domingo, mayo 26, 2024

Mis vivencias en la Lotería Nacional

Por Melton Pineda

Durante la transición, el presidente Antonio Guzmán, designó al doctor Juan López, ya electo diputado, como Administrador General de la Lotería Nacional, en sustitución del doctor Santos Sena Pérez, mediante el decreto 3295, del primero de junio de 1982. 

Al otro día, me llama el doctor López y me sugiere que lo ayudara en ese nuevo cargo y que no tenía que renunciar de la Liga Municipal Dominicana (LMD), donde me había dejado como director de Relaciones Públicas. Así lo hice y me integré al nuevo cargo y ocupaba los dos puestos, mismo tiempo.

En la corta estadía en la Lotería Nacional, que estaba en una crisis de confianza y credibilidad, cuyos billetes y quinielas, tenían un alto nivel de devoluciones, lo que era perjudicial para esa institución, me pidió que buscáramos la forma de levantar la imagen de esa institución.

En mi gestión como Gerente de Relaciones Públicas en ese centro de juegos, los primeros tropiezos, fue la alta nómina de 38 “asesores” que encontramos. Comencé a adecentar ese departamento; empecé llamando quienes cobraban sin trabajar y a darles funciones. Llamativo el caso de una de dos jóvenes, que devengaba un sueldo superior al del Gerente de Relaciones Públicas.

Una de las dos jóvenes obtemperó al llamado de ir a la institución, pero después de saludame, muy elegante ella, le asigné sus nuevas funciones. Esta se paró de la silla y reclamó: MIRE SENOR DIRECTOR, A MÍ ME TRAJO AQUÍ DOÑA SONIA GUZMAN, LA HIJA DEL PRESIDENTE.

Al ver el desafío a la autoridad y su prepotencia, me paré del escritorio y le respondí: Mire señorita, usted está cancelada. Esas no son formas y desde ahora dígale a Sonia Guzmán que le dé un empleo en el Palacio Nacional.

Ya el presidente Guzmán había muerto y el presidente interino era el Lic. Jacobo Majluta Azar. En otro momento, el cancelado hubiese sido yo.

La otra joven, que no había obtemperado a nuestra llamado, fue cancelada, pero luego reintegrada, porque cuando acudió a la institución, al saber de su cancelación, me informó que era hija de un íntimo amigo mío de la izquierda y exjefe político.  Esta joven asumió sus funciones.

En esta gestión de saneamiento del departamento de Relaciones Públicas en la Lotería, quedé prácticamente enemigo de un joven izquierdista de Barahona que, para no cancelarlo, le dimos LICENCIA PERMANENTE, porque alegaba, para no ir a trabajar, que ganaba muy poco dinero.

Los demás que iban siendo llamados les preguntaba cuál era su desempeño.  Me decían: yo, billetero, pues BUSQUE UN BURRO Y PÓNGASE A VENDER BILLETES Y QUINIELAS; otros eran del Sindicato de Billeteros en la Zona Este, la mayoría no eran periodistas.

El encontronazo más fuerte fue con un periodista muy experimentado de uno de los principales diarios del país, que cubría las noticias en la Lotería Nacional. Se rebeló y se negó a reintegrarse o ayudarnos en la gestión, y con el dolor de mi alma procedí a cancelarlo.

Al otro día, me mandó a decir que lloverían rayos y centellas. Le mandé a explicar que cuidado con las inundaciones, pues podía ahogarse.Ciertamente fue uno de los que se sumó a la campaña contra la Lotería y profundizó la crisis en la institución.

Este colega explotó una información que era cierta, porque por la falta de confianza en esa institución las devoluciones de los billetes y quinielas eran enormes y el organismo de juegos de azar, se convertía en jugadora de sí misma y los premios no salían a la calle. 

El periodista en cuestiones tenía varios años en la institución y nunca reveló esta noticia, hasta que no fue removido del cargo, y también ganaba más que el gerente de relaciones públicas..

Tuve la iniciativa de ir donde el director de ese diario y llevarle copias de los cheques que cobró mientras estuvo nombrado, y que esas noticias eran ciertas, pero que nunca las reveló, sobre las SUPUESTAS OREJAS EN LA LOTERIA, y  que las grandes devoluciones de billetes y quinielas ya estaban superadas. Este sensato director entendió la aclaración y jamás se publicó la infamia de descrédito contra esta institución. 

El periodista Huchi Lora nos presentó un proyecto de elaboración de un suplemento de la Lotería Nacional, para ayudar a levantar la credibilidad de esa institución. 

Huchi en esa fecha era director del periódico Ya, que se imprimía en los talleres de Alfa y Omega, la editora propiedad de Miguel Cocco, ubicada en la avenida José Contreras.

Lo elaboramos, y fue todo un éxito, que influyó notoriamente en levantar la credibilidad de la institución, además de que busqué un publicista para que armara la estrategia de seguir levantando la confianza en la Lotería. Seleccioné a Ramoncito Díaz, de la Publicitaria Trío, que estaba en la calle Santiago, frente al edificio de la antigua embajada de Cuba.

Ramoncito Díaz confeccionó una caricatura de una persona con las dos manos levantadas DICIENDO MANOS LIMPIAS. Fue todo un palo para la credibilidad de la Lotería.

Con ese mismo slogan de MANO LIMPIA, el doctor Salvador Jorge Blanco ganó la Presidencia de la República al doctor Joaquín Balaguer. Además, teníamos que montarnos en esa ola.

Claro, ya el Presidente Antonio Guzmán se había pegado un tiro en la cabeza en su Despacho del Palacio Nacional, que si hubiese estado vivo, no hubiese aceptado ese slogan en la Lotería.

