domingo, mayo 26, 2024

¿Qué tan vulnerables somos en RD?

Por Emiliano Reyes Espejo

[email protected]

Cada ciudadano dominicano tiene sus propias vulnerabilidades. Hágase cada quien su propia introspección y verá. ¿Se ha preguntado alguna vez qué tan vulnerables somos como habitantes de este país? La suma de las vulnerabilidades de los ciudadanos refleja la vulnerabilidad de la nación. Un caso de simple matemática.

¿Existe alguna herramienta que mida las vulnerabilidades del país? En ese sentido, ¿hay instrumentos de medición de la fortaleza? Una cosa tiene que ir con la otra. Si analizamos nuestras vulnerabilidades debemos también evaluar las fortalezas.

Debe ser una tarea permanente de los ciudadanos valorar sus debilidades y vulnerabilidades. Pero también sus fortalezas. Y trazar un tren de vida en base a estas evaluaciones.

Los políticos, el gobierno, los sociólogos, economistas, banqueros, productores agrícolas e industriales, academias, geógrafos, ONGs, expertos energéticos y burócratas tienen que medir, día a día, las vulnerabilidades de nuestra sociedad y, en consecuencia, plantear soluciones a las debilidades observadas.

Los partidos políticos –especialmente los opositores- no deben sujetar, centrar sus quehaceres diarios a descubrir y enrostrar las debilidades de la aparentemente portentosa burocracia del Estado. Tienen que, según el entender de algunos, sugerir soluciones de corto o largo plazo de males que nos acogotan o doblegan como nación, independientemente de las posiciones partidarias.

¿Qué significa ser vulnerable?

Según Google, “ser vulnerable implica fragilidad, una situación de amenaza o posibilidad de sufrir daño. Por tanto, implica ser susceptible de recibir o padecer algo mal o doloroso, como una enfermedad, y también tener la posibilidad de ser herido física o emocionalmente”.

En tanto, la organización española “Acción contra el hambre” afirma en su blog que “ser vulnerable está relacionado con la fragilidad”.

“En concreto, es una situación de amenaza o la posibilidad de sufrir algún daño físico o moral. Se refiere a cómo está preparada una persona, una familia, una comunidad o un país para enfrentar situaciones adversas, teniendo en cuenta los medios con los que cuenta”.

A partir de esas premisas, surge la pregunta ¿qué tan vulnerable es la República Dominicana?

Hay dominicanos que son vulnerables por:

-La mala distribución de la riqueza nacional y la presencia histórica de una abismal diferencia entre ricos y pobres (falta de equidad).

-Profundo déficit habitacional sin soluciones en el horizonte.

-Creciente presencia del tráfico de drogas, del micro y macro tráfico de estupefacientes en barrios pobres.

-Vemos asomar la presencia del nefasto negocio de las drogas en sectores de la alta sociedad.

-Persistente analfabetismo como expresión de la total indefensión social en pleno siglo XXI.

-Explosiones de crisis de violencias en las escuelas.

-Inseguridad jurídica que se manifiesta en el irrespeto a la propiedad privada, especialmente en la propiedad de la tierra y de la vivienda.

-Escándalos por delitos de corrupción.

-Asentamientos habitacionales en zonas vulnerables ante la indiferencia de los organismos del Estado (a orillas de ríos, arroyos, laderas de montañas, etc.)

-Falta de empleos y bajos salarios para los trabajadores, mientras los dueños de empresas son cada vez más portentosos y abarcadores de la economía.

-Las migraciones no deseadas hacia el exterior por parte de talentos jóvenes.

-Violencia e inseguridad ciudadana en un círculo interminable que involucra de hecho desde los rasos hasta la alta oficialidad militar y policial (Muchos generales, coroneles, etc. de la milicia y la policía se retiran con fortunas y propiedades millonarias difíciles de explicar con los sueldos que ganan).

