo, quienes han expresado algunos cuestionamientos a la forma en que ha sido conducido el diferendo con Haití, se les proyecta como enemigos de la patria.

Del otro lado de la isla, la posición del gobierno dominicano ha estimulado el espíritu de unidad nacional y una conducta colaborativa en la defensa del canal, cuya construcción ha devenido en una convocatoria popular en la cual el trabajo voluntario es visible, acompañado de colectas populares para continuar la obra. Los trabajadores siempre se ven acompañados por una multitud que defiende su derecho a las aguas del río Masacre.

A ambos lados de la isla

El pasado jueves, jesuitas de Dajabón, República Dominicana, y Ouanaminthe, en Haití, emitieron un llamado a los líderes de ambas naciones para que se respete el Tratado de Paz de 1929. Exhortaron a que se priorice el diálogo: “Se le da prioridad al diálogo diplomático y, en caso de que esto no diera resultado, los países se comprometen a acudir al arbitraje internacional”, dijeron los integrantes de la Compañía de Jesús de ambos lados de la frontera.

Concesión minera

 También advirtieron sobre las concesiones a una empresa minera canadiense que amenaza el mismo lugar donde nacen el río Masacre o Dajabón y otros afluentes binacionales.

“El modelo extractivista de la minería conduciría a la contaminación del agua que todos necesitamos para vivir”, un elemento que no se había tratado formalmente en medio de la crisis.

Comerciantes y comunitarios

Desde el primer día del bloqueo a Haití, los comerciantes y vecinos dominicanos fronterizos han expresado desaliento por la pérdida del mercado y la disminución de sus actividades económicas. El gobierno ha anunciado paliativos para atenuar el impacto de la suspensión de las ventas y exportaciones, sobre todo a los productores o vendedores de artículos perecederos.

Hay que suponer que todas estas acciones implican un gasto para el gobierno que no estaba previsto.

Llamado a los partidos

En las últimas horas, el presidente Abinader ha reiterado un llamado a los partidos políticos para que formen parte de su estrategia de defensa de la República, para detener r la construcción del canal, pero estos han sido renuentes a aceptar los términos, y critican la forma en que ha sido conducida la confrontación.

Superar el momento

Es muy extendida la percepción de que mantener las fronteras con Haití cerradas es insostenible en el tiempo. Está el comercio bilateral, totalmente favorable a República Dominicana. También las implicaciones para la población haitiana, que depende en más de un 30% de los suministros alimenticios y otros provenientes de este lado de la isla.

Mantener el bloqueo puede llamar la atención de las agencias internacionales, que podrían considerar que República Dominicana agrava el sufrimiento de los haitianos al negarle el acceso a bienes y servicios esenciales para la vida.

Las benditas aguas del Masacre

A la luz del Tratado de Paz, Amistad Perpetua y Arbitraje de 1929, los dos países tienen derecho al uso de los recursos hídricos binacionales. Lo que se discute es que Haití no podía iniciar los trabajos del canal sin el previo consenso de la parte dominicana. Pero el canal ya está hecho. Queda pendiente la toma de agua. El canal está terminado, visiblemente ha quedado por encima del nivel de las aguas del río, y requeriría alguna infraestructura para desviar el agua. Necesariamente tendría que producirse un acuerdo sobre uso y usufructo. En definitiva, la toma está justo en el área de los escasos kilómetros en que el río Masacre penetra el lado haitiano.

SENSATO

Parece sensato bajar el tono y buscar una solución conveniente a las dos partes, y tratar, después de tantos ruidos “nacionalistas”, que la solución no conlleve una humillación para ninguno de los actores estelares. Hay que salir del callejón.

Osvaldo Santana
Osvaldo Santana
Osvaldo Santana es periodista.

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