domingo, abril 21, 2024

Recuperar las oportunidades perdidas, empujar adelante

Los dominicanos no contamos con educación preuniversitaria de calidad, nos falta un sistema de salud pública eficiente, carecemos de seguridad social efectiva, no tenemos en los hogares agua potable ni corriente, no disponemos de drenaje pluvial en las principales ciudades, el tránsito urbano es tan caótico que constituye una de las principales causas de muerte, y no hay un servicio policial que controle la delincuencia.
Son deficiencias sistémicas, estructurales que, llevo escrito, empezamos a acumular cuando terminó el control militar que impuso Trujillo en las migraciones internas, que mantuvo concentrado alrededor del 80% de la gente en los campos, caseríos y pequeños pueblos.
En la medida en que se fue revirtiendo la concentración de los asientos humanos, acumulándose en unas 7 ciudades principales, sobre todo en el Gran Santo Domingo, que creció sin hacerse la planificación urbana adecuada ni la inversión en los servicios públicos necesarios, padecemos los déficits aludidos.
Igual si se refiere a las inundaciones que nos desbordaron recientemente, por falta de adecuados sistemas de drenaje pluvial y disposición de aguas negras, o la situación de inseguridad ciudadana que ahora tanto nos preocupa, pero de la que hemos sido víctimas durante décadas.
En los 20 años previos al 2020 tuvimos una gran oportunidad cuando el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y Leonel Fernández y Danilo Medina gobernaron, pues la iniciativa privada les multiplicó por 5 el PIB y los precios de los combustibles no registraban los altos precios de ahora.
En su artículo “Vacas flacas”, de junio pasado, Marisol Vicens Bello deploró que “Lamentablemente desperdiciamos como país la oportunidad de discutir y consensuar un pacto fiscal como ordena la Ley 1-2012 de Estrategia Nacional de Desarrollo, lo que debió suceder a más tardar en el año 2015, y de realizar la reforma fiscal antes de que las circunstancias económicas mundiales cambiaran tan negativamente como ha sido el caso desde el año 2020”.
En las dos décadas de gobiernos del PLD, como informan los datos de la realidad, tuvimos oportunidad de iniciar un conjunto de políticas que nos habrían permitido acometer, al menos, el inicio de un conjunto de políticas para empezar a encarrilarnos por las sendas del desarrollo, porque, en definitiva, es el subdesarrollo que genera todas las fallas estructurales que nos afectan.
Es un despropósito que siendo todas esas deficiencias propias de la incapacidad y la falta de visión de la clase política toda, especialmente los que como el PLD y la Fuerza del Pueblo tuvieron oportunidad y ni siquiera empezaron a resolverlas, se dediquen ahora a usarlas como un recurso politiquero.
Corresponde ahora, como ha empezado a hacerlo el presidente Abinader, iniciar una reorganización del gobierno, haciéndolo más transparente y eficiente, fortalecer el sistema judicial y reformar la Policía Nacional, organizar y ampliar el sistema de transporte colectivo y, sobre todo, rescatar instituciones como la Junta Central Electoral (JCE) y el Tribunal Superior Electoral, la Procuraduría General de la República, la Cámara de Cuentas y otros entes de arbitraje y regulación estatal y social.
Con ese inicio, y adoptando las medidas de lugar para que la crisis global no nos desencarrile la gobernabilidad, estamos empujando hacia adelante.

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