jueves, abril 25, 2024

Los tapones, igualitos, pese a todos los intentos por superarlos

Por Yoranmi Santiago


SANTO DOMINGO. – Ana, una empleada privada de 30 años, sale de su casa diariamente a las 8:50 de la mañana para caminar hacia su oficina, ubicada a 400 metros de su residencia. Para ella es una bendición vivir cerca del trabajo, ya que se economiza aproximadamente RD$8,000 mensuales de Uber; pero más allá del dinero, la gran ganancia es el tiempo, que puede dedicar a actividades personales o sociales.

Pero su caso no está ni cerca de ser la norma en Santo Domingo. 

Diariamente miles de dominicanos madrugan para llegar a sus trabajos, dedicando hasta 3 horas diarias solo al desplazamiento, a causa de la congestión vehicular que les espera ida y vuelta.

Hasta hace muy poco, esta fue la realidad de Yaneri Ramírez, quien dedicaba de 2 a 3 horas diarias para desplazarse ida y vuelta a su trabajo. La joven residente en Alameda, Santo Domingo Oeste, laboraba en la avenida Winston Churchill del Distrito Nacional y cada día hacía malabares para reducir el tiempo de desplazamiento, todo en vano. Al desplazarse en vehículo privado, intentaba economizar tiempo yendo por vías alternas o zonas residenciales, pero aun así se tardaba entre 60 y 90 minutos para llegar a casa o al trabajo.

Al tiempo que las personas gastan en medio de los tapones, se agrega la disminución en la calidad de vida y el gasto que implica para el país tener vías tan congestionadas. Para 2021 el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estimó en 75 millones de horas la demora por taponamiento vehicular en el país, para una media de 23 horas por habitante.

Hasta 2022 en el país circulaban 5.2 millones de vehículos, de acuerdo con los registros de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII). Cuando calculamos que el 30% de ese total se desplaza en el Distrito Nacional, nos hacemos una idea de la magnitud del problema. 

Entre las vías más congestionadas de la ciudad están las llamadas “arterias”: John F. Kennedy, Autopista Duarte, 27 de Febrero y George Washington; Gregorio Luperón, Núñez de Cáceres, Winston Churchill, Abraham Lincoln, Lope de Vega, Ortega y Gasset, Máximo Gómez. Debido a su extensión, los taponamientos en estas avenidas derivan en congestión vehicular en avenidas más pequeñas.

Como agravante al problema se suma la aún presente práctica de usar el espacio público como parqueo, en ocasiones copando ambos carriles. Para evitar este proceder, el INTRANT puso en marcha “Parquéate Bien”, en Naco. La iniciativa busca evitar que las personas se parqueen en paralelo en vías de ese sector, a riesgo de que sus vehículos sean llevados al centro de acopio de la institución. A pesar de esto, n las largas filas de vehículos taponados continúan a cualquier hora del día.


¿Por qué ocurre?

Como todo problema, los taponamientos en el Gran Santo Domingo tienen un origen, y expertos coinciden en que se deben a la falta de planificación. Argumentan que al momento en que se construyeron las avenidas y calles de la ciudad no se proyectó el crecimiento y eso hace que las vías queden pequeñas ante la gran cantidad de vehículos.


Al crecimiento de la ciudad se suman los bloqueos de intersecciones, los accidentes de tránsito que entorpecen el flujo por las vías, las inundaciones urbanas tras las lluvias y el zigzagueo entre carriles que caracteriza a conductores del transporte público que dejan y recogen pasajeros en cualquier lugar.


Para mejorar esta situación, que afecta el día a día de todo el que reside o hace vida en el Distrito Nacional, se han planteado muchas opciones y otras tantas se han ejecutado. Pero estas no han logrado remediar el problema en una ciudad que diariamente agrega nuevos vehículos a su parque automovilístico, sin que se tengan soluciones viales realmente efectivas para hacer sostenible y fluida la circulación. 

A continuación, las principales acciones ejecutadas y las propuestas que aún no se ponen en marcha.


En busca de solución


Obras de infraestructura como el Metro de Santo Domingo que en 2009 inauguró su primera Línea y en 2013 la primera etapa de la Línea 2, buscaban descongestionar las vías de la ciudad, mediante un transporte rápido y eficiente para quienes debían atravesar la ciudad cada día. A pesar de que ambas líneas trasladan miles de usuarios cada día, esto no ha implicado una reducción significativa de los en taponamientos en avenidas como las Máximo Gómez o la John F. Kennedy, tampoco en el trayecto que conecta Santo Domingo Este con el Distrito.


