¡Porque sea carcajada esa risa!

Por Alfonso Tejeda
Con su risa que adelantaba un gozo retador, un inquieto amigo me preguntó "¿hace falta Balaguer?", y ante mi titubeante negativa, especificó su interrogante por la ausencia ahora de suplementos culturales, que entonces eran espacios en los que intelectuales "progresistas" y de izquierda confrontaban la política oficial, y lo que llamaban "penetración cultural".

La discusión repasó la existencia de esos suplementos, y quiénes los hacían y publicaban en los mismos, conviniendo en factores que ahora producen esa ausencia, motivada en hechos políticos, económicos, y culturales, que se pueden caracterizar en un giro de hasta 90 grados con relación a aquella época.

De ese repaso salió a relucir un hecho, que no fue de los suplementos, pero sí pudo marcar un hito en el periodismo de entonces, y fue la lucha del desaparecido "El Sol", para que la empresa Gulf and Western, propietaria del Central Romana, devolviera 39 millones de dólares que había dejado de pagar al Estado dominicano, los que fueron recuperados.

Esa recuperación se hizo posible por el ambiente político reinante tras la derrota de Balaguer como presidente, sustituido por Antonio Guzmán y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que impulsados por la consigna de el "Cambio", facilitó ese hecho, que se convirtió en un instrumento de acción y desarrollo comunitarios encabezados por un comité multisectorial que administró esos recursos.

Se me ocurre que la experiencia puede servir a las organizaciones que en el ingenio de Barahona activan por la mejoría de las condiciones de vida de los bateyes y las comunidades cañeras y agrícolas de la zona, que se enfrentan a la administración de esa empresa privatizada en 1999, en la ola que despojó al Estado de numerosos bienes públicos, mediante un contrato de 30 años, prorrogable.

En una entrevista con pronosticamedia.com, el activista social Héctor Turbí detalla las interioridades de ese contrato, las ventajas que otorga a la empresa y las ataduras del Estado para modificarlo, y también sugiere vías posibles de obtener más beneficios para las comunidades y la gente de la zona, aún con las condicionantes del mismo. Ese contrato es de la cosecha del primer gobierno de Leonel Fernández, que llegó ahí como herencia de Balaguer, y aunque el gobierno de Luis Abinader no es herencia directa de Guzmán, tiene con aquel, además de las raíces políticas, una promesa común sintetizada en "El Cambio".

Ahora y desde aquí, le puedo responder a mi amigo que hacen falta más periódicos que asuman esos temas como parte de su agenda cotidiana, pese al giro de 180 grados que han dado a esa agenda, ahora pueden ser aprovechable incluir los medios alternativos digitales. Que siga con su gozosa risa porque No Hace Falta Balaguer, y que espero compartamos con carcajadas cuando también en el ingenio Barahona los bateyeros, como yo, logremos hacer que el Consorcio Central Azucarero varíe su política y reparta más equitativa y justamente las ganancias que ahora se quedan y que también nos pertenecen.

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