jueves, abril 25, 2024

Ricardo Figueroa Adón: “Debemos motivar a los jóvenes para que el campo retome su compromiso de alimentarnos a todos”

Don Ricardo Figueroa Adón, dedicó su vida a la agronomía. La cuenta a pronosticamedia.com, sus experiencias en el campo, cómo fueron esos días y qué debe hacer la juventud para continuar la tradición de labrar la tierra.

Con nostalgia nos relata sus recorridos por La Victoria, su tierra natal, Monte Plata, Villa Mella, Baní, San Cristóbal, Palenque, lugares donde dejó el sudor de su frente y sus conocimientos profesionales.

“Una de mis características en toda mi experiencia de trabajo era caminar junto a los agricultores, los involucraba en la solución de los problemas que se presentaran, para que ellos asumieran también las soluciones de sus dificultades”, nos relató Ricardo.

A continuación, la entrevista:

¿Cómo estás Ricardo?

Me siento bien 

¿Por qué decidiste estudiar Agronomía?

Mira, en principio yo quería estudiar Medicina. Pero, para ese tiempo, cuando era la llamada “época de gobierno de Joaquín Balaguer”, me dio muchos problemas completar ese proceso en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que fue donde estudié. Unos días era la cantidad de muchachos que estábamos en la fila, otro día eran las movilizaciones en el campus, en fin, era un poco difícil. Fui tres veces a inscribirme en Medicina, pero no se pudo. Entonces, uno de esos días, ya de regreso a casa, me encontré con un buen amigo que estuvimos juntos un tiempo viviendo en Monte Plata y me dijo que la “carrera de Agronomía” era una de las mejores y me motivó, explicándome las ventajas que tenía para el país y para el profesional de esa área, pues al terminar tenía empleo seguro. Él mismo me llevó a la Facultad de Agronomía y Veterinaria y me presentó a un profesor italiano, de apellidos Gastón Lanzo, y ahí me inscribieron en la carrera.

¿Cuándo cursaste la carrera, dónde vivías?

Yo venía del poblado de La Victoria, en la periferia de la Capital. Ahí nací e hice mi escuela primaria y más adelante, mi hermano Teófilo Figueroa, que estaba trabajando en Yamasá, por comodidad y por, quizás, las limitaciones económicas, me llevó a vivir con él. En la Victoria no había liceo secundario y yo quería venir a estudiar al Liceo Juan Pablo Duarte, pero no tenía la fuerza para eso y entonces me fui con mi hermano para Yamasá. Ahí hice el primero y segundo cursos del bachillerato y luego a él lo trasladaron al poblado de Monte Plata y ahí culminé el bachillerato. 

¿Ya graduado de agrónomo como fueron tus primeras experiencias de trabajo?

Después que terminé en la UASD, que fue a finales de año del 1979, quería tomarme uno dos o tres meses de descanso porque eran tiempos muy difíciles para nosotros, para entonces comenzar a buscar trabajo en el próximo año, pero una muchacha, muy amiga mía del poblado de La Victoria, llamada Dolores Bermúdez, me dijo que en la Secretaría de Agricultura necesitaban un agrónomo y  que yo podía ser el candidato perfecto, que me presentara a la Regional  Central de esa institución que estaba en la oficina en Baní. Hacia allá me dirigí y recuerdo que tan pronto me entrevistaron para el puesto, me designaron como “Encargado del Área de Producción de La Victoria”, bajo la responsabilidad de la “Oficina de Control” que estaba en Villa Mella. 

¿Y qué hacías?

Ahí yo trabajaba directamente con los agricultores, les supervisaba sus cosechas y les daba las orientaciones de lugar. También trabaja con ellos en las diligencias para conseguir el material de siembra, entre otras cosas. Una de mis características en toda mi experiencia de trabajo era caminar junto a los agricultores, los involucraba en la solución de los problemas que se presentaban, para que ellos asumieran también las soluciones de sus dificultades.

¿Para ese tiempo, cuáles eran las dificultades?

Además de los conocimientos técnicos que necesitaban nuestros productores y que yo los inducía para que asumieran esas formaciones modernas. Estaba la obtención de maquinarias para la roturación y preparación de los terrenos. Yo era el responsable de que esos equipos estuviesen siempre dispuestos, pero en mis diligencias les daba participación a ellos, para que supieran cómo se hacían estas gestiones y a dónde había que dirigirse. También era mi responsabilidad conseguir el material de siembra y darles las orientaciones para el desarrollo de los cultivos. 

Viendo ahora las distancias, me dices que para conseguir el empleo tuviste que viajar a la Oficina de Agricultura en Baní, pero desarrollaste tu trabajo en la Victoria y Villa Mella. ¿Cómo era eso?

