domingo, mayo 26, 2024

 ¿Marca Laluz?

Por Alfonso Tejeda

Lo primero es lo primero: nunca lo he visto “face to face”, y de las múltiples versiones que tengo sobre él, un entrañable me dio una chocante definición “es una especie de Sabina (el paréntesis es para confesar – sin sonrojo- que no entiendo al español porque aún no cuadro eso de “19 días y 500 noches”, aunque me atrae ese desenfado suyo “Como un explorador”, a su edad, poquito más que la mía), que maneja con destreza las redes sociales”, caracterización que estimo insuficiente.

De esos tantos programas y tertulias que inundan las redes sociales del país, sigo casi como “una religión” los de La Morena Salazar (diferidos, casi siempre Sin Maquillaje, por lo temprano, y El Patio), y aunque un opinador distinguido la llama “La mamá peleona”, se caracteriza por la cordura, la información y el respeto que se debe a sí misma y al auditorio, porque es “una señora mayor” que evita las palabras descompuestas, elemento central de muchos otros espacios, el “cebo” que emplean para captar audiencia.

En él es normal un “San Antonio”, envolvente manera de decir “esa mala palabra”, y que por ser yo, también, un señor mayor, me abstengo de escribirla, pero que según Diógenes Cuevas (Yoy), una especie de “patriarca” allá en el batey 6 (en el ingenio Barahona) de mi infancia, ese "San Antonio” es imprescindible para reforzar la expresión verbal, es como una especie de puñetazo en la mesa, ese que ayuda a establecer el dominio en una discusión, o a deteriorarla.

Más allá de esa tolerable expresión, su gestualidad, su énfasis, hasta su prepotente convicción de que “se la está comiendo” (egocentrismo que puede ser herencia del peledeismo originario, que muchas veces lo lleva a explosiones emocionales incontroladas), veo que en sus programas se preocupa por ofrecer un contenido que está más allá de lo anecdótico, que indaga sobre el tema y busca estar actualizado, particular en esa inmensa e intrincada vorágine que son las redes sociales y sus novedades, tal la inteligencia artificial.

El pasado viernes 10 de mayo, convocó mi atención

-advertida por “una campaña”- a un acto para manifestar su adhesión a la candidatura presidencial de Luis Abinader ,y, aunque sin sorpresa asumí ese respaldo- él lo explicaría con responsabilidad- lo esperé como una decisión muy diferente a ese deplorable, inaceptable y cómplice tsunami de tránsfugas, porque llega con propuestas, con desafíos, con otra manera de hacer, de la que presume.

Si lo agendó tomando en cuenta que el 10 de mayo (fecha que advierte como un indicador electoral a estudiar), es aniversario del fallecimiento de José Francisco Peña Gómez, líder de ese sentimiento de redención que aún postulan dirigentes del PRM, entre ellos/as Milagros Ortiz Bosch, confiable continuadora, y presente en el acto, es indicio de que él superó ese prejuicio peledeista que tanto se ensañó contra el histórico dirigente perredeísta.

Rompiendo con el encorsetado protocolo sartorial, vistiendo una “franelita” (me hizo recordar al genial Steve Job, el gurú de Apple, a quien debo una lectura más dedicada de una biografía suya que una muy especial amiga me regaló con una pasmante dedicatoria), José Laluz hizo una presentación para anunciar su respaldo a Abinader que supongo envidiaron los competidores del candidato oficialista, pero que, sobre todo, establece un antes y un después en la manera de hacer campaña electoral en el país.

Comenzando con la brevedad del acto (menos de los 45 minutos que se estiman el tiempo máximo en el cual un auditorio mantiene la atención), los temas: puntuales, definidos, actuales y verificables; una exposición audible, clara, sencilla, comprensible, interesante; y la respuesta del beneficiario: una muestra de humildad, de agradecimiento, de tolerancia a la crítica, de convocatoria a la participación y al compromiso.

Más allá de que mi acentuada simpatía peñagomista se regocije porque José Laluz haya visto esa luz que refleja las cualidades del líder popular, evalúo con entusiasmo esa manera de mostrar que las campañas electorales pueden ser diferentes, que deben ser parte del cambio político que necesita el país y desafíos a las potencialidades y dimensiones de la gente que participa en ellas.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

spot_img

Las más leídas

spot_img

Articulos relacionados