jueves, abril 25, 2024

La Alianza Opositora rompe con una constante histórica en RD

Por Osvaldo Santana

El elemento más resaltante del anuncio de la formación de la Alianza Opositora por el Rescate de RD es que los actores principales hayan podido romper una constante de la historia política nacional: el enfrentamiento eterno, y echar a un lado las diferencias que los separan, y reencontrarse.

La historia de desacuerdos y fricciones para no juntarse jamás van desde un temprano choque en el conservador Partido Reformista, en 1970, tras la disposición de Joaquín Balaguer de reelegirse y la resistencia de Francisco Augusto Lora, que formó el Movimiento de Integración Democrática (MIDA), en alianza con un sector el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Pero antes, el PRD fue escenario de confrontación, con la salida de Nicolás Silfa, casi inmediatamente después de la instalación en el país de esa organización.

Una revisión de la historia de los partidos, y sobre todo, los procesos de confrontaciones internas, sugiere que el reencuentro en una alianza entre el PLD y la Fuerza del Pueblo, constituye un hecho inédito, un fenómeno político.

En algunos casos ha habido separaciones transitorias, de gente que abandona un partido, y luego retorna, como Rafael Alburquerque o Max Puig, pero el dato de que dos grupos fundamentales, con aprobación importante en la población, que se dividan, y puedan sentarse en una mesa de diálogo, es un hecho significativo, por no decir constituye un fenómeno nuevo en la política dominicana.

¿Qué ejes se movieron para que los líderes del PLD y la FP se reunieran, dialogaran e identificaran una alianza de este tipo?

¿Qué factores objetivos en la sociedad lo empujarían a adoptar una resolución claramente racional, sugerente de un ejercicio profesional de la política?

¿Fuerte presión en el seno de sus organizaciones o la comprensión de que la fortaleza del adversario principal los podría arrastrar a una derrota demoledora? 

En primera fase, una afirmación que pocos pueden descalificar es que se impuso un principio elemental de la política, que es la necesidad de identificar con propiedad al enemigo principal, colocar las diferencias en un segundo plano, y centrarse en los factores que los pueden acercar o unir.

Más allá de las emociones, si las cosas marchan como van, se puede asegurar que los liderazgos del PLD y la Fuerza del Pueblo pasan a una etapa de maduración del ejercicio de la política, después de los graves acontecimientos tras la división de 2019.

Obviamente, para que esa lógica funcionara, se necesitaba de una diligencia debida, con capacidad para abordar a los actores y sentar las bases para un diálogo que diese lugar a resultados convenientes para las partes.

En todo el proceso que posibilitó el anuncio de la Alianza Opositora por el Rescate de RD no puede perderse de vista que aunque formalmente se haya suscrito un acuerdo, eso no significa que hayan terminado los resentimientos. El dato mismo de que había resistencia a la aproximación y a un potencial acuerdo es una muestra de que podrían subsistir las malquerencias.

En todo eso, debió ser importante la experiencia y el aprendizaje de los otros partidos, que entraron en desavenencias, y jamás encontraron vías para un reencuentro, con el agravante de que tienden a canibalizarse mutuamente, hasta el agotamiento, lo cual facilitaba el triunfo permanente del adversario. 

El PRD es una cantera de vivencias en ese sentido.

La alianza y la reelección

Ahora se discute si esta alianza tendrá alguna eficiencia frente a las aspiraciones reeleccionistas del presidente Luis Abinader y el PRM, y tal parecer es significativo. 

Es decir, ¿qué efecto surtirá la alianza? Muchos factores podrían considerarse. Pero un simple ejercicio puede ayudar a hacer algunas consideraciones. 

Hasta antes del anuncio de la alianza, resultaba muy sencillo aventurar un pronóstico para las elecciones de 2024: Si la oposición va dividida, el presidente Abinader gana fácilmente. Si la oposición se unifica o se alía, al presidente Abinader le resultará algo difícil quedarse en el poder. 

Se puede leer de otra manera: Si la oposición hace una alianza inteligente, tiene posibilidades de derrotar a Abinader.

También se podría discutir cómo ha percibido la población este acuerdo. Pero esa es otra materia. Habría que sondear el mercado político.

FRACCIONAMIENTOS IRREPARABLES

La expansión misma del partidismo en República Dominicana, donde habitan 25 o más con reconocimiento electoral, es resultado de rompimientos o fragmentaciones, lo que resalta en las tres principales organizaciones: Partido Revolucionario Moderno (PRM), Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y la Fuerza del Pueblo (FP), y lo que se repite en la mayoría de las llamadas organizaciones minoritarias. Del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) han surgido la inmensa mayoría de esas entidades.

