jueves, abril 25, 2024

¿Puede acaso la crisis por el canal conducir a un callejón?

Por Osvaldo Santana

Esta nueva semana amaneció con Haití como tema principal de la agenda nacional, con énfasis en lo que se ha constituido prácticamente en un bloqueo económico desde el Este de la isla, desde donde esa nación recibe al menos el 25% de los principales insumos para la alimentación y vitales productos para los precarios servicios de salud prestados en esa nación.

Pero la frontera no está cerrada. Ahora solo fluye desde el Este hacia el Oeste, y no mercancías, sino seres humanos, que, contagiados por el nivel de las confrontaciones por la construcción del canal, por las medidas dominicanas, más el despliegue militar del pasado viernes 15 de este mes y por el tono del discurso, están retornando a su país, y no ocultan que sienten temores de que pudieran ser objeto de ataques. Asimismo, se quejan de que los agentes de Migración se han vuelto más agresivos, y no siempre reconocen sus documentos. 

El gobierno dominicano, bajo el liderazgo de su presidente Luis Abinader, que es el jefe de la política exterior, ha mantenido firme su reclamo a los haitianos de que paren las obras en el canal que busca tomar agua del río Masacre, sin considerar el Tratado de Paz y Amistad Perpetua y Arbitraje de 1929, se dirigió de nuevo a la Nación el domingo 17 de septiembre en la noche, el día antes de viajar a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde reafirmó su reclamo de que se detenga la construcción del canal y además clamó por la acción de esa entidad para ayudar a Haití a superar el caos.

Mientras el ojo nacional mira hacia la frontera, empiezan a surgir inquietudes acerca de la disposición del presidente de cerrar las fronteras con Haití, el impacto que puede tener a ambos lados, sobre todo, porque se trata del segundo mercado externo.

Asimismo, mientras el foco del poder se centra en la frontera, hay inquietud entre los dominicanos sobre el desmejoramiento del servicio eléctrico. Inquieta asimismo una nueva reactivación de la tendencia alcista de algunos productos básicos, como el plátano, que obligó a las autoridades a parar las exportaciones. Pero igual, ha habido modificaciones ascendentes en los precios de otros artículos, como el arroz. 

Haití es el centro, pero el pasado viernes 15, el precio internacional del petróleo, versión West Texas, cerró la semana, y aún continúa así, sobre los 90 dólares el barril. Es el petróleo de referencia para determinar los precios de los combustibles en República Dominicana. Se combina con una cotización del dólar con una tendencia alcista. Al cierre del mismo viernes, los bancos lo vendían en la generalidad de los casos sobre los RD$56 y hasta RD$57. Hablamos de la perdida del valor del peso dominicano.

Aunque la nación “no está en peligro”, el discurso oficial hace inevitable mirar hacia la frontera. 

La posición hidalga de defensa de los tratados y de un recurso como el río Masacre como expresión de soberanía, en un año preelectoral puede tener otras lecturas. Podría sugerir una sobreactuación inquietante.

El impacto de una sobreactuación, más allá de la realidad, tiene implicaciones en la isla, con sus matices en cada lado del territorio, pero también se proyecta en muchas dimensiones, más allá de las fronteras isleñas. 

Víctimas de un comportamiento contra toda ley de parte de los nueve haitianos “provocadores” que impulsan la construcción del canal, fácilmente podríamos aparecer como los verdugos de la nación más pobre del continente, a las cuales les hemos cerrado las vías de entrada de alimentos, medicamentos, diversos insumos básicos, y “hasta el agua”.

¿El gobierno haitiano al margen?

El gobierno dominicano se ha encargado de atribuir a nueve “provocadores” la responsabilidad de la construcción del canal, pero en ningún momento ellos han formado parte de la mesa binacional en la que representantes haitianos y dominicanos han dialogado.

El primer ministro haitiano, Ariel Henry ni siquiera se ha referido al conflicto. Todo lo ha dejado a los diplomáticos que han acudido a la Mesa Binacional del Agua de la Comisión Mixta Bilateral. Eso sí, ordenó a su canciller que visitara al embajador dominicano en Puerto Príncipe Faruk Miguel Castillo para protestar por el cierre de la frontera y reclamar un trato humano a los haitianos que “están siendo hostigados” en República Dominicana.

El jueves 14 el gobierno de Haití emitió un comunicado que, entre otros asuntos dice lo siguiente:

“La República de Haití tiene soberanía sobre la explotación de sus recursos naturales. Al igual que la República Dominicana, con la que comparte el río Masacre, tiene pleno derecho a realizar capturas (tomas de agua) allí, de conformidad con el acuerdo (bilateral) de 1929. El Gobierno de la República de Haití tomará todas las medidas necesarias para proteger los intereses del pueblo haitiano.

“Un diálogo que estaba en curso y bien encaminado entre la delegación haitiana, debidamente autorizada, con sus homólogos dominicanos de la Comisión Binacional, en la Cancillería dominicana, en la República Dominicana, cuando se produjo el anuncio unilateral del presidente dominicano (Luis Abinader) de cerrar sus fronteras.

“El Gobierno de la República de Haití hace un llamado a la protección de vidas y bienes a ambos lados de la frontera, y al respeto de las convenciones internacionales que rigen la materia”, dijo el texto oficial.

El Gobierno de Haití instó a su población a haitiana a mantener la calma y aseguró que tomará todas las medidas necesarias para que la irrigación de la llanura de Maribahoux se lleve a cabo conforme a las normas, bajo la supervisión de los ministerios de Agricultura, Recursos Naturales y Desarrollo Rural y de Medio Ambiente. 

Abinader de nuevo a la carga

El lunes, el presidente Abinader dijo en Nueva York:

“Lo único que nosotros queremos es que se respete el tratado, los acuerdos internacionales. Si ellos cesan esa construcción, nosotros nos sentaremos y volvemos a la normalidad, pero tienen que cesar la construcción. No vamos a reunirnos, ni vamos a hacer acciones unilaterales, cuando no se están respetando los acuerdos que claramente exponen que ese canal es ilegal.

“No estamos ante un Gobierno frente al cual se puede dialogar o actuar; estamos ante grupos anárquicos, como yo les he llamado, que creen que pueden hacer lo que sea sin el permiso del Gobierno haitiano y que incluso están actuando contra la institucionalidad y provocando al Gobierno dominicano; son grupos que no buscan la paz, sino lo contrario, lo que buscan es la anarquía, la división entre nosotros.

“… entonces nosotros tenemos que tomar las medidas, pues si son incontrolables para el Gobierno haitiano, no lo serán para el Gobierno dominicano y con esas medidas van a tener que ceder”.

Ha sido un manejo en caliente, que puede resultar rentable ante las gradas nacionales. ¿Qué pudiera ser más conveniente al interés genuino de la República, de la defensa de la soberanía y del cumplimiento justo de los tratados?Sigue siendo inevitable mirar hacia la frontera sin ocultar la inquietud de que una estrategia como la que está en desarrollo conduzca a una única salida, como suele ocurrir cuando se entra al callejón.

Osvaldo Santana
Osvaldo Santana
Osvaldo Santana es periodista.

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