Esto así, porque el slogan de MANOS LIMPIAS  del Dr. Salvador Jorge Blanco, le enrostraba la corrupción al Gobierno de Antonio Guzmán, uno de los motivos por lo que el mandatario  se habría pegado suicidado. 

Tras la campaña, las devoluciones de billetes y quinielas  comenzaron a bajar.

En los sorteos de los domingos se transmitían desde el inicio hasta el final por la entonces Radio Televisión Dominicana.

Consultamos a Ramoncito Díaz, fallecido, que nos proponíamos abreviar la participación de la Lotería todos los domingos, el día entero, cantando los premios e intercalándolos con música.

Nos recomendó grabar el sorteo completo, y que cada premio lo editáramos. PRIMERO, SEGUNDO Y TERCER PREMIO, hiciéramos un spot en un caset y lo lleváramos a RTVD y que lo presentáramos por un tiempo no más de tres minutos cada uno.

Otro palo en el saneamiento a La Lotería.

Así lo hicimos, algo que no le gustó a la dirección de RTVD, porque cobraba un dineral mensualmente por cantar la lotería en su estación de Radio y Televisión.

En nuestra corta estadía en la Lotería Nacional, imbuidos en las disputas que se daban a lo interno de la Junta Central Electoral (JCE), cuando se alegaba quién sería el Senador por la Provincia Sánchez Ramírez (Cotuí), informan por las bocinas de la institución, sobre un tiroteo dentro del organismo electoral, y que habían dado muerte, entre otros, al licenciado Vicente Sánchez Baret.

Nelson García y yo, tomamos unas armas largas de la institución, entre ellas, una ametralladora Tompson, y montamos en un carro Nissan Rojo y acudimos al edificio de la JCE.

Nos desmontamos con las armas en las manos, y precisamente ahí venía el entonces Jefe de la Policía,  mayor general Paulino Reyes de León, escoltando al licenciado Sánchez Baret. Al notar que este estaba vivo, guardamos las armas en el baúl del carro y retornamos al edificio de La Lotería, donde había un mar de llantos por la creencia de lo que falsamente se había informado.

Desmentimos por el sistema interno de sonido del edificio de La Lotería que el candidato a Senador por la Provincia Sánchez Ramírez, hubiese sido asesinado en el tiroteo de la JCE, como f se había informado y la calma volvió a los empleados.

Explicamos sobre el incidente y que solo habían varios heridoses.

En ese hecho resultaron gravemente heridos un asistente del licenciado Sánchez Baret, entre otras personas, en lo que se denominó EL GRANADAZO DE LA JCE. 

En esa corta estadía en La Lotería se desarrolló una tendencia a desacreditarnos, con casos infundados, aduciendo que dábamos los premios, campaña negativa que permaneció aún en la administración del licenciado Fulgencio Espinal, quien sustituyó al doctor López, al ascender al poder por el PRD el Dr. Salvador Jorge Blanco.

Nada más incierta la especie de que dábamos “orejas” sobre los premios mayores. 

En dos ocasiones, paralizamos el sorteo, porque notamos una maña de uno de los locutores, de retener entre los dedos el bolo que quería que se cantara como PREMIO MAYOR.  De ahí mandamos presos a los dos locutores.

En el cambio de mando en La Lotería el licenciado Fulgencio Espinal, nuestro dilecto amigo, cuando en compañía del saliente Administrador, el doctor. Juan López, me presentaba como su Gerente de Relaciones Públicas, nunca lo desmentía por prudencia, pero estaba convencido de que volvería a retomar mi cargo en la LMD con Carmona Mateo, para mi desgracia, a pesar de todo el sacrificio que hice para que llegara al cargo.

Me reuní con el nuevo Administrador de la Lotería, y le pedí que buscara a otro relacionista público, porque me cancelarían debido a que yo era seguidor del presidente saliente, licenciado Jacobo Majluta. Este me aseguraba que no habría problemas, rotundamente me negaba.

En una de esas mañanas a los pocos días de estar con el licenciado Espinal en el cargo, llegó a nuestra oficina él licenciado Rafael Peralta Romero, (Fanfo), por cierto jorgeblanquista. 

Me planteó en confianza de amigo su situación, que había perdido la candidatura a diputado en su pueblo natal, Sabana de la Mar, y que quería hablar con el licenciado Espinal para que le buscara una colocación en el gobierno.

Mira, vamos al despacho, donde Fulgencio. No, dijo él, ahí hay una secretaria jodona. Yo fui y no me pasó donde él. “Vamos para allá”, le dije. Saqué mi renuncia que tenía hecha en una gaveta del escritorio e invité al licenciado Peralta a la entrevista con Espinal.

Al licenciado Espinal le había pedido que mientras estuviera en el cargo esperando mi sustitución me tuviera puerta franca para el Despacho y así se cumplió.

Entramos al despacho, y le dije a Espinal: director, MIRE SU RELACIONISTA PÚBLICO AQUÍ.  Me reclamó que no lo hiciera, pero aun así le entregué la renuncia.

Nos dijo: bueno, ¿qué vamos a hacer?, pero, de todas formas, tú sabes que soy tu amigo, cuenta conmigo en lo que te pueda ayudar. Ok, le dije. Yo te llamaré.

Recogí mis pertenencias en la oficina y a pie crucé la avenida Independencia y luego la Jiménez Moya y entré al edificio de la LMD a sumir mi cargo de relacionador de la Liga Municipal Dominicana (LMD).

 

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