Los ojos del mundo sobre Taiwán

Luego de la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Nancy Pelosi a Taiwán, aumentaron a un punto crítico las tensiones entre Norteamérica y China. Las advertencias de un lado y otro fueron las tónicas predominantes y el mundo observa con atención el curso de los acontecimientos en el Estrecho de Taiwán.

Dos visiones
Mientras que para China, Taiwán es una provincia rebelde que en algún momento se reunificará con el resto del territorio chino, Taiwán se ve, se siente y actúa como un país independiente, a pesar de que nunca ha declarado formalmente su independencia, y de que posee un gobierno e instituciones propias.

Origen del conflicto
En 1895 la isla de Taiwán fue cedida a Japón, luego de su victoria en la primera guerra Sino-Japonesa. Un conflicto militar entre la Dinastía Qing de China y el imperio japonés, que inició en julio de 1894 y concluyó con un pedido de paz por parte del Gobierno Qing en febrero de 1895.
Pero luego de su derrota en la II Guerra Mundial, Japón tuvo que renunciar a todos los territorios que había ocupado en China.
Fue así como China, con el consentimiento de Estados Unidos y el Reino Unido, volvió a recuperar a Taiwan.
Sin embargo, la guerra civil en China que había iniciado en 1927 y que se mantuvo suspendida, durante la II Guerra Mundial, fue retomada con fuerza, hasta concluir con la derrota de las fuerzas del gobierno de Chiang Kai-Shek frente las fuerzas comunistas de Mao Zedong.
Y es que tras su derrota 1949, Chiang y los colaboradores de su gobierno del Kuomingtang, KMT, se refugiaron en Taiwán, allí éste proclamó La República de China en Taiwán y se estableció como el gobierno legítimo.

Un error histórico
Para muchos entendidos y estudiosos del tema, que sostienen la política de una sola China, fue un error imperdonable que aún continúa generando consecuencias negativas, el hecho de que el presidente Mao Zedong no persiguiera hasta allí a Chiang Kai-Shek y lo que quedaba de su gobierno, sino que por el contrario permitió que éste se asentara en el territorio, que apenas cuenta con el 14 por ciento de la población china y que más tarde se fuera sintiendo como un país independiente.
El Kuomingtang continuó en el poder en Taiwán hasta el año 2000 con el ascenso al gobierno de Cheng Shui-bian, pero siguieron las tensiones, pues Shui-bian era un abanderado de la independencia de la isla.
En el año 2008, llegó a la presidencia Ma Ying-jeou. Su ascenso al poder abrió la posibilidad de unas relaciones más cordiales y propició la firma de importantes convenios económicos.

Cambio de actitud
Con el cambio de gobierno, tras la elección en 2016 de la actual presidenta Tsai Ing-wen, del Partido Democrático Progresivo, PDP, también hubo un cambio de actitud frente a China, por su abierta inclinación por la independencia de Taiwán.
A esto se suma la famosa Ley de viajes de Taiwán promulgada por Donald Trump en 2018, que fue calificada como una violación al principio de una sola China. Esta ley permitía a funcionarios estadounidenses visitar Taiwan para reunirse con sus pares.
Tsai Ing-wen ganó la reelección en 2020, sin cambios en su determinación alcanzar la independencia.

Punto crítico
Con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, los ánimos se caldearon, luego de que el mandatario estadounidense reiterara su compromiso con Taiwán. La respuesta de China fue contundente: "Seriamente les decimos a esas fuerzas independentistas taiwanesas: aquellos que juegan con fuego se quemarán y la independencia de Taiwán significa la guerra", sentenció el portavoz del Ministerio de Defensa de China, Wu Qian.
Washington calificó estas declaraciones como "desafortunadas" y consideró que las tensiones no deben conducir "a nada que se parezca al enfrentamiento", así lo declaró John Kirby, secretario de Prensa del Pentágono.

Un país, dos sistemas
Desde 1949 las hostilidades entre China y Taiwán no han cesado a pesar de que en la década de los 80 comenzó cierto acercamiento. Para entonces, China propuso la fórmula de "Un país, dos sistemas", que le permitiría a Taiwán manejarse con cierto nivel de autonomía, siempre y cuando aceptara la reunificación con China. Taiwán rechazó la oferta.

Ley antisecesión

Con la reelección de Shui-bian en 2004 y sus afanes independentistas, China aprobó en el año 2005, la Ley Antisecesión. Esta ley establece que China tiene el derecho de recurrir a medidas no pacíficas contra Taiwán, si la isla intentaba separarse de manera oficial y proclamar su independencia.

Una sola China
El presidente de China Xi Jinping ha sido claro en que estaría dispuesto a usar la fuerza militar si fuera necesario, para bloquear cualquier intento de independencia formal de la que considera una provincia rebelde, que "tarde o temprano se integrará a su territorio".
A pesar de esto, de acuerdo con la tradición en el accionar de la nación asiática, hay quienes descartan que se produzca una invasión, a pesar de los ejercicios militares que desde hace meses se vienen desarrollando en el Estrecho de Taiwán y de las contundentes proclamas de una y otra parte.
Para otros, la vocación tiene por la paz, y de no ir más allá de sus fronteras, cambia cuando se trata del este territorio que originalmente se llamó Isla Formosa.
La actitud de EE. UU
Desde que Taiwán funciona con autonomía, los Estados Unidos ha brindado apoyo y protección a la isla, algo que genera fricción entre Washington y Beijing.
A pesar de que el presidente de los Estados Unidos ha manifestado estar de acuerdo con la política de una sola China, "la firmamos y todos los acuerdos correspondientes se hicieron a partir de ahí, pero la idea de que se pueda tomar por la fuerza simplemente es no apropiada".
Sin embargo, la reciente visita de Nancy Polosi, la primera de un presidente de la Cámara de Representantes en 25 años, ha sido un trago amargo para Beijing que lo ha visto como un desafío y una provocación que sucedió pese a la advertencia del ministro de Relaciones Exteriores de que si (Nancy Pelosi) llegaba a aterrizar en Taiwán, China "tomaría medidas decididas y contundentes".
Previamente, Beijing había reaccionado ante la visita de un grupo de senadores estadounidenses que viajaron a la isla para donar vacunas contra el Covid 19.
A pesar de que las hostilidades entre Taiwán y China se remontan al final de la guerra civil, y de que siempre se ha tenido el sobresalto de una posible operación militar para integrar ambos territorios, las manifestaciones y el incremento de las actividades en la zona del Estrecho de Taiwán de los últimos meses han disparado las alarmas y tienen los ojos del mundo en los 36 mil kilómetros cuadrados del hijo que la madre China no se cansa de esperar.

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