Resultados electorales de EEUU: un respiro para la administración Biden 

NUEVA YORK, Estados Unidos.- El triunfo del partido Demócrata en Arizona y Nevada es un duro golpe para las filas republicanas, otro revés al elevado ego de Donald Trump, y además, asegura el control del partido de gobierno en el Senado durante los próximos dos años. También es, en lo personal, un triunfo para el presidente Joe Biden, quien rompió así con la nefasta tradición del oficialismo de sufrir una dolorosa derrota en las elecciones de mitad de mandato en los Estados Unidos,  algo que muy pocos presidentes han conseguido en los últimos años. 

En el Senado 

En el Senado hay 100 escaños, para que el partido de oposición, en este caso el Republicano, Grand Old Party (GOP),  (nombre real de esa organización), tomara el control, necesitaba contar con 51 de los 100, mientras que el oficialismo solo necesitaba 50, pues de haber un empate, el voto de desempate está en las manos del vicepresidente de la Nación, en este caso, Kamala Harris. 

Por eso, hasta el momento, los demócratas quedan exactamente como estaban antes del 8 de noviembre, aunque aún faltan los resultados de la segunda vuelta a la que tendrán que acudir el próximo 6 de diciembre los aspirantes en el Estado de Georgia. 

Segunda vuelta en Georgia

Aunque mientras más territorios puedan asegurar ambos partidos, al menos para fines de control del Senado, la presión sobre los demócratas ha bajado y acudirán a la contienda de Georgia más relajados, aunque desde ya el presidente Biden ha afirmado que "simplemente es mejor que los demócratas lleguen a 51 escaños".

Será el próximo día 6 de diciembre cuando el actual senador demócrata, Rapahel Warnock defenderá su silla frente al aspirante republicano Heschel Walker.

Los resultados finales

Hasta bien avanzada la noche del viernes, los republicanos tenían asegurados 49 de los 100 curules del Senado, mientras que los demócratas contaban con 48, pero esto cambió cuando se anunció la victoria en Arizona del candidato Mark Kelly, que puso el marcador 49 a 49, mientras se esperaba con ansias el final del conteo en Nevada, en especial las boletas del condado de Clark, el mayor de todos, que incluye el territorio de Las Vegas.

Fue en la madrugada del sábado cuando se anunció que la actual senadora y aspirante a la reelección la demócrata Katherine Cortez Masto había vencido al retador republicano Adam Laxalt.

Cortez Masto perdió en 16 de los 17 condados, pero ganó en Clark, lo que bastó para inclinar la balanza a favor del partido de Biden.

A lo interno

Los resultados de la contienda de medio término se ven reflejados en el liderazgo de los demócratas y republicanos. Mientras que a todas luces se aprecia a un Joe Biden fortalecido, del lado republicano se comienzan a evaluar los daños a la figura de Donald Trump, su principal líder y voz cantante en este proceso.

Los discursos 

Cuando se analiza la retórica de los candidatos ganadores y perdedores, es evidente, que muchos republicanos MAGA, cuyas posiciones coinciden con las del expresidente Donald Trump,  no fueron favorecidos por los votantes republicanos,  al menos no para ganar la contienda,  mientras que entre los vencedores del partido rojo, en la mayoría de los casos se percibe un cierto distanciamiento de la retórica dura e irreverente del ex titular de la Casa Blanca. 

Un caso altamente notorio es el del reelecto gobernador de La Florida Ron Desantis, a quien Trump ha satanizado y acusado de desleal y poco agradecido. Esto porque al parecer, Desantis pretende disputar a Trump la candidatura republicana para las elecciones del 2024.

En el caso de los demócratas, la mayoría de los ganadores hicieron fila común con el presidente y enarbolaron la bandera de los temas centrales abordados por el mandatario en su gira de promoción de los aspirantes de esa organización. 

Pesaron más 

A pesar de la crisis económica, de la recesión que se vaticina para el próximo año, de la inseguridad y la delincuencia que poco a poco va tumbado el pulso a las autoridades y que mantiene en vilo a los residentes de las diferentes ciudades del país, en los Estados, a la hora de votar, pesaron más temas como los derechos de las mujeres y el rechazo a los resultados de las elecciones del 2020.

Al parecer, los estadounidenses priorizaron la protección a la democracia que según las palabras del presidente Joe Biden, se encontraba en peligro y estaba en juego en el proceso electoral. 

