viernes, febrero 23, 2024

Las empanadas se adueñan del desayuno dominicano

Lito Santana

El tradicional mangú de plátano con huevo, salami o jamón guisado poco a poco desaparece de la dieta mañanera del dominicano, que debe salir de su casa a las seis de la mañana a trabajar.

Igual ha sucedido con los guineítos salcochados. Hasta los panes que se preparaban rápidamente con mantequilla y un poco de chocolate, con leche o sin leche, van saliendo de las opciones mañaneras al momento de emprender la ruta hacia la faena diaria.

Un gran sustituto de este estilo de desayunar ha emergido y se riega como la verdolaga en lugares cercanos a los centros laborales , a las esquinas en el barrio y hasta en el formato de deliveris para acercarse a los empleados. Se trata de la ya popular empanada.

Cuentan los que se desayunan con este manjar, que a todos los trabajadores les resulta más fácil  acudir a ese producto para poder llegar a tiempo a sus centros laborales, pues los “empanaderos” están en sus lugares de servicio desde las cinco de la mañana y sea para comerlas ahí o para llevarlas en la ruta es lo más práctico que pueden encontrar.

El menú es amplísimo y con opciones para los bolsillos o carteras de damas y caballeros.

Las puedes comprar de carne de res o de pollo, de jamón o queso, de huevos o vegetales y a veces, si puedes esperar un rato, te la llevas combinando sus “compañas” de múltiples maneras.

“La comida es más fácil llevar de la casa al trabajo, pues lo que hacemos es que cocinamos en las noches, la guardamos bien y nos la llevamos al trabajo. Allí resulta fácil calentarla y compartir hasta con los amigos del trabajo. A nadie se le ocurre guardar, como norma diaria, el desayuno para calentarlo en la oficina”, es la explicación de muchas personas que acuden a las empanadas como oferta rápida y de fácil manejo. 

Además, está la ventaja del precio, que se mantiene al alcance de los servidores públicos y privados.

Lo más cuestionado de esta opción popular es la calidad de los aceites que se usan para freírlas, la sobresaturación de esas grasas y las calidades de algunas “compañas” que sirven de relleno. 

No se tiene ni idea, de si este tema les preocupa a las autoridades de los ministerios de Salud Pública, de Medio Ambiente, o las alcaldías municipales, por aquello de los controles de calidad para su elaboración y el manejo de los desechos, que generan estos centros de expendio.

Pero después de eso, no hay dudas de que ya las empanadas se adueñan del desayuno dominicano.

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