Mirar el pasado económico ayuda a manejar el presente

Los economistas muy comúnmente utilizamos distintos indicadores que hacen referencia a lo que aconteció hace doce meses y lo hacemos mediante la expresión denominada interanual, como una forma de señalar la magnitud de una variable respecto a un año antes, por lo que, cuando hablamos de inflación, PIB, etc. interanual, no solo nos referimos al desempeño de la variable a la fecha del presente, sino, además, a como estaba un año antes.

En la vida animal, humana y hasta de las plantas existe el reloj biológico, en el caso de las dos primeras se encuentra ubicado en el cerebro, de manera que, los hombres al tener una concepción del presente se refieren a un hecho del momento y que luego forma parte del pasado y que pasa a tener relevancia para la memoria histórica, que luego sirve de base para construir el futuro y el contexto.

Por la razón mencionada y muchas otras más, para cualquier investigador, sin importar que sea historiador, sociólogo, antropólogo, economista, médico, abogado, físico, químico, financista, el elemento histórico es tan clave como el tiempo presente. Entonces, mirar hacia atrás tiene sentido, tanto para entender la actualidad, como para construir el futuro y hasta para adelantarlo, si de aventajados se trata.

Los lideres y dirigentes buen servicio le hacen a la sociedad del presente, cuando hablan del comportamiento histórico de los hechos, porque ayudan a construir sin inmediatismo y populismo las obras que luego terminan siendo improntas de carácter permanente en lo material y en la memoria colectiva en lo inmaterial.

Por qué temerle a que la generación adulta y, en particular, a la que no lo era hace unos años, conozca el pasado, especialmente si estás convencido de que el presente es mejor que el pasado. Asumiendo entonces que no se le teme al presente, me tomaré la libertad de mirar hacia atrás, mostrando algunos indicadores económicos que retratan el desempeño de los últimos tiempos de la República Dominicana.

En un mundo económico como el actual, rodeado de mucha incertidumbre y de pronósticos catastróficos en cuanto a una inminente crisis alimentaria, en la economía dominicana podemos observar un deterioro en la participación del sector agropecuario dentro del PIB. En el 2010 la contribución agropecuaria era de un 6.1 % y en el 2021 de un 5.7 % y en los primeros tres meses del 2022 apenas creció en un 2.0 %, esto a pesar que la población hoy día es mayor que la de hace una década.

En materia de la deuda del sector público no descentralizado, en la web de la Dirección General de Crédito Público, se puede leer que en el 2012 los pasivos de la economía dominicana alcanzaban el saldo de US$ 19,463 millones, para luego moverse al 2019 a US$ 35,942 millones y a mayo del 2022 a US$ 50,309 millones, lo que equivale a decir sin riesgos a la equivocación y sin juicio de valor, que la evolución del stock de la deuda se ha encaminado hacia el crecimiento.

Si nos trasladamos al tema de las reservas internacionales neta, para el 2012 era de US$ 3,209 millones, en el 2019 de US$ 8,781 millones y para mayo del 2022 de US$ 14,248 millones, significativo de que ha crecido favorablemente. Sin embargo, cruzar las referidas reservas con la posición de la inversión internacional neta, esta última se ha deteriorado, al situarse en -US$ 36,399 millones para el 2012, en el 2019 de -US$ 56,430 millones y en el 2021 de -US$ 61,071 millones, representativo del comportamiento de los activos/pasivos externos del país y del tipo de relaciones económicas con el resto del mundo, cuyo balance negativo se eleva muestra desventajas para Dominicana.

Por el lado de la tasa de desocupación abierta en el mercado laboral dominicano, encontramos que previo a la pandemia por COVID-19 el nivel se encontraba para el primer trimestre del 2019 en un 5.8 % y conforme a la última encuesta que recoge los datos del primer trimestre del 2022, es de un 6.4 %, señal de que en la actualidad en materia del empleo nos encontramos por debajo previo al coronavirus.

En lo relativo al comportamiento de la posición de los valores en circulación del Banco Central (certificados), al 2012 era de RD$ 252,092 millones, al 2019 de RD$ 554,696 millones y a junio del 2022 asciende a RD$ 888,504 millones, para una notable expansión que implica mayor deuda y déficit cuasi fiscal para esa entidad que regula el ámbito monetario de la economía nacional.

Respecto al curso que han tenido los precios, tema situado como uno de los mayores problemas para la población dominicana, junto con la inseguridad ciudadana, al medirse con el monto del costo mensual de la canasta básica de alimentos, encontramos que en el 2012 era de RD$ 26,199, para luego elevarse al 2019 a RD$ 34,992 y a mayo del 2022 situarse en su tendencia creciente a RD$ 41,790.

En la misma línea de los precios, la tasa de inflación que registró la economía dominicana en el 2012 fue de un 3.91 %, en el 2019 de un 3.66 % -situándose ambas dentro del rango de la meta de inflación anual- y en el quinto mes del 2022 de un 9.47 interanual -la más alta en los últimos 14 años-, 5.47 puntos porcentuales sobre el ancla de los precios, que es de un 4.0 %.

Acerca del precio promedio de la gasolina, el galón de la premiun en el mercado nacional era de RD$ 230.88 en el 2012, en el 2019 de RD$ 207.30 y a junio del 2022 a RD$ 293.60, pese a que para el 2012 el precio del barril del petróleo se encontraba a niveles parecido a la actualidad en torno a los US$ 110.00.

Los precios de las viviendas de tipo económico de julio del 2021 a junio del 2022 han pasado de RD$ 3.5 millones a RD$ 4.5 millones, haciendo que esa elevación aleje más la posibilidad de que los ciudadanos puedan ser adquirientes de soluciones habitacionales de bajo costo.

Como puede apreciar el lector, comparar no tiene nada de pecaminoso, por el contrario, resulta beneficioso porque permite una mayor y mejor comprensión sobre el desempeño económico de una nación. Tanto es así, que justo resulta indicar que el PIB dominicano a diciembre del 2021 registró un valor de US$ 94,523 millones, cuando en el 2019 era de US$ 88,906 millones.

En la sabiduría milenaria china hay innumerables frases y proverbios que muestran una gran riqueza, aquí les dejo dos que pueden relacionarse con el título de esta opinión: “La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro”. “La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra”.

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