La violencia intrafamiliar

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Por Federico Pinales

            La mayoría de los hombres y las mujeres son los enemigos más íntimos que tiene la humanidad, pero unos no pueden vivir sin los otros, lo que tienen que hacer es evitar que los filos de los cuchillos de unos les lleguen a los cuellos de los demás.

La interdependencia de uno y otro grupo es tan compleja que es imposible evitarla, pese a esa guerra interna que ambos protagonizan por el deseo recíproco de controlarse entre sí, tanto en el área sentimental como en la económica.

No puede seguirse alimentando, demagógicamente, el poder de uno sobre el otro en ningún sentido, porque es precisamente ahí donde ha radicado la lucha histórica intrafamiliar.

Las acusaciones recíprocas empezaron con Adán y Eva en el Huerto del Edén, cuando supuestamente ella lo convenció a él para que probara la fruta prohibida.

Producto de ese pecado empezó a reproducirse la humanidad y ya sobrepasamos los 8 mil millones de seres humanos (hombres y mujeres).

Si solamente existiera un género, eso no hubiera sido posible.

No se puede desaparecer a la mujer, porque es la madre de medio mundo, y la mujer de la otra mitad.

No se puede desaparecer al hombre, porque sin fecundación no hay reproducción.

Por lo tanto, vamos a trabajar en el área de la educación, la orientación y la comunicación, como forma de conciliación y prevención, entre dos grupos creados para cumplir la sagrada misión de la reproducción, sin maltratos, agresiones, humillaciones, falsas acusaciones y eliminaciones, entre hembras y varones; ni entre pueblos y naciones.

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