Nosotros y el desarrollo de Tamayo

Tamayo es una comunidad que se ubica en el Sur del país, constituye el segundo municipio en importancia de la provincia Bahoruco, su fuente principal de riqueza es la producción agropecuaria, la cuna principal de lo que se conoce en la capital dominicana como el “plátano barahonero”. Sus habitantes constituyen el mejor activo de Tamayo, son ciudadanos cultos, muy sociables, un pueblo rebelde, laborioso y sensible, compuesto por ciudadanos amantes de la paz y la justicia.

Es muy común que los ayuntamientos de todo el país se sientan felices y conformes con ser eficientes en la recogida de basura y desperdicios, y son grandes en competir entre sí por quien trae más artistas y moviliza más gentes al consumo de cervezas en los parques y fiestas patronales, una y otra cosa podríamos decir que no son malas. Es bueno cuando se reside en una comunidad sin acumulaciones de desperdicios, y no cae mal tampoco el "bajarse' par de cervezas con sus amigos, familiares o pareja.

¿Pero acaso eso es lo trascendente, lo que apunta a conducir la comunidad hacia un estadio superior de desarrollo?

Lo primero que debe hacer la municipalidad es colocar la gestión en poder de la comunidad y sus organizaciones representativas. Es decir, el poder para el pueblo organizado, unificar y sacar ventajas a la experiencia colectiva.

Asimismo, en reuniones y talleres definir en conjunto las metas y los objetivos y las prioridades generales que nos llevarán a un contexto global de desarrollo comunitario integral y que, desde luego, es mucho, pero mucho más que recoger basura y traer lluvias de artistas en cada fiesta patronal.

Una vez definido el plan, a partir de la integración y las propuestas de conjunto con las fuerzas vivas, el alcalde y los regidores, se proceda entonces (con el plan definido) a hacer una distribución del trabajo:

  1. Quién se encarga de conducir la limpieza.
  2. De quién es la responsabilidad de administrar el ornato, flores, pintura y belleza de la ciudad.
  3. Qué equipo se pone al frente del rescate del voleibol para que volvamos a ser la potencia deportiva que un día fuimos.
  4. A quién pondremos a vigilar y defender la salud de la gente, que está siendo afectada por sonidos altísimos de día y de noche. Que las carnes en el mercado no continúen al aire libre entre moscas y malos olores, que es un mal que termina afectando a todos.
  5. Quién controlará la anarquía e vehículos que se estacionan en las calles sin control ni orientación desde el ayuntamiento, generando una vida infernal y desordenada.
  6. A quiénes daremos poder para que organice a los productores agropecuarios y canalicemos tecnologías, recursos, y transporte para la comercialización sin intermediarios, en fin, quién llorará por Tamayo y sus productores ante el poder central y los organismos de servicio para el tercer mundo.
  7. Quién velará desde el ayuntamiento con un plan bien diseñado para apoyar a la juventud de Tamayo que estudia en las universidades.

Entonces, el deber indica que toca al ayuntamiento junto a las fuerzas vivas de Tamayo, trazar o redefinir el norte, las metas y las pautas que nos lleven al arranque de una era superior y productiva para todos.

La invitación a cada hijo e hija de Tamayo, a ponerse alerta y valorar el aporte que lleve a una transformación revolucionaria y cristiana de nuestra realidad.

¡Se puede, podemos!

Santo Salvador Cuevas

Santo Salvador Cuevas

Quien escribe es militante social de larga data, egresado con honores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) licenciado en Filosofía y Letras, con residencia en el municipio de Tamayo, al Sur del país.

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