Por Héctor Linares
El mercado laboral dominicano avanzó en términos cuantitativos en el pasado año 2025, pero no pudo derribar el peso mayoritario que siguió teniendo el aspecto cualitativo.
De los nuevos empleos netos generados por el mercado el año pasado, el 98.5 % fueron plazas laborales del segmento formal, pero este permaneció en una tasa superior al 50 % del total de puestos laborales ocupados al final del 2025.
El reciente informe del mercado de trabajo divulgado por el Banco Central de la Republica Dominicana (BCRD) da cuenta que la “informalidad total promedió 54.1 % en 2025, inferior en 1.4 puntos porcentuales respecto al 55.5 % del año 2024”.
El mercado laboral dominicano, pendiente de una reforma estructural en su legislación que tiene 35 años y cuya discusión tiene un “tranque” en el Congreso Nacional por aspectos vinculados a la cesantía laboral, es uno de los más afectados por la informalidad, cuyas características principales son la no cotización a la seguridad social ni el sistema impositivo, además del bajo salario que se le atribuye pagar.
En torno a la informalidad se enarbolan planteamientos de que es resultado de los altos costos y muchos pasos que hay que dar para formalizar un negocio o pequeña empresa, más cuando se trata de un emprendimiento.
Y también de le culpa de crear empleo de baja calidad, porque generalmente están al margen de la Seguridad Social en los aspectos, salud, riesgo laboral y pensiones, y carecen del registro nacional de contribuyente.
Aunque el sector Mipyme, en cuyo vientre o estructura se hallan los negocios informales, se cobija cerca del 90 % de la masa empresarial dominicana, con un aporte de casi un tercio del producto interno bruto, su vida suele ser muy corta por la fragilidad del entorno en que operan.
Leyes e instituciones creadas para el fortalecimiento no han sido lo suficientemente efectivas para mejorar la tasa de formalidad y con ello su incidencia en la calidad del empleo, que parece un tema tan importante como la cantidad de este.
Hay teorías en favor y en contra en el tema en el mismo sentido que cuando se analiza el crecimiento económico. De este último siempre se cuestiona, cuando se hace desde una tribuna política opositora, que no es real o que no se siente en la población pobre, en los trabajadores de salarios bajos, que son el grueso del mercado.
Se confunde, a veces expresamente, el término crecimiento con desarrollo económico. El segundo necesita que haya redistribución del ingreso y la forma más directa de hacerla es través del salario y de mejores y mayores servicios públicos. De la informalidad laboral se cuestiona su calidad y se argumenta como defensa que lo primero es crear el empleo, la vía principal para bajar o combatir la pobreza monetaria.
En ese escenario de disquisiciones, que en ocasiones aparentan un diálogo entre sordos, el mercado laboral sigue avanzando con su pesada carta de informalidad.
Las estadísticas ofrecidas el pasado 22 de enero por el BCRD dan cuenta que la economía dominicana registró un aumento interanual promedio de 133,915 nuevos empleos netos en
2025, ubicando el total de ocupados promedios en 5,139,951 personas.
Las cifras indican que los ocupados formales contribuyeron en promedio el 98.5 % (131,901) de los nuevos ocupados netos, y que, de esa manera, la informalidad total promedió 54.1 % en 2025, inferior en 1.4 puntos porcentuales respecto al 55.5 % del año 2024.
En el trimestre octubre-diciembre de 2025, el aumento interanual de la ocupación fue de 117,948 nuevos puestos netos con respecto al mismo periodo del año anterior, de los que el 72.7 % o 85,764 plaza corresponden a trabajadores formales, mientras que los informales representaron el 27.3 % , unos 32,184, con los que el nivel de informalidad se ubicó en 54.2 %.
Las cifras del informe también destacan que la tasa de desocupación abierta, que es el porcentaje de los desocupados que están buscando activamente trabajo como proporción de la fuerza laboral se ubicó en 5.0 % en octubre-diciembre de 2025, para un alza de 0.2 puntos porcentuales con respecto al mismo trimestre del año anterior. De igual forma el promedio de la tasa de desocupación abierta en el año 2025 también fue de 5.0 %, para registrar una reducción de 0.1 % con respecto a 2024.
El BCRD dijo que, al evaluar el mercado de trabajo desde la perspectiva del promedio anual de los cuatro trimestres, los últimos resultados de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) arrojan que la economía dominicana registró un aumento de 133,915 trabajadores netos respecto al promedio de los cuatro trimestres de 2024, explicado principalmente por el aumento de los trabajadores formales, es decir, los asalariados que tienen acceso a los beneficios de la seguridad social vía su ocupación y los independientes cuya unidad de producción cuenta con Registro Nacional de Contribuyente (RNC), indistintamente de la actividad económica que realicen.
