viernes, junio 14, 2024

La historia de la joven secuestrada y el silenciamiento de la prensa

Por Melton Pineda

Una tarde de un domingo, como de costumbre, me dedico a ver a mi amigo ya fallecido Freddy Beras Goico en el famoso programa EL GORDO DE LA SEMANA.

En una de esas secciones del programa me detengo con atención a escuchar la narración de una joven, que de espalda al público, narraba cómo se había escapado de una vivienda que según ella describía estaba ubicada en la avenida México, y que al lado de la misma había una antena, y que ahí había una emisora.

Le presto más atención a las revelaciones de la joven, de cuerpo delgado y que no daba la cara. Ya Freddy Beras Goico había explicado que por razones de seguridad, la joven no podía dar la cara y advertía que ESO NO  PODIA QUEDAR ASI.

La joven continuó su narración, y dijo que, en horas de la madrugada, salió al patio de la casa, y por un solar yermo logró brincar una pared y llegar a la 27 de Febrero, junto a una amiga suya que estaban secuestradas en esa vivienda en la avenida México.

Narró que escuchó por la noticia que una joven apareció muerta a orilla del Mar Caribe, en El Malecón, al lado del Obelisco Hembra. Ella creía que era su amiga y que temía por su vida y que por eso denunciaba el caso en la prensa.

 Freddy, muy acucioso, le seguía haciendo preguntas, pero la joven le decía  que no podía hablar más porque parece que ahí hay algo grande y que son personas poderosas las que van allí.

Cuando Freddy la abordó sobre la cantidad de muchachas que estaban secuestradas en esa casa, ella dijo que unas 17, pero que no sabe del destino de las demás.

Llamé a Freddy por teléfono y le dije si me podía dar la dirección de esa joven, y me dijo que se le pasó, pero que ella volvía a la oficina, para llevarla a hacer la denuncia en la Policía, porque ese abuso era intolerable y no podía quedarse impune.

Le dije que tomaría lo que ella dijo para una crónica en el periódico El Sol, y me dijo: ¡Qué bueno, tu tienes todos los datos..

Ok., Melton, está bien, llámame mañana.

La noticia fue reseñada en el El Sol, en primera plana. Esto provocó un escándalo mayúsculo.

Al otro día, llamé a Freddy Beras y me invitó a ir a las oficinas de El Gordo de la Semana en la avenida Bolívar.

Una vez allí, nos prestó una guagua cerrada con los vidrios oscuros y nos proporcionó comunicarnos con la persona que hacía la grave denuncia.

La joven llegó a la oficina de Freddy y de inmediato fuimos a la dirección donde ella decía estaban secuestradas unas 17 jóvenes, una que supuestamente había muerto y ella que había escapado del lugar en horas de la madrugada.

Nos desmontamos, y fuimos “erróneamente” a una casa distinta y preguntamos si esa vivienda se vendía, recuerdo que de esa casa salió a   hablar con nosotros una personalidad muy conocida en el mundo académico universitario. Nos dijo de mal gusto, no, esta casa nunca se ha estado vendiendo. ¿No será la del lado? Nos marchamos.

Llegamos hasta la avenida Alma Máter con México y nos devolvimos. Le explicamos a la joven que nos indicara, cuando pasáramos nuevamente en el vehículo, cuál era la casa.

Al pasar, nos señaló una vivienda de verja blanca, donde estaban unas sábanas tendidas.

Estacionamos el vehículo más adelante y nos bajamos a investigar.

Buenos días, buenos días, salió un excoronel, hermano de un exjefe de la PN, ya fallecido. Lo reconocimos inmediatamente, le hicimos la misma pregunta si se vendía esa casa.

No, esta casa nunca se ha estado en venta, esta casa es de nuestra familia. Yo vivo aquí con mi madre, una señora anciana, la vimos que estaba en silla de ruedas, tratamos de penetrar la vista hasta el interior de la vivienda y notamos que había un largo pasillo que daba al fondo.

Nos dispusimos  a hacer una transmisión a Radio Popular, vía la unidad móvil.

“En estos momentos nos encontramos en la avenida México, precisamente en el lugar que una joven dice, estaba secuestrada junto a unas 17 compañeras y que el cadáver y unas osamentas que aparecieron en El Malecón, ella entiende que es una de sus compañeras”, describimos el lugar sin más detalles.

A pocos minutos, por la radio interna de la unidad móvil de Radio Popular, nos llamaron el director de NOTICIARIO POPULAR, licenciado José Alduey Sierra y Félix Méndez y nos dijo si teníamos más detalles. Por prudencia profesional. le dije que sí, pero que eran altamente peligrosos por el tipo de personas que viven en la casa. Le expliqué quiénes eran, pero fuera del aire.

En ese mismo momento, interesado en las dos transmisiones que habíamos hecho, llegó el propietario de la emisora RADIO POPULAR, Rafael Corporán de los Santos. Muy incómodo tomó el auricular de la móvil y nos decía: “pero di  la emisora por su nombre y de quien es la casa”, le expliqué que era peligroso  y que Sierra, el director del noticiario le explicaría.

Corporán, eufórico, nos volvió a llamar por la radio de la unidad móvil y nos dijo: “Melton, un hombre como tú tiene miedo, tiene miedo. Entonces le dije que no tenía miedo, pero que arriesgaba la emisora y este me insistía: “Identifica la emisora y los propietarios de la vivienda, mierda para ellos, ya ese hombre está muerto. Yo sabía a quién se refería Corporán.

Le advertí el peligro de hacer esas revelaciones, pero este insistía en que hiciera lo que nos decía, porque si no mandaría al lugar donde estábamos a PATRICIA ARACHE  a  transmitir.

 Le dije: “haga lo que usted quiera, usted es el dueño de su emisora, pero yo le estoy advirtiendo del problema, yo no tengo miedo, pero mida las consecuencias. De todas formas, yo voy a salir al aire y voy a identificar con detalle de quién es la vivienda, cuál es la emisora, con quien conversé y a quienes involucra y todo los demás detalles… ¿no hay problemas Corporán?”.

En eso quedamos, Corporán de los Santos y yo, consulté con Alduey Sierra, y me dijo: “bueno, si él, que es el dueño, y te dice eso, dilo, sal al aire”.

Así lo hicimos, identificamos que la emisora era RADIO CLARÍN y que la casa donde supuestamente la joven decía que la tenían secuestrada era de la familia Nivar, y que en la misma vivía su madre y el excoronel Pericles Nivar Seijas, quien  había salido y conversó con nosotros.

Después de esa transmisión y los detalles que dimos sobre el caso fuimos a la emisora y se armó un pandemónium.

A la emisora llegó el periodistas y abogado Virgilio Hopelman, quien además trabajaba en Radio Clarín, representaba a la familia afectada, y que demandarían la emisora y a mí.

 La demanda a la emisora fue pactada con los dueños a cambio de que nos cancelaran y así lo hizo Corporán.

Ya me había marchado de la emisora para el  periódico El Sol, a escribir la crónica de lo investigado con foto y todo  de la joven de espaldas.

Al rato me llamó Félix Méndez, diciendo que creía que me iban a cancelar. Le dije palabras descompuestas contra Corporán, tildándolo de irresponsable, que yo se lo había advertido. Lo mandé a la mierda, y le dije que me mande mi cheque de liquidación al periódico, porque yo no trabajaba con irresponsables, que yo se lo había dicho muy claro lo que podía pasar si hacíamos lo que él decía, que el periodista era yo, no él, que él era solo dueño de la emisora.

En horas de la tarde ya en el periódico El Sol, ubicado en el kilómetro 7 y medio de la carretera Sánchez, llegó a la recepción un chofer de Radio Popular con el cheque de mi liquidación por la cancelación de NOTICIARIO POPULAR. Le envié otro recado bien grosero a Corporán. El chofer me dijo al irse: dígaselo usted, y se marchó toda velocidad.

Al otro día, salió la crónica con todos los detalles en el periodo El Sol, desplegada en primera página con fotos de la vivienda en cuestión.

Luego nos llegó la información de que al director de NOTICIARIO POPULAR, licenciado José Alduey Sierra y al periodista Félix Méndez, también Corporán los había cancelado por cómplices.

Luego nos informaron que la actitud del propietario de RADIO POPULAR, Rafael Cormorán de los Santos, era debido a que ya estaba llegando a acuerdos con el Partido Reformista Social Cristiano, para ser candidato a sindico por el Distrito Nacional por ese partido.

Con el respaldo de los propietarios de El Sol, Víctor Livio Cedeño, el director Eulalio Almonte Rubiera y el jefe de redacción, periodista Sergio Cueto, continuamos los reportajes del caso.

Estando en la redacción de El Sol, me llamó un amigo del departamento de deportes de El Nacional y me informó quien era la persona que estuvo secuestrada.

Domingo Batista, me dijo: Melton, tú no sabías, que esa joven es hermana de padre mía. Es verdad, te voy a dar la dirección para que vaya y la vuelva a entrevistar, ya yo hablé con ella”.

Batista me informó que la joven vivía en Katanga, Los Mina y me dio la dirección.

Una vez llegamos al lugar, la casa estaba rodeada de agentes del Servicio Secreto de la PN y la vigilaban de cerca.

Entramos a la casita de gente humilde y la madre nos condujo hasta el aposento, allí le tomamos fotos de espalda, y nos dio con lujo de detalles lo que le había pasado.

Volvimos a sacar historias del caso. Increíblemente ningún periódico, a parte de la radio y la televisión, no se hicieron eco de esa información en sus páginas.  ¡QUE VIVA LA LIBERTAD DE PRENSA EN REPUBLICA DOMINICANA!

 

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