Números reales

A pesar de que el Senado cuenta con 100 escaños, en estas elecciones sólo estaban en juego 35. De los 65 que no estaban en disputa, los demócratas tenían 36, mientras que los republicanos contaban con 29, por lo que en términos reales se traduce que de los 34 que hasta ahora se han definido, los republicanos ganaron 20 y los demócratas sólo 14.

En la Cámara 

Hasta ahora no se ha declarado ganador en la Cámara de Representantes. Los resultados aún no se tienen por completo. 

Algo que era seguro era que los demócratas perderían el control en esa cámara. Lo sorprendente es que de ser así, la ventaja sería mínima, cuando se esperaba una victoria más sólida por parte del GOP,  debido entre otras cosas, a que aquí estaban en juego los 435 escaños. Según algunas proyecciones, los demócratas se quedarán con 215 asientos y los republicanos con 220. El número mágico es de 218. De hacerse con el control, los republicanos podrían causar muchos problemas al presidente. 

Esto, hasta el momento es una probabilidad, no es algo que pueda afirmarse de manera categórica.

El futuro 

La campaña republicana se basó en ataques a la administración Biden y aseguró a los estadounidenses que de ganar la mayoría, impulsarían investigaciones contra la administración Biden y su entorno cercano. 

Algunos se fueron más lejos y hablaron de un impeachment o juicio político para destituir por incapacidad al mandatario norteamericano que cumplirá 80 años el próximo domingo 20 de noviembre, y que ha manifestado de manera abierta sus aspiraciones de correr por un segundo mandato. 

El presidente haría el anuncio en enero, luego de consultar con su familia,  ya que, según explicó: "se trata de una decisión familiar".

Muchos de los planes republicanos se vinieron abajo al no hacerse con el control del Senado. 

Un alivio

En el litoral del presidente Biden, la victoria es muy significativa, no sólo en términos políticos, sino también de gobernanza y de asegurarse una mayor influencia a lo interno del partido de gobierno. Representa de igual forma una garantía de que el presidente pueda cumplir con su agenda; impide a los republicanos bloquear algunas designaciones de diplomáticos; además, no podrán impedir que un nominado del presidente llene alguna vacante en la Corte Suprema.

Tambores de guerra

Aún sin salir del asombro y el desconcierto de aquellos que esperaban más que una ola, un tsunami rojo, a lo interno del partido Republicano comienzan a sonar tambores de guerra.

Donald Trump, quien no se siente responsable por las derrotas de sus compañeros, se limita a atribuirse méritos por aquellos asientos conseguidos por los republicanos, pero su mirada está puesta en regresar a la Casa Blanca y también en el recién electo gobernador de La Florida, Ron DeSantis.

Esto así porque todo parece indicar que DeSantis lanzará sus aspiraciones presidenciales y competirá por la nominación, algo que a los ojos del exmandatario representa una traición y una imperdonable deslealtad.

Es más, Trump ha llegado a advertirle a DeSantis, que no se postule. 

El pleito va para largo, y corre el riesgo de intensificarse si al final ambos lanzan sus candidaturas.

Biden, con cierto dejo de ironía, afirmó que sería "muy interesante" ver un debate entre Trump y DeSantis.

Gobernaciones 

Estas elecciones no sólo renovarían la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, en esta contienda se estaba eligiendo gobernadores y funcionarios del área judicial.

Ambos partidos se anotaron importantes puntos con la elección o reelección de sus candidatos. Los resultados más esperados eran los de Nueva York, Texas,  La Florida, California, Pennsylvania, Maryland. En Nueva York, la demócrata Kathy Hochul se convirtió en la primera mujer en ser electa gobernadora. En Texas, el republicano Greg Abbott retuvo la gobernación, con una cómoda victoria frente a su rival demócrata. 

La Florida, se consolidó como un estado republicano, con la impecable victoria de Ron DeSantis, mientras que en California, el gobernador demócrata, Gavin Newsom,  fue elegido, con un amplio margen, para un segundo mandato.

Una prueba

Después de los dos primeros años de gobierno, estas elecciones representaron una prueba para la administración de turno y sus resultados podrían marcar el rumbo de los dos últimos años de gobierno. En lo inmediato, brindan una panorámica de lo que se podría esperar en las presidenciales futuras, y en cierto modo, este proceso allana o cierra el camino del presidente de cara a una posible repostulación.

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