En ninguno de los casos ha habido lugar a reconciliaciones, y rara vez pudieron materializarse alianzas políticas convenientes. Los distanciamientos han sido para siempre.

El PRM convirtió por buen tiempo al PRD como su principal blanco, y lo mismo hizo el PLD cuando Juan Bosch se separó del PRD. En el caso de la Fuerza del Pueblo, la más reciente e importante separación del PLD, si bien la división generó las pasiones condignas, pese al arrastre de viejos compañeros, el “antiguo partido” no fue convertido en adversario principal, lo que quizás ha facilitado los acuerdos conducentes a la negociación de Alianza Opositora por el Rescate de RD.

La división de 2014 del PRD, liderada por Hipólito Mejía, dio lugar a la formación del PRM, que utilizó la franquicia de la vieja Alianza Social Demócrata (ASD), de Rafael Abinader, que a su vez fue el producto de una escisión del PRD, en 1961, protagonizada por Juan Isidro Jimenes Grullón.

El PLD es producto de la separación de Juan Bosch de su viejo PRD, en diciembre de 1973, al considerar que esa entidad había abandonado los principios y estaba al servicio del conservadurismo. Y la más reciente historia, de la Fuerza del Pueblo, es el resultado de la grave crisis del PLD que llegó a su climax durante la celebración de las primarias del 1ro. de octubre de 2019, cuando su presidente Leonel Fernández renunció al PLD y se montó en la legalidad el Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD) para fundar la nueva agrupación.

Cunas de desprendimientos

El Movimiento de Integración Democrática Antirreeleccionista (MIDA) de Augusto Lora en 1970 fue la expresión del primer desprendimiento del PRSC, por la reelección de Joaquín Balaguer. Igual, el Partido Nacional Voluntad Ciudadana (PNVC), conocido originalmente como Partido Nacional de Veteranos y Civiles, si bien no resultó de una división del reformismo, fue alentado por Balaguer, y formalizado el 10 de mayo de 1973, a través del sargento Federico Marte Pichardo.

Sin constituir partido, en 1994 Fernando Álvarez Bogaert se separó del PRSC y acompañó a José Francisco Peña Gómez como candidato vicepresidencial, a través de la Unidad Democrática, un desprendimiento del PLD, encabezado por Antonio Abreu (Tonito).

El PRSC, igual fue cuna del Partido Unión Demócrata Cristiana (UDC), desde el 12 de marzo de 1998, con Luis Acosta Moreta (El Gallo), que rompió con Balaguer. El Partido Popular Cristiano (PPC), también nació en el reformismo, el 6 de septiembre de 1981, fruto de otra división.

En tiempos más recientes, en el 2010, Eduardo Estrella se fue del PRSC y luego lo hizo Amable Aristy Castro en 2014, que utilizó la franquicia del Partido Liberal de la República Dominicana (PLRD) o "La Estructura", fundado el 17 de agosto de 1982 por Andrés Van Der Horst, a consecuencia de una división del PRD para apoyar las aspiraciones presidenciales de Jacobo Majluta.  Amable Aristy creó sobre esos restos el Partido Liberal Reformista (PLR). Jamás se reconcilió con el original Partido Reformista.

En el PRD

Algo parecido ocurriría con el antiguo PRD, que sufrió la primera fragmentación con la salida de Nicolás Silfa, en 1962, y fundó el Partido Revolucionario Dominicano Auténtico (PRDA). Luego se iría Angel Miolán, que pasaría a colaborar con el gobierno de Balaguer, del cual fue secretario de Turismo. 

Tras la guerrilla de Caamaño, en 1973, el PRD amaneció escindido con la salida de Bosch en diciembre de ese año. Luego esa agrupación entraría en un período de sucesivas confrontaciones desde finales de la década de los 70 y 80, las grandes fricciones entre majlutistas y jorgeblanquistas, que arrastraron al líder José Francisco Peña Gómez. 

Majluta y Peña Gómez protagonizan una separación. Surge el Partido Revolucionario Independiente (PRI) en 1987, de Majluta y el Bloque Institucional Socialdemócrata (BIS), de Peña Gómez. El PRD quedaba en un limbo judicial que decidió Balaguer a través de una Junta Central Electoral (JCE) conveniente. Majluta y Peña jamás se reconciliaron.

Cuando las aguas de habían apaciguado para el 2000 con la desaparición de los lideres en conflicto, el PRD se reencuentra y llega al poder con Hipólito Mejía, pero su intento reeleccionista desató otra crisis, que condujo a la expulsión del secretario general Hatuey de