Porque en Baní funcionaba la que era la Regional Central y ahí tenía la región central que además incluía a San Cristóbal. Entonces, bajo la responsabilidad de San Cristóbal estaban Monte Plata y toda esa zona de Villa Mella y La Victoria. Recuerdas que San Cristóbal también se extiende hasta Villa Altagracia, Haina y Palenque, pero era dirigida desde Baní. Esas cosas, que ahora se ven absurdas, geográficamente hablando, eran de las decisiones de Rafael Leónidas Trujillo, que, en sus tiempos de dictador, colocó a San Cristóbal con todas esas comunidades bajo su área. Muchas de esas aberraciones todavía se mantienen, como es el caso de Villa Altagracia y uno no puede entender el porqué. 

¿Dónde fue tu siguiente experiencia?

Tras desarrollar esos primeros conocimientos directamente con los agricultores en esa zona de la Victoria, me llamaron para que me ocupara del trabajo en la sub zona de San Cristóbal. Ese fue para mí un gran ascenso. Ahí tenía el control de varias áreas, además del mismo San Cristóbal, trabajaba con agricultores de Haina, Villa Mella, de nuevo La Victoria y Palenque.

¿Ya eres un hombre pensionado en lo que ahora es el Ministerio de Agricultura, recordando tus vivencias como comparas las cosas con la actualidad?

Yo entiendo que el Ministerio de Agricultura se está desenvolviendo como es debido. Siento que desde la Presidencia de la República se le está dando el apoyo para que las cosas salgan bien.  Antes producir era menos complicado por varios factores como la calidad de la tierra, el clima, las lluvias y la menor demanda de productos. Ahora, el consumo es cada vez mayor. Además, creo que era otra la vocación para trabajar la tierra. Asimismo, la juventud en los campos no tiene entusiasmo para esta labor.

Ricardo Figueroa Adón y Lito Santana

¿Qué debe reforzar el gobierno para mejorar la producción?

Las escuelas de agronomía no generan el atractivo de antes y eso que los salarios que perciben los profesionales del área hasta ciertos puntos han mejorado, pero se necesita impulsar la formación de profesionales de la agropecuaria. Por más avanzado que esté el mundo en otros sectores de la formación profesional, siempre habrá que producir alimento, comida para la población. Creo que además de los planes puntuales para enfrentar la sequía o los imponderables del clima, es urgente que volvamos a incentivar la formación profesional de las ciencias agronómicas y veterinarias. No se puede estar haciendo comparaciones en todo, pero a los muchachos de nuestra época nos gustaba el campo, compartir con la gente más noble que tiene el país que son los campesinos. Pero no todo el mundo ahora no tiene esa esa pasión como la teníamos nosotros.

¿Cómo podría incentivarse ese sentimiento?

Siempre va a influir la mejoría económica del profesional. Todo el que elige una profesión piensa en mejorar su estilo de vida y es clave que sea tomado en cuenta esa parte para el que quiera estudiar agronomía y moverse hacia el campo. Porque si por vocación a una persona le gusta el campo y además recibe un buen salario por ese trabajo habrá mayor entusiasmo para asumir este compromiso, no escatimarán esfuerzos y van a trabajar para el sector agropecuario. Debemos motivar a los jóvenes para que el campo retome su compromiso de alimentarnos a todos.

¿Te sientes satisfecho con esas experiencias vividas?

Claro que sí, porque tuve la oportunidad desarrollarme en mi profesión. Trabajé en el departamento de Economía Agropecuaria, más luego volví al área del quehacer del campo. Luego me dieron la oportunidad de irme a preparar, a hacer unos cursos muy buenos a Brasil, y cuando vine seguí desarrollándome. Después fui designado como encargado de la División Nacional de Hortalizas desde el año 2000 hasta el 2004 y ahí pude tener buenas experiencias. Antes fui subdirector del Centro de Producción de Plantas (CEPLAN), que funcionaba en un vivero que había en el sector de Sábana Perdida.

¿Algún mensaje a las nuevas generaciones?

Les sugiero, que si les gustaría que su país se desarrolle para que no haya limitaciones alimentarias, que giren la vista hacia el campo y que ayuden para aumentar la productividad, para que nuestro país siga avanzando en otras áreas del saber y la producción, porque es que el campo siempre será soporte de nuestra economía, por más moderna que sea la sociedad. 

Muchas gracias,

 Ricardo.

Lito Santana
Lito Santana
Nació en Tamayo. Locutor y periodista. Ha trabajado en distintos medios de comunicación. Aboga por la participación de todos los sectores en la solución de las dificultades por la que atrevieza el País.

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