Planeta Agua Azul degrada el sector Los Próceres y sus alrededores

Por Osvaldo Santana

Cuando Agua Planeta Azul inició sus operaciones en 1988, ya los residentes de Los Próceres, en el Distrito Nacional, hacía más de una década que estaban establecidos ahí, y si bien recibieron la embotelladora con temores, nunca pensaron que se iba a convertir en el dolor de cabeza que constituye hoy para toda la vecindad.

Al menos, en sus inicios, durante la administración de José Santos Taveras, la fábrica no era vista como una invasora, destructora del entorno residencial y ambiental. Al correr del tiempo, y especialmente después de que los nuevos dueños absolutos de la industria se instalaran, la zona se ha vuelto sencillamente invivible.

Antes, siguiendo la política de la administración Santos Taveras, les estaba prohibido a los camioneros atravesar la urbanización. En los últimos tiempos, esa disposición fue irrespetada y definitivamente arrasada. Y no solo los camiones de Planeta Azul atraviesan el sector. Lo hacen los camioneros que transportan agua de las tomas del sistema de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD). Juntos son un peligro para la vida de las personas y la calidad ambiental.

Ya no es que Agua Planeta Azul toma un volumen incontable de las aguas del Acueducto de Santo Domingo para su provecho y comercio, lo que ha limitado el suministro en el sector, sino cómo esa empresa dispone de sus aguas residuales, de manera superficial. Antes las despachaba por la calle Central, ahora las manda por detrás, hacia la prolongación de la avenida de la Núñez de Cáceres, a través de la calle Margarita.

Es impresionante el volumen de agua que corre por los contenes del lado norte de la calle Margarita. Una tubería de al menos 6 pulgadas deposita ininterrumpidamente miles de galones de agua que desecha Planeta Azul. Corren hacia el sur de la calle Gardenias y se van por un drenaje poco antes de la puerta de un restaurant del sector.

¿Por qué tanta agua a la vía pública?

¿Cómo es que la CAASD no se interesa en saber por qué Agua Planeta Azul desecha tanta agua en su proceso de “producción”? ¿Es consustancial al embotellamiento de agua que se pierda tanto preciado líquido? En todo caso, ¿por qué tiene correr tanta agua superficialmente? Antes las aguas eran enviadas al subsuelo. ¿Lo han saturado? En el pasado, las quejas por el desagüe a través de la calle Central provocó múltiples quejas, pero la gente de la calle Margarita parecen indiferentes, pese al incremento de los mosquitos, que son un azote en todo el sector.

Uso de las calles Central y Primera

Lo más irritante para los vecinos es cómo Agua Planeta Azul utiliza las calles Central y Primera del sector Galá. Las ha convertido abiertamente en una extensión de sus instalaciones. Sus grandes camiones son parqueados a ambos lados de las vías y dificultan el tránsito vehicular.

En horas pico de la mañana o de la tarde, pasar frente a Agua Planeta Azul es un peligro, no solo por el tapón, sino porque el temor de ser chocado por los camiones es alto. La imprudencia de los choferes es la norma.

Como los camiones suelen ser de tipo patana, por su gran dimensión, los suben sobre las aceras de las calles Central y Primera, las cuales están destruidas, en particular, las ubicadas frente en la puerta principal de la planta.

En la primera semana de este diciembre de 2022 acaba de levantar cuatro muros sobre las dos vías, para hacer más lento el tránsito frente a su puerta y facilitar las operaciones de sus camiones y moto cargas.

No solo se apropiaron de las calles. También intervinieron el espacio aéreo desde la calle Central hacia su más reciente terminal, en la avenida Gregorio Luperón.

Ruidos de día y de noche

Planeta Azul es una fuente de ruidos día y noche. No solo los generados por el proceso de embotellamiento, sino por el volumen de vehículos que entran y salen mayormente por las calles Central y Primera.

Los vecinos más cercanos, los colindantes directos del sector Galá, si bien se establecieron después que la planta fue implantada, suelen quejarse de los ruidos, y en particular, del gran taponamiento que generan los grandes camiones de la planta. La planta opera desde las primeras horas de la mañana hasta las 11:00 de la noche. 

Sin que nadie los vea

Todo eso sin que ninguna autoridad, de tránsito, municipal, ambiental o de salud pública vea lo que hacen contra los derechos de la ciudadanía. Parecería que el ayuntamiento del Distrito Nacional le ha concedido derechos de feudo sobre las calles Central y Primera a los dueños de Agua Planeta Azul. 

Todo, pese a los “principios” 

En su declaración de “propósito”, Agua Planeta Azul dice: Cuidamos el bienestar de nuestra gente, entregando productos de óptima calidad que contribuyan a preservar la salud de nuestros consumidores.

Y por ahí confiesa el propósito de ser líderes absolutos en el embotellamiento de agua, 

“ampliando sus horizontes mediante un ejercicio empresarial de acertadas estrategias, que consoliden el bienestar de nuestros socios internos y externos y confirmen nuestro liderazgo a través del tiempo”.

Pero nada referido al entorno donde operan, donde la gente sufre amargamente la relación con una empresa invasora que no respeta el ambiente y mucho menos a su vecindad.

Ya alto porcentaje de los residentes en Los Próceres han decidido evitar el tránsito por las calles Central y Primera para acudir a sus diligencias. Prefieren salir a través de la avenida Luperón, para evitar el rollo creado por Agua Planeta Azul.

El resto de sus impactos, han decidido sufrirlos, porque jamás habrá autoridad ciudadana con talente para encarar una empresa con tan caros dueños, que opera como si no hubiese leyes ambientales o convivencia urbana.

Osvaldo Santana

Osvaldo Santana

Osvaldo Santana es periodista.

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