sábado, marzo 2, 2024

La violencia intrafamiliar – 3 –

 

Por Federico Pinales

             Se habla mucho de la violencia doméstica cuando los hombres agreden físicamente a las mujeres y viceversa. Sin embargo, hay varios tipos de violencia dentro de muchos núcleos familiares que constituyen las raíces de futuros problemas mayores, como infidelidades, divorcios, la traída al mundo de hijos no deseados, prostitución y hasta actos delincuenciales.

Este problema empieza cuando los padres les escogen las parejas a los hijos en contra de su voluntad y estos por temor a perder algunos beneficios materiales, aceptan dichas imposiciones, a sabiendas de que no sienten nada por los preferidos de sus progenitores.

Algunos de esos padres actúan así pensando solamente el bienestar económico del hijo o la hija, olvidando una serie de factores importantísimos imprescindibles para el establecimiento y consolidación de una relación matrimonial funcional y duradera.

Hay innumerables casos en los que son los propios hijos quienes toman sus decisiones equivocadas, atraídos únicamente por las aparentes bonanzas económicas de sus posibles o futuras parejas.

En ambos casos, cuando se enfrentan a la realidad profunda, no previstas al inicio de la relación, entonces es cuando empiezan la violencia verbal y física, que en la mayoría de los casos termina en separaciones, infidelidades, divorcios y hasta en desapariciones físicas.

En otros casos, las parejas se juntan realmente atraídas física y sentimentalmente, pero no se dan el tiempo suficiente para tratar de descubrir las cosas que no se ven a simple vista, y que no se aprenden en las escuelas ni en las universidades.

Todos nacemos hembras y varones.

Las calles nos enseñan a ser hombres y mujeres. Pero a muy pocos nos educan en cómo ser caballeros, esposos, cabeza de familia y padres ejemplares.

Lo mismo sucede con las hembras.

No es lo mismo ser una buena hembra con todos los encantos físicos, sexuales e intelectuales, que ser una buena compañera, ama de casa, y, sobre todo, una excelente madre.

La carencia de todos esos valores y conocimientos dificulta la administración de un buen núcleo familiar y en algún momento darán pie al brote de algunas de las variantes de la violencia intrafamiliar, ya sea entre esposos o entre hijos y padres, cuando estos últimos intentan imponer la disciplina o cuando no la aplican a tiempo, en forma adecuada y educada

.

Ya es tiempo de que los estados empiecen a incluir en las escuelas y universidades algunas materias docentes dirigidas a formar los administradores de los hogares del futuro, como forma de prevenir la violencia intrafamiliar y la delincuencia en todos sus niveles.

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