jueves, abril 25, 2024

¿La baja concurrencia a las urnas y la compra de votos genera cuestionamiento a la legitimidad de los elegidos?

La baja concurrencia de electores el pasado 18 de febrero plantea una seria interrogante a todos los actores del sistema político: ¿qué pasa en el seno de la sociedad que muestra una indiferencia claramente medible respecto a una convocatoria para la renovación de las autoridades municipales?

Unos han considerado que los resultados de las pasadas elecciones robustecen la democracia (“un gran acto democrático”, dijo el presidente Luis Abinader), porque la jornada transcurrió de manera pacífica, sin muchos hechos que lamentar.

Sin embargo, una de las esencias de la democracia es la participación ciudadana, que esta vez fue menor del 50% de la totalidad de los convocados, que eran 8 millones 105 mil 151 votantes. Apenas concurrieron 3 millones 775 mil 587 electores, para una abstención de 53%, es decir, la mayoría de los ciudadanos no se sintió motivada para ejercer su derecho al sufragio. Los concurrentes fueron el 46.67%. La Junta Central Electoral (JCE) precisó que obviamente el padrón incluye los 870 mil dominicanos empadronados en el exterior.

Algunos discursos pretenden justificar la baja participación con argumentos tan simples como el porcentaje de dominicanos residentes en el exterior, la realidad es que la baja concurrencia tiene raíces en la sociedad y tiene que ver con el ejercicio de los deberes políticos. Requiere atención, porque esta vez la mayor abstención se produjo en las grandes concentraciones urbanas donde se asume que la ciudadanía debe tener una valoración más alta del poder de su voto.

En el Distrito Nacional, la abstención rondó el 63%, en Santiago más del 68%, y así en las restantes ocho principales plazas poblacionales la abstención promedio se situó predominantemente sobre el 60%. Es decir, que una minoría de electores decidió la suerte de la gobernabilidad en esos municipios.

No sorprendió

El pasado 31 de enero, apenas 18 días antes de las votaciones, pronosticamedia.com publicó una nota titulada “Las elecciones municipales con débil presencia de los candidatos y poca atención ciudadana: ¿qué tan concurridas serán las votaciones?”.

En ese trabajo se analizaba la actitud de la gente, percibida más concentrada en el divertimento que en el seguimiento de las elecciones. Se partió de la observación del disfrute de un fin de semana largo que empezó con la conmemoración del natalicio del patricio Juan Pablo Duarte, y señalaba:

“Quienes optaron por el divertimiento parecían muy ajenos a una convocatoria que para este 31 de enero está apenas a 18 días, cuando serán elegidos los alcaldes y regidores de 158 municipios, más los encargados y miembros de las 232 juntas distritales que habrán de dirigir los destinos de sus comunidades a partir del 24 de abril próximo.

“No estaría demás preguntar qué importancia le atribuye la ciudadanía a la elección de las autoridades municipales, más allá de las expectativas que pueden generar entre activistas interesados en obtener un empleo.

“Sin hacer alguna consideración difícil de verificar o medir, acerca del interés ciudadano por la elección de sus autoridades más cercanas, los alcaldes, regidores, delegados o responsables de juntas distritales, no parece que haya un nivel perceptible de escucha activa o de atención a esta etapa del proceso electoral.

“Podría abonarse en esa dirección la ausencia de propuestas específicas de los candidatos, o más concretamente, sus discursos en la esfera local. Ni siquiera se perciben movilizaciones barriales. Nadie ha visto un candidato de una de las más importantes plazas municipales convocar a la ciudadanía para decirle lo que hará en su demarcación.

“La campaña la llevan quienes aspiran al Poder Ejecutivo. Los candidatos presidenciales agotan su plan mediante marchas o encuentros regionales y acompañan a los aspirantes locales. Estos últimos no son los protagonistas”. 

Los ganadores

Ahora, los ganadores están muy contentos con los resultados que sobrepasaron con creces sus expectativas y previsiones, y los perdedores no encontrarán dónde poner la cabeza.

Sin embargo, hay una cuestión mucho más trascendente, la sociedad, que mayoritariamente no tuvo motivo suficiente para acudir a las urnas. 

En el trabajo de pronosticamedia.com del 31 de enero, advertíamos que había que pensar en el nivel de participación y preguntábamos:

¿Inquieta a los partidos qué tan concurridas serán las elecciones? ¿Se pregunta la JCE si los ciudadanos están suficientemente motivados para acudir a las urnas?

¿Hay certeza de que no se repetirá el fenómeno de la baja concurrencia en este tipo de elección? Y concluíamos que “las respuestas no están a la mano”.

Señalábamos entonces: “Parece que el obvio interés de los partidos es sacar la mayor cantidad de alcaldes y encargados de juntas distritales. Ganar la contienda a cualquier precio en atención de la proyección que pudiera hacerse con la vista fija en la pelea mayor, que es la elección de las autoridades nacionales y los legisladores el próximo 20 de mayo”.

La corrupción en las votaciones

Además de la baja participación de la ciudadanía, está documentada la profusión con que circuló dinero en la compra de cédulas, en una competencia donde se impusieron quienes tenían más capacidad para dominar el mercado.

Con baja concurrencia ciudadana y la corrupción mediante la compra de votos, es inevitable preguntar: ¿qué tan legítimas pudieran ser las autoridades electas?

La historia de las elecciones municipales

No se podía esperar una abstención tan brutal como la que acaba de producirse el pasado 18 de febrero, ni siquiera comparable con la de 2020, cuando el país estaba bajo la pandemia. 

Aunque la abstención es consustancial a las elecciones, la de ahora no tiene precedente, y es lo que sugiere que el sistema político debe prestar atención al fenómeno.

Una revisión de los procesos más recientes indica lo siguiente: Para las elecciones de 2010, cuando 5 millones 492 mil 880 estaban registrados en el padrón de la JCE, solo votaron 3 millones 101 mil 71 ciudadanos, para una participación de 56,46%, o una abstención de 43,54%.

En las elecciones de 2012 solo fueron elegidas autoridades nacionales, presidenta y vicepresidente de la República.

Para las elecciones de 2016, la abstención fue de 30.40%, pero entonces, las municipales corrieron para la misma fecha con las elecciones nacionales para elegir al presidente y vicepresidente de la República, los senadores y los diputados.

En 2020, la participación electoral para las elecciones municipales de nuevo se derrumbó, con apenas la participación de 49,10% de los electores, por debajo del 50 por ciento de los inscriptos en el padrón de electores. Entonces había una razón, la COVID. Pero ahora, estamos ante el desplome de la participación, apenas un 46.67 por ciento.

VOTACIONES POR PARTIDOS

El Partido Revolucionario Moderno (PRM) barrió con la mayoría de los municipios en las pasadas elecciones, pero su votación totalizó 1 millón 862 mil 307 votos, un 50.46%, cerca del doble de las votaciones en sus primarias de 2023, cuando votaron 1 millón 26 mil 47 miembros.

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) obtuvo 877,049 votos, un 23.76%; la Fuerza del Pueblo (FP) alcanzó 491,462 votos, un 13.32%; el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), 139,546 votos, para un 3.78%; Partido Reformista Social Cristiano 79,464. Para un 2.15%.

Estos resultados serán importantes para analizar lo que podría ocurrir el 19 de mayo en las elecciones presidenciales y congresuales. 

Osvaldo Santana
Osvaldo Santana
Osvaldo Santana es periodista.

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