El aumento de los trabajadores formales representó el 98.5 % , unas 131,901 plazas, de los nuevos ocupados netos.
En tanto que la tasa de ocupación promedió 62.9 % y la tasa global de participación 66.2 %, alcanzando ambos el valor histórico más alto en sus respectivas series anuales, niveles que le reflejan una alta ocupación y participación relativa en el mercado laboral en el contexto de la región.
Respecto a la tasa de desocupación abierta el informe indica que la misma representó en promedio anual el 5.0 % de la población económicamente activa en los cuatro trimestres de 2025.
Al cuarto trimestre de 2025 el total de ocupados de la economía dominicana (incluyendo los formales e informales) alcanzó los 5,168,878 trabajadores, para un incremento interanual de 2.3 %, equivalente a 117,948 nuevos ocupados netos con respecto a octubre-diciembre de 2024.
“Con este resultado, la tasa de ocupación (TO), es decir, la relación entre el total de ocupados y la población en edad de trabajar (PET), se situó en 62.8 % al cierre del 2025, superando en 0.5 puntos porcentuales a la tasa observada en el cuarto trimestre del año 2024. Cabe destacar que la generación de empleos estuvo concentrada principalmente en la población femenina”, observa el BCRD en su informe.
Enfatizó que, de manera particular, la ocupación en la economía dominicana ha evidenciado un crecimiento sostenido, explicado principalmente por el aumento de los trabajadores formales en los años recientes, es decir, los asalariados que tienen acceso a los beneficios de la seguridad social vía su ocupación y los independientes cuya unidad de producción cuenta con Registro Nacional de Contribuyente (RNC), indistintamente de la actividad económica que realicen.
“Al analizar el comportamiento de la tasa de informalidad, se observa que la misma se ubica en 54.2 % en octubre-diciembre 2025, 4.7 puntos porcentuales menor al máximo histórico de 58.9 % experimentado durante la pandemia del COVID-19 y 0.6 puntos porcentuales por debajo del nivel de 54.8 % observado en octubre – diciembre de 2024”, enfatizo.
El informe indica que, al comparar el estado de la informalidad laboral en América Latina, “se aprecia que este fenómeno sigue siendo uno de los retos más persistentes del mercado de trabajo regional, tal como lo destaca la Organización Internacional del Trabajo en su Panorama Laboral 2025. A pesar de mantener una senda descendente desde 2021, aún persisten factores estructurales que mantienen el promedio de informalidad en la región en alrededor de 47 %, es decir, afecta a casi la mitad de las personas ocupadas, con diferencias significativas entre los 12 países con estadísticas metodológicamente comparables”.
Cita que en países como Bolivia, Perú y Ecuador la informalidad se encuentra en 70 % o más y en otros como Uruguay y Chile las tasas son menores al 30 %.
“En el caso de República Dominicana el dato se ubica en torno a la mediana de la región”, indicó y dijo que “resulta oportuno destacar que la generación de nuevos ocupados netos, principal fuente de los ingresos corrientes de los hogares, ha contribuido a mejorar el bienestar de la población. En ese sentido el aumento en los ingresos laborales, combinado con los programas sociales se han reflejado en un aumento del poder adquisitivo de los sectores más vulnerables de la población, permitiéndoles a cada vez más dominicanos superar el umbral de la pobreza monetaria”.
El informe precisa que la población inactiva, compuesta por aquellos en edad de trabajar que no se encuentran ocupados ni en búsqueda activa de trabajo, como son aquellos con responsabilidades familiares o quehaceres del hogar, estudiantes y personas con condiciones de salud permanentes o temporales, entre otros, se situó en 2,786,496 personas en el cuarto trimestre de 2025, para una tasa de inactividad de 33.9 %, inferior en 0.7 puntos porcentuales respecto al 34.6 % registrado en el trimestre octubre-diciembre de 2025.
“A pesar del desafiante contexto macroeconómico internacional, al realizar un balance en el análisis de los indicadores de la fuerza de trabajo al cierre del año 2025, se evidencia un desempeño favorable del mercado laboral con una tasa de ocupación cercana a su nivel máximo e indicadores de desocupación en torno a los mínimos históricos desde el inicio de la serie estadística de la ENCFT en el año 2014”, concluyó el informe.






