viernes, febrero 23, 2024

Parábola de la Casa de Juegos

Por Diógenes Aybar

En muchas ocasiones me preguntan ¿hay una razón para vivir más allá de la ilusión?

De mi hallazgo sólo puedo decir: -Sí, hay una razón fundamental para vivir. Decirles con la boca o la palabra escrita no sirve de nada, porque sólo quien la busca con toda sinceridad y buena fe la encuentra.

Era mi costumbre como profesor de la City University of New York (CUNY), a lo largo de cada semestre, escoger momentos para orientar a mis estudiantes desmitificando conceptos y valores sociales que los mantenían atrapados en una ilusión falsa, que eran esclavos “zombizados” y que vivían una vida sin sentido.

Una noche, mientras charlaba con los estudiantes, uno de ellos, angustiado, me preguntó: – “Profesor, Usted me ha ido destruyendo todas las razones para querer estar vivo, pero usted trabaja, viene a su clase, y hace muchas cosas; si nada tiene valor en la vida, ¿por qué vive Usted?”

– Yo le respondí con la siguiente parábola: “Un hombre iba a entrar a una casa de juegos, algo así como un casino, pero con una gran variedad de juegos. Al momento de entrar en ella el sujeto sufrió amnesia total; pero fue recibido muy naturalmente por un grupo de los que estaban dentro de la casa de juegos, le pusieron un nombre y se hicieron cargo de él. Le enseñaron juegos que él aprendió con avidez, le enseñaron la importancia de los diferentes juegos y cuan imprescindible era ganar; hasta aprendió cómo aprenderlos por sí mismo e inventar sus propios juegos. En los juegos se ganaban fichas de diferentes colores, dependiendo del valor que tuvieran.

“Este hombre pronto descubrió que todos los que jugaban en la casa de juegos tenían su misma condición: Sólo conocían la casa de juegos, no sabían de dónde venían, se les había dado un nombre y se les enseñó a jugar. Sólo les importaba jugar y ganar.

“Un día, algo que él no esperaba sucedió: Por un altoparlante una voz llamó a uno de los jugadores; la mayoría de los demás permaneció indiferente, pero el hombre notó que de aquellos que eran cercanos al que fue llamado, unos se alegraron secretamente y otros sinceramente se entristecieron. El llamado se acercó a una puerta, en ella se le despojó de todas las fichas que había ganado y se le invitó a salir por la puerta especial. Al cabo de un rato todo volvió a la normalidad y todos siguieron jugando. 

“Pero el hombre, al observar esto, nuevo para él, quedó perplejo y comenzó a inquirir entre sus cercanos. Quería saber: ¿Qué pasó?, ¿A dónde va el que sale por la puerta? ¿Qué le pasa al que sale de la casa de juegos? Las respuestas le fueron impresionantes:

∙ “Todos somos llamados en el momento menos esperado y tenemos que salir sin protestar. Aquí sólo estamos por un tiempo.

∙ “Todo el que pasa por la puerta tiene que dejar aquí todo lo que ha ganado en la casa de juegos; si ha perdido y adeuda, su deuda le es saldada.

∙ “No sabemos a dónde va la persona cuando sale, pero hay muchas conjeturas y teorías al respecto. En base a esto se han inventado muchos juegos en la casa de juegos. Pero nadie sabe en realidad qué pasa del otro lado de la puerta.

 “Este hallazgo dejó muy preocupado al hombre, quien concluyó: Si en cualquier momento voy a ser llamado a salir de aquí, y si haber ganado o perdido no importa, pues todo me es quitado, aún las deudas; entonces, ¿para qué me afano en ganar? ¿Qué sentido tiene alegrarse de ganar o entristecerse por perder? ¿Para qué jugar, si el producto del juego (ganar o perder) no cuenta al final?

 “Estas preguntas desconcertaron y deprimieron por largo tiempo al hombre, sumiéndolo en una profunda búsqueda de las respuestas a las mismas. “En su pesquisa, el hombre un día repentinamente descubrió:

 ∙ “Todos los miembros de un sistema definen su existencia en referencia a este sistema.

 ∙ “Ningún miembro de un sistema puede negar el sistema al que pertenece. De otra forma o se niega a sí mismo (lo cual es absurdo, porque deja de existir) o no es miembro de ese sistema; es decir, si un elemento puede negar un marco de referencia, ese no es su marco de referencia.

∙ “Si un elemento niega a un sistema, también niega a todos los subsistemas de ese sistema. Por lo tanto, el sistema negado por el elemento debe ser un subsistema de un sistema de orden superior, al cual ambos (el elemento negador y el sistema negado) estén referidos de forma congruente. En otras palabras, el sistema negado no es el sistema universo, sino que está dentro de un suprasistema.

∙ “Al yo descubrir (se decía el hombre) el sin sentido de la casa de juegos, su incongruencia y falta de autoconsistencia, yo era un elemento negador de la casa de juegos. Por consiguiente, la casa de juegos no era mi marco de referencia, sino que éste estaba fuera de ella y era un marco superior donde está incluida la casa de juegos.

“Estos razonamientos lo llevaron a ver que él no dependía de la casa de juegos para su existencia, sino de algo más grande, pero desconocido para él y para todos en la casa de juegos. Entonces se preguntaba: Pero ¿qué hago en esta casa a la que no pertenezco? ¿A dónde pertenezco entonces? Esto lo angustiaba, hasta que un día descubrió que él seguía haciendo cosas, estableciendo objetivos de acción, muchos de los cuales trascendían la casa de juegos.

Así descubrió y comprendió algo nuevo para él: Yo estoy actuando sin un marco de referencia exterior a mí mismo, por lo tanto, soy completamente autónomo, soy mi propio marco de referencia, no necesito conocer un marco de referencia externo a mí para existir y vivir. Todo esto significa que soy un ser libre y hasta ahora no lo sabía. Acabo de descubrir la verdadera libertad.

 “Pero más importante aún, si la casa de juegos no hubiese sido inconsistente, nunca hubiera descubierto que soy libre; por lo tanto, ella tiene sentido en un contexto superior. Contestando a las interrogantes planteadas: La casa de juegos es un lugar donde se viene a aprender a ser espiritualmente libres.

 “Este descubrimiento llenó de felicidad al hombre, pero no por mucho tiempo, pues se preguntó: ¿Qué pasa con los que son llamados a la puerta sin saber que son libres? Si a esta casa venimos a aprender a ser espiritualmente libres, es porque esto debe ser necesario para algo fuera de la casa de juegos. Entonces, quien sale de ella sin aprenderlo debe estar en serio problema.

“Desde ese entonces quiso mostrar a la gente la incongruencia de la casa de juegos, para que, así como él, descubrieran que eran libres; todo lo hacía por amor a ellos. Pero ellos lo acusaron de loco y peligroso y trataron de forzarlo a salir de la casa de juegos.

“Y lo lograron, pero desde entonces muchos han descubierto que son libres y regresan de vez en cuando a la casa de juegos (algunos de ellos sin amnesia) con el sólo propósito de abrir los ojos a los jugadores, para que no sean tomados desprevenidos cuando sean llamados a salir de la casa de juegos.”

De esta forma respondí a mi estudiante. Creo que la respuesta lo dejó satisfecho, pues no dijo nada más.

*El autor es científico, académico y consultor empresarial.

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