-Hay caos en el transporte. Tenemos récord mundial en accidentes de tránsito. En tanto, los dueños de los sindicatos del concho y de los camioneros son cada vez más ricos, mientras continúan con el chantaje de defensa de “los padres de familia” aunque “se hunda la isla”.

-Debilidades en la burocracia del Estado. Con una administración pública cada vez más abultada por el clientelismo político, mientras zozobran los servicios que deben prestarse a la ciudadanía.

-Problemas en el suministro de agua potable y de electricidad. Especulación con los precios del agua embotellada, proliferación de empresas que venden aguas embotelladas sin la calidad requerida y algunas con heces fecales, incluso.

-Entramados al estilo operación con características de carteles orquestados por sectores industriales y empresariales, los cuales en sus afanes de grandes ganancias no dan tregua en los servicios de salud en general, específicamente en las atenciones médica; en las telecomunicaciones, en las ventas en los supermercados, colmados y otros negocios.

-La omnipresencia del agiotismo y la usura como expresiones del ansia desmedida de hacer riquezas a costa del sufrimiento de los demás.

-Proliferación de bancas de apuestas en los barrios, mientras es alarmante la ausencia de bibliotecas públicas en sectores barriales.

-Proliferación de entidades ONGs que responden mayormente a líneas políticas, estratégicas y hasta ideológicas de sus financiadores del exterior.

-Construcción de casuchas en cañadas, laderas montañosas y otras zonas, sin que nadie intente impedirlo (ausencia total de una autoridad real).

La suma de todas estas vulnerabilidades da como resultado un Estado, ¿fallido?, o una República Dominicana vulnerable, porque a todo lo señalado añadimos:

-Fragilidades climáticas: está expuesta a las tempestades y a eventuales sismos de gran magnitud. Estamos “en la ruta de los huracanes”.

-Eso genera gobiernos de soberanía débil, escasa o sesgada que hace que asumamos políticas que dependen de los dictados de países hegemónicos.

-Déficit de recursos para financiar programas de transformaciones sociales y económicas.

-Asedio de inmigraciones ilegales de ciudadanos haitianos, chinos, venezolanos, etc.

-Poseemos una economía con un gran soporte en el turismo y las remesas, servicios que son altamente vulnerables, sujetos a los vaivenes de la economía mundial, las epidemias y las guerras geopolíticas.

-La pronunciada brecha entre ciudadanos con grandes riquezas acumuladas en pocas manos, mientras la gran mayoría vive con escaso o ningún ingreso. Se impone una política fiscal que obligue a pagar tributos a los que más tienen, no que la carga recaiga como ocurre siempre sobre el pueblo que tiene que pagar impuestos hasta para usar “las hojas del plátano”.

-Carecemos de una clase burguesa nacionalista que realmente ame “de corazón”, que le duela su país, que no sea indiferente a las vicisitudes del pueblo y que no esté pensando “en largarse” si las cosas empeoran, ya que tiene sus problemas resueltos con una buena residencia en un paraíso de fuera (Miami, Suiza) y cuentas bancarias en dólares en bancos extranjeros.

-Los políticos no se ponen de acuerdo para planificar el futuro desarrollo de la nación. Hay renglones comunes, sin importar el posicionamiento político e ideológico, en los que todos deben estar de acuerdo con que se desarrollen. Debieron asumir posiciones patrióticas y planificar por ejemplo la estabilidad del suministro energético, de agua potable, etc. a corto y a largo plazo, sin importar quien gane en un proceso electoral (continuidad de Estado).

-Valoramos “con bombos y platillos” las remesas que envían los emigrantes sin sopesar los sacrificios que estos hacen para mandar esos recursos, productos mayormente de muchos sudores y sacrificios. Lo ideal debería ser que nuestros ciudadanos encuentren en su tierra las condiciones de vida para que no tengan que marcharse a tierras extrañas. 

