La migración haitiana, un peligro real

Desde hace años, muchos años, los dominicanos vienen advirtiendo la enorme cantidad de nacionales haitianos que penetran a nuestro territorio. Pero esa inmigración de los vecinos, estaba muy asociada a labores agrícolas y en la construcción. En la década de los ochenta, concretamente en el Gobierno de Antonio Guzmán 1978-1982, se abrió una brecha con características legales que permitió la entrada de miles de haitianos, aupados por el Gobierno para labores de siembra y corte de caña en los ingenios azucareros del Estado. Por esa vía más de 20 mil braceros llegaron mochas en manos, que para ese tiempo eran muchos.
Pero ahora la llegada de los haitianos ha desbordado todas las estadísticas, sobre todo la mano de obra ilegal. No ya como braceros, ahora los haitianos están en el corazón de la economía.
Cuentan muchos pequeños comerciantes que los negocios de venta de ropas y calzados, en zonas de Villa Consuelo y la avenida Duarte, propiedad de los chinos, están prácticamente en manos de muchachas y muchachos haitianos.
Ya copan también los servicios en las habitaciones, jardinería, piscinas, áreas recreativas y mantenimiento.
Ellos ya tienen los puestos en las casas de envíos de remesas, pues gran parte de estos negocios son usados por sus nacionales para enviar dinero a sus familiares en Haití.
Los taxistas, motoconchos, mensajeros de empresas, servicios domésticos, empleadas de salones de belleza, de farmacias y hasta atletas de alta competición, son haitianos. Algunos han podido entrar a las Fuerzas Armadas o la Policía Nacional, tras agotar el papeleo correspondiente.
Esta situación crece como la verdolaga, aupada en estos momentos por la crisis social, política y económica que acogota ese territorio y la debilidad de las autoridades dominicanas.
Aparentemente el Gobierno se ha aferrado a la construcción de un muro separatista que, precisamente lo construye con mano de obra haitiana. A esto se suman acciones menores de deportaciones a través de la Dirección General de Migración.
Pareciera que el tema de persecución de haitianos ilegales está muy condicionado a las presiones de organismos internacionales y al temor del Gobierno a caer en las listas que éstos elaboran para mantener a raya a sus países súbditos.
Naturalmente, uno espera que nuestras autoridades abran los ojos con este tema, porque después será muy tarde.

Lito Santana

Lito Santana

Nació en Tamayo. Locutor y periodista. Ha trabajado en distintos medios de comunicación. Aboga por la participación de todos los sectores en la solución de las dificultades por la que atrevieza el País.

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