María Teresa ante un nuevo reto

Confrontando otro nuevo reto, la profesora María Teresa Cabrera auspicia ahora la apertura posible y oportuna de que la izquierda dominicana protagonice "un salto cualitativo" que la coloque más allá del bien ganado reconocimiento que su heroísmo y sacrificio le han validado, pero sin el correspondiente endoso de poder que siempre ha buscado.
La tarea por delante es catalizar una nueva manera de participación para ese conglomerado que algunos entendidos cifran en cerca de 70 (?) partidos y/ o agrupamientos que diluyen sus fuerzas, capacidad, esfuerzos y voluntad, en una práctica que recuerda aquel experimento periodístico de Gabriel García Márquez, en el que cada nuevo día El Mínimo (así se llamaba) perdía una página hasta que desapareció.
La propuesta de María Teresa de abrir espacios para la participación de los grupos de esa franja, promoviendo a todos/as que se estime puede ser precandidato está avalada por una práctica de la formación en la que ella milita desde que en La Vega inició su recorrido político, que ahora ciudadanas y ciudadanos sin filiación con esos partidos la postulan como posible ente aglutinador.
A amigos cercanos que son militantes del Frente Amplio, nutrido del antes Miuca, siempre le criticaba lo que yo entendía como acción propia de adolescente encandilada, que en su arrobamiento puede entregarlo todo, y así le pasó más de una vez al Miuca, que sin rubor ponía al servicio de otros su reconocimiento legal y plataforma en menoscabo de sus dirigentes que podían tener mejor desempeño que a quienes les entregaban esas postulaciones, que casi todos solo eso buscaban.
Con ese aval de desprendimiento y ese respaldo, María Teresa tiene, además de su lucha gremial en la ADP (falta de líderes y lideresa de su calidad) y en el movimiento social (el 4% para la educación y Marcha Verde) las credenciales de trabajo y la credibilidad necesaria para hacer de esta convocatoria la plataforma que supere el "yeísmo" y el caciquismo que algunos/as creen son patentes que les titulan la propiedad de la izquierda.

Ahora que "el progresismo" avanza en el entorno, que algunos entienden que ese camino es amplio y no limitado, que los valores de la izquierda son los mismos de la gente llana, de aquellos "del montón salidos", María Teresa tiene la oportunidad de elevar el iceberg, no ser la punta de este, tal como la presentó en el acto Jenny Torres.

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