viernes, febrero 23, 2024

La noche en que Peña dijo ¡coño!, y dio un manotazo

POR NELSON MARTE

El presidente Joaquín Balaguer había estado sonsacando a un grupo de diputados del PRD para llevar a uno de ellos a la presidencia de la Cámara de Diputados.
Había entonces un fuerte laborantismo entre los diputados y en un número considerable -ahora no recuerdo si constituían mayoría- de la Comisión Política, máximo organismo de dirección cotidiana del partido.
Sobre la reunión flotaba esa noche una pesada atmósfera. Se sabía que en la sesión sería presentada la propuesta de aceptarle la oferta a Balaguer, a pesar de que el Partido Reformista contaba con mayoría en la cámara baja.
Se conocía también que José Francisco no estaba de acuerdo con aceptar la propuesta del caudillo auto confesado cortesano de la Era de Trujillo, pues la consideraba lo que en política llaman “un regalo envenenado”.
Eran los tiempos de los llamados “12 años” de Balaguer, en los que se deportó, apresó y asesinó por razones políticas a muchos opositores, especialmente del PRD y de la izquierda.
Contra el propio Peña se movían entonces conspiraciones para atentar contra su vida. De hecho, en una ocasión fue detenido por algún tiempo mientras transitaba por la ciudad capital, y una medida draconiana del gobierno le prohibió usar la radio y la televisión.
Muchos políticos y periodistas consideraban que logró sobrevivir porque cultivó estrechas relaciones con dirigentes políticos y militares balagueristas a los que llamaba “reformistas de la luz”, los cuales lo ayudaban a cuidar su seguridad.
El punto es que la reunión de aquel día se había extendido en exposiciones sobre el tema central, y último de la agenda.
Como era su costumbre, Peña dejaba que se sucedieran los turnos y escuchaba pacientemente con la cabeza gacha, y dejando la impresión de estar tan absorto que parecía como si durmiera.
Pero sólo seguía el curso de la reunión, constatando que una proporción mayoritaria de la reunión se expresaba en favor de la atractiva propuesta.
El PRD había sido creado en 1939 en el exilio. Apenas había gobernado los 7 meses del gobierno que presidió Juan Bosch.
En esa larga lucha la presidencia de la Cámara de Diputados era una cuota que le abría un importante espacio de poder al partido, lo que era favorable en varios aspectos.
El compañero llamado a presidir a los diputados era un dirigente de la más absoluta confianza y alto afecto del líder. Tanto, que favoreció su exitoso desempeño en importantes responsabilidades partidarias y de Estado.
Al cierre de debates, el líder ponderó el largo recorrido de sacrificios del PRD en favor de la democracia. Repitió el proverbio del poeta Thomas Fuller, que en boca del líder era una frecuente motivación para no perder la fe en la lucha: “Nunca es más oscura la noche que cuando va a amanecer”.
Terminó dando un fuerte manotazo sobre la mesa y él, que no incluía palabrotas en su léxico de gran tribuno, dijo con voz estentórea ¡Coño, no podemos aceptarle esa propuesta a Balaguer!
Puedo contarlo porque, como diría Jimmy Sierra, yo estaba allí, en mi condición de integrante de ese organismo.
Al otro día me dijo en su oficina: “Compay, si hubiésemos aprobado eso, Balaguer me hace lo que le hizo a Juan Bosch con tu amigo Norge Botello”.

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