País y sociedad

De que tenemos una particular particularidad que nos hace "especial", porque "así somos y somos así", y aunque "lo tenemos todo", nos falta una "puntada" en y desde el ancestral bordado con el que se ha pretendido tejer lo que necesitamos ser.

Esa "puntada", con nombres diversos y propósitos disímiles la han identificado en profusos – y a veces confusos – estudios, análisis, e indagatorias que han sugerido cómo lograr el propósito que salde las carencias y deficiencias que arrastramos desde los aborígenes, quienes no tuvieron las herramientas para lidiar con los visitantes europeos hace más de cuatro siglos.

Si como país podemos mostrar una que otra condición de tal, como sociedad, "el conchoprimismo" parece estar presente y todo queremos "resolverlo a la garata con puño", donde imperen la fuerza y "la quisonda" como medio para alcanzar "lo mío primero" (expresión esta de la que se ufanaba un hábil periodista en ejercicio y que hizo escuela).

Ejemplo del contenido de la primera línea del párrafo anterior es haber superado en tiempo récord y con sobrada eficiencia la pandemia del COVID, que las elecciones sean un medio respetado, tener una institución como Intec, que el Infotep llegue a 42 años desarrollando una labor puntual etc.

Con razón se me puede advertir que hay otras muchas falencias como país, tal como un sistema de salud viable, eficiente y preventivo, que responda a las necesidades de la gente. O que la educación es una calamidad pública en que -paradójico- la vergüenza es la presencia más ausente.

En esos dos sectores, el país no ha funcionado con el rigor y responsabilidad requeridos, dejando el espacio a la sociedad que sí ha impuesto el canibalismo de los dispersos intereses particulares que tienen al país como una "res-pública".

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *