lunes, abril 22, 2024

La fotografía violada, la esencia ultrajada

 Por Alfonso Tejeda

Nunca he estado en ninguno de los dos locales principales que en la Capital tiene el Partido Revolucionario Moderno (PRM), por el que tenía una simpatía atada como  seguidor de José Francisco Peña Gómez y su pensamiento político, figura y orientación que creí eran símbolo y guía de esa organización,  pero que ahora descubrí lo desconocido, en un acto ultrajante a su memoria, y en una complicidad vergonzosa con quienes se ensañaron contra él en un concierto de denuestos, descalificaciones, burlas y acusaciones, trama  aún insuperable en la maledicencia política del país.

El PRM surgió en el 2014 resultado de la conjugación de antiguos dirigentes, militantes y simpatizantes del PRD, que enfrentaron a la entonces dirección de Miguel Vargas, y de la Alianza Social Dominicana (ASD), una sigla con registro electoral heredada por el hoy presidente Luis Abinader, de su padre José Rafael Abinader, quien asumió ese partido creado, a su vez, de una división temprana entre Juan Bosch, primer líder histórico del PRD, y Juan Isidro Jiménez Grullón, en 1962, cuando se realizaron las primeras elecciones post- dictadura trujillista.

Aunque Abinader padre y su ASD acompañaron al PRD en momentos críticos y de confrontación política contra Balaguer, para la segunda vuelta electoral inaugurada en 1996, se unieron al Frente Patriótico, un engendro perverso de balagueristas, peledeístas y vinchistas, entre otros, que sin ahorrar recursos económicos, amenazas y violencia, vilezas, invectivas y maldades que les facilitó el uso del poder, arremetieron contra Peña Gómez, que era el candidato presidencial del Acuerdo de Santo Domingo.

 Definir cuál de esos autores y actores sobresalió en los ataques contra Peña Gómez es una tarea difícil por lo competitiva entre ellos mismos, pero la más ostensible, por el odio y la bajeza, la protagonizó Marino Vinicio Castillo (Vincho), un nefasto personaje que desde la era trujillista se ha caracterizado por la vesania y maldad, esta última que ha traspasado a sus descendientes, haciendo de su familia, una que tanto daños ha hecho al país, defendiendo causas que han sido traumáticas para el desarrollo institucional, y calamitosas para la economía de la mayoría de los/as dominicanos/as.

Aparente contradictoria esa actuación de la ASD, que por momentos respaldaba al PRD y a Peña Gómez, y en otra lo enfrentó, puede ser un atenuante para ahora valorar el papel del presidente Abinader, en el caso que comento, quién, por demás, desde su cargo ha sido tímido, palco, en reivindicar el pensamiento político del líder perredeísta y en la propuesta de gobierno que entonces postulara, en la que comprometía una gestión participativa, solidaria, progresista, con el protagonismo de la gente común.

Tiene en su favor también el presidente, nexos intrafamiliares con uno de los Castillo, y tal como dice Rubén Blades en " Amor y control", una de sus canciones "familia es familia", pero más allá de esos lazos, está lo más importante en la gestión de Poder: la conexión ideológica que los une desde el conservadurismo, que tiene en el antihaitianismo mutuo una de las razones principales, irrenunciable, para que actúen en la misma dirección, y hay que recordar que fue una de las cantaletas de los Vincho contra el líder perredeísta.

 Quizás presintiendo que orillaba el sepulcro, puso de manifiesto Peña Gómez una vez más, su inmensidad humana, su irrenunciable tolerancia y su acentuada espiritualidad, cuando ante tantos ataques proclamó: “yo amo a mi pueblo, a mi país. A lo largo de toda mi vida he pagado un precio por eso. He recibido ataques feroces, a veces frontales, a veces con veneno más sutil, como ahora. Pero yo los perdono. Mis adversarios pueden contar conmigo, con mi perdón»

 En esos locales del PRM hay fotos del líder perredeísta, asumido por los perremeístas como tal, y en el despacho que visitó el más taimado de los hijos de Vincho Castillo está colgada una de esas fotos, la que con  su presencia violó, en un acto que para él es un triunfo más, y para quién lo recibió, cómplice del ultraje a la esencia, a la dignidad, a la memoria que para muchos/ as es Peña Gómez.

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