Para 2011 el país inauguró el esperado Corredor Duarte, con la idea de que la apertura de elevados en intersecciones de alto tráfico sería la solución a los taponamientos. Once años más tarde, la realidad es que los elevados están igual o más congestionados que las vías que supuestamente descongestionarían. Tal es el caso de la intersección de la avenida John F. Kennedy y Núñez de Cáceres, la autopista Duarte y la avenida Los Beisbolistas o la autopista Duarte en el cruce con la avenida Monumental.

Más tarde, en 2015, se inauguró en Sabana Perdida la primera línea de Teleférico. Esta solución de transporte por cable vino a facilitar la llegada al Metro de los residentes en la zona, permitiéndoles conectar con el transporte subterráneo sin necesidad de pagar un nuevo pasaje. Lo mismo se implementó este 2023 en Los Alcarrizos, municipio que espera ansioso la puesta en marcha de la extensión del Metro que los llevará hasta el kilómetro 9 de la autopista Duarte.

Entre 2020 y 2021 en el Distrito Nacional se dispuso el cambio de sentido de 42 vías. La intención era hacer más fluido el tránsito. Dos años más tarde los taponamientos continúan.

También, en 2021, el Gobierno, INTRANT) puso en funcionamiento el Corredor Núñez de Cáceres, el primero de un plan de mejora en el tránsito que implicó el retiro de los carros de concho en esa vía. Más adelante se inauguraron los corredores Churchill y Lincoln con el fin de mejorar la movilidad.

Sin embargo, a diario estos autobuses, modernos, bien climatizados y muchos con acceso a internet, se ven en medio de los largos tapones, lo que retrasa su llegada a las paradas.

Así las cosas, siguen siendo los vehículos privados el gran reto para reducir los cuellos de botella y largos entaponamientos. Pero lograr que los ciudadanos dejen sus vehículos en casa y usen el transporte público es una aspiración que choca de frente con varias limitantes:

Seguridad: El transporte privado constituye la forma más segura de desplazamiento, en especial para personas de clase media y alta, que prefieren la seguridad de su vehículo antes de arriesgarse a caminar desde las paradas hasta sus destinos.


Frecuencia y puntualidad: Actualmente las rutas de autobuses tienen una cantidad limitada de unidades. Sumado a los largos taponamientos, hace que se retrasen en llegar a las paradas, por lo que quienes disponen el tiempo justo para llegar a su destino, no pueden quedarse a esperarlos.


Cercanía y practicidad: Tanto con la OMSA como con el Metro, el Teleférico o los corredores de autobuses, se tienen establecidas paradas bien ubicadas en puntos clave de las vías que recorren. Esto facilita su acceso para quienes están a 800 metros o menos de las estaciones, pero lo dificulta para quienes se encuentran a mayor distancia por la ausencia de rutas alimentadoras que lleven a la gente hasta las paradas.

Aglomeraciones: A estos inconvenientes se suma el gran número de personas que usan estos servicios durante las horas pico (7:00-9:00 a.m., 12:00 p.m.-2:00 p.m. y 4:30-7:00 p.m.). Evitar la incomodidad de viajar apretujados lleva a muchos a usar opciones de transporte individual, como taxis o vehículos privados.


Propuestas que aún no se ejecutan

Una alternativa que se repite siempre que se habla de posibles soluciones a la congestión en el tránsito es modificar los horarios escolares y laborales, de modo que no todas las personas deban desplazarse al mismo tiempo. Sería cambiar el típico 8:00 a.m. – 5:00 p.m. por jornadas que puedan iniciar a las 7:00, 8:00, 9:00 y hasta 10:00 a.m.


Se ha planteado también la idea de hacer realmente exclusivo para transporte público el carril derecho, de modo que vehículos privados no puedan circular en él. Esto permitiría a los autobuses avanzar más rápido que los carros privados en momentos de gran congestión.


Mientras las autoridades dan con una solución real, los ciudadanos siguen saliendo de casa hasta 2 horas previo al inicio de sus trabajos, todo para llegar a tiempo, a pesar de los tapones.

Yoranmi Santiago
Yoranmi Santiago
Es comunicadora con experiencia en periodismo y comunicación estratégica para marcas. Ha colaborado para medios impresos, digitales, radiales y televisivos del país creando contenidos de actualidad.

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