-Las políticas sociales no ayudan a los pobres a superar sus pobrezas, pero sí a enriquecer a oportunistas y politiqueros. La experiencia nos dice que con esas políticas los gobiernos han logrado afianzar la miseria en los pueblos, en razón de que la gente no hace esfuerzos para superarse, sino que está a la espera siempre de la ayuda oficial. Todos recuerdan “las funditas de Balaguer”, “las cajas de Leonel”, “los sacos de Hipólito”, todo lo cual se repitió en los gobiernos de Danilo Medina y se subraya en el actual de Abinader. Aunque cambien las modalidades, esa política de miseria persiste.

-Enfrentamos una elevada evasión fiscal y los evasores se “salen con las suyas” a golpe de sobornos, trastrueques de información y utilización de alta tecnología que les facilita evadir al fisco.

-Hay un ya un crónico registro de baja productividad en rubros nacionales y un lento crecimiento de las exportaciones.

-Un desdén total y una mínima inversión en investigaciones y desarrollo científico y tecnológico.

-Permanente activismo político en detrimento de la planificación y concertación de políticas de desarrollo.

-Pocas inversiones de impacto en las zonas rurales y persistencia del conuquismo,  lo que da lugar a la emigración masiva a las ciudades de los hombres y mujeres del campo para integrarse a los “cinturones de miseria” o expatriarse a realizar trabajos de obreros en otros países. En tanto, dejamos “campo libre” al empleo masivo de mano de obra haitiana con todo lo que eso implica en la permanencia de nuestra nacionalidad.

-A eso se suma un reducido financiamiento a la producción agrícola y pecuaria, y la aparición de productores oportunistas que se dedican, en connivencia con los políticos, a buscar beneficios del Estado, no en hacer esfuerzos para aumentar la producción.

-Carencia de políticas dirigidas a transformar nuestras materias primas (oro, plata y otros minerales) en productos terminados. Igual con nuestros productos agrícolas y pecuarios. Tenemos buena producción de mango, por ejemplo, pero lo exportamos. Lo ideal sería que esos mangos los transformáramos en productos procesados (conservas, jugos, etc.) con un mayor valor agregado.

¿Qué hacer para superar todas estas fragilidades?

Después de reflexionar sobre las mismas, nos preguntamos otra vez ¿es República Dominicana una nación vulnerable?

Pero ¿cuáles son nuestras fortalezas?

-La principal fortaleza de nuestra nación es su gente, ciudadanos aguerridos y con una convicción patriótica única. Nuestra riqueza natural, minas de oro, plata, ferroníquel, sal, entre otras. También, las playas, las montañas, los ríos y la fertilidad de nuestros suelos.

-La juventud, las academias universitarias, los valores artísticos, la música, las crecientes inversiones en el sector turismo, empresas, la producción de azúcar, tabaco, café, cacao y la industria turística.

-La excelente producción de agua en momentos en que este líquido escasea en muchas partes del mundo, es también parte de nuestras fortalezas.

-Las relaciones diplomáticas con diferentes países y sistemas políticos de diversas naciones del mundo.

¿Cuál cree usted que es nuestra fortaleza mayor? Se lo dejo de tarea.

*El autor es periodista

Emiliano Reyes
Emiliano Reyes
Nace en Tamayo, se traslada a Santo Domingo y estudia comunicación social en la UASD. Ha laborado en instituciones públicas y privadas. Realizó cursos de capacitación en Washington, Venezuela, Cuba y en el país. Ha sido reportero en Radio Televisión Dominicana (CERTV) Radio Mil, Radio Popular, La Noticia, El Siglo y Listín Diario. También, laboró en las Secretarías de Agricultura, Salud Pública y Cultura; IDSS, INESPRE, INDOTEC-Banco Central, Banco Agrícola e INDOTEL. Ha sido director y encargado de Prensa, Relaciones Públicas en IDSS, INDOTEC (IIBI), Cultura e INDOTEL, donde labora actualmente. Ha sido Coordinador Administrativo en BCRD, reconocido Empleado del Año y Empleado con más horas extras trabajadas (INDOTEC-BCRD). Ha publicado en La Noticia, El Nacional y El Día.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

spot_img

Las más leídas

spot_img

Articulos relacionados