lunes, abril 22, 2024

Las luchas estudiantiles y la destrujillización

El 30 de mayo del 1961 se produjo el ajusticiamiento del tirano Rafael Leónidas Trujillo. Poco tiempo después, en forma desafiante, los estudiantes de la entonces Universidad de Santo Domingo dieron los primeros pasos para conformar una organización, fundando la Federación de Estudiantes Dominicanos -FED-, durante los primeros días del mes de julio, cuando aún estaba en pie todo el aparato represivo trujillista y al frente del mismo seguía el hijo del sátrapa, Ramfis Trujillo. De inmediato, los integrantes de la recién formada organización anunciaron sus reclamos: autonomía y fuero universitarios.
La rápida evolución de los acontecimientos que se estaban produciendo en el país, desembocó, en el mes de octubre, en decenas de movilizaciones estudiantiles que se manifestaban por la destrujillización. Los hechos se desencadenaron a partir del día 16 de ese mes, cuando unos 300 estudiantes realizaron una manifestación en la Universidad pidiendo la destitución de su rector, destruyendo a su paso varios bustos y fotografías de Trujillo, que estaban en todas las facultades.
La reseña del entonces gobiernista periódico El Caribe, un día después, daba cuenta de los hechos de la siguiente manera: “Los estudiantes se agruparon aproximadamente a las 4 de la tarde y, vociferando insultos contra el rector Machado, el General Doctor Rafael Leónidas Trujillo hijo y el Presidente de la República, Doctor Joaquín Balaguer, iniciaron un recorrido por diversas facultades, rompiendo a su paso los bustos y las fotografías del benefactor de la Patria, del Generalísimo Héctor B. Trujillo Molina y del General Doctor Rafael L. Trujillo, hijo.”
Al día siguiente, 17 de octubre, los estudiantes volvieron a la carga. Los retratos de Trujillo que no habían sido vistos en la jornada anterior fueron sacados de los edificios y destrozados y quemados delante de los policías que se mantenían también dentro del campus universitario. Ese día, en horas de la tarde, Balaguer decretó el cierre de la Universidad, posponiendo el inicio de las actividades académicas para enero, bajo el argumento de que la entidad universitaria estaba plagada de violencia y desórdenes.
El cierre de la universidad, lejos de lograr aplacar a los estudiantes, estimuló mayores movilizaciones. En la tarde del mismo día 17 de octubre los estudiantes decidieron dar continuidad a su movimiento, desplazándose a las zonas céntricas de la ciudad, donde también se produjo la destrucción de un busto de Trujillo que se encontraba en el Bar América, ubicado en la esquina de las calles Nouel con Santomé.
En la jornada del día 18, alumnos del Liceo Presidente Trujillo se lanzaron a la calle reclamando el inmediato cambio de nombre al plantel y “… se subieron a la pared frontal del edificio, arrancando las letras en hierro que decían “Presidente Trujillo”, dejando solamente la palabra “Liceo”…”. Acontecimientos parecidos se registraron en La Vega y Santiago, donde grupos de enardecidos estudiantes destruyeron fotografías y otros símbolos del dictador recién ajusticiado.
El día 19, dando continuidad a la lucha por el reclamo de apertura de la docencia en la universidad, los estudiantes protagonizaron otra protesta. Se trató de la llamada “Huelga Sentada”, que consistió en que cientos de estudiantes permanecían sentados en las calles aledañas al centro académico. Mientras, por otro lado, las movilizaciones estudiantiles por la destrujillización se extendían a otras ciudades del país, ocasionando duros enfrentamientos con la policía, que reprimía brutalmente a los jóvenes sin poder contenerlos.
Ya el día 20, los acontecimientos evolucionaron, produciéndose un hecho que debe ser recordado con admiración y dolor. Cientos de estudiantes que fueron convocados a una manifestación en la calle Espaillat, en la zona céntrica de la ciudad, fueron ametrallados por tropas al mando del general Belisario Peguero, resultando varios muertos y heridos, lo que dio inicio a una especie de insurrección estudiantil en la zona de Ciudad Nueva, donde por varias horas, desde azoteas y callejones, los estudiantes tomaron el control de las calles. Estos acontecimientos también provocaron que los disturbios estudiantiles se extendieran por todo el país.
Lo que devino en denominarse “La Revolución de los Estudiantes”, un acontecimiento de masas por medio al cual cientos de jóvenes tomaron el control de varias cuadras de la ciudad, proclamándolas “Zona Libre”, se saldó con una brutal represión que dejó cerca de una decena de muertos y muchos heridos y presos, incluyendo algunos que habían sido lanzados desde las azoteas por agentes policiales.
La respuesta cínica del entonces presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer, ha quedado para la historia: “Sean mis primeras palabras para felicitar calurosamente a la Policía Nacional por la ejemplar conducta que observó desde las explosiones de violencia que han ocurrido en los últimos días. Es la primera vez, en la historia del país, que las fuerzas del orden ofrecen a la ciudadanía un ejemplo de civilidad que honraría a los cuerpos castrenses de los países civilizados de la tierra…”
Entonces, a las demandas por el cierre de la Universidad y rechazo del nombramiento del rector José Manuel Machado, dispuestos por el presidente Balaguer, la petición de autonomía y fuero universitarios, la liquidación de imágenes y denominaciones trujillistas, el cambio inmediato del nombre del liceo Presidente Trujillo, también se unió la condena a la represión y asesinatos de jóvenes estudiantes, así como el reclamo de libertad para los detenidos que sumaron más de medio centenar.
Eso no quedó ahí. Los acontecimientos del 20 de Octubre solo fueron el preludio de las grandes movilizaciones que vendrían. El gobierno de Balaguer pronto sería tambaleado por una poderosa huelga general efectuada en el mes de noviembre del mismo año, siendo definitivamente derrocado en enero del 1962, como efecto de otra huelga general que lo obligó a refugiarse en la Nunciatura Apostólica. Algunas semanas antes Balaguer había otorgado la autonomía a la Universidad, en vano intento por mellar las movilizaciones.
Por eso, al recordar las grandes jornadas de lucha que han sido parteras de la democracia en nuestro país, nunca hay que olvidar los grandes aportes de los estudiantes, en especial las batallas libradas en el mes de octubre del año 1961.

Fidel Santana
Fidel Santana
Fidel Santana: Sociólogo y político con maestria en Metodología de investigación. Desde el año 2007 imparte docencia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde también ha ocupado en diversas funciones de dirección en áreas administrativas. Entre los años 1999 y 2007 fue uno de los principales líderes y voceros de los movimientos sociales dominicanos. Es autor de los libros “Amín Abel: un gigante dormido” y “Resistencia y Colectivismo en los Convites Campesinos de San Cristóbal”. Fue Diputado Nacional en período 2016 al 2020, en cuyo órgano legislativo presidió la Comisión de Derechos Humanos, entre 2016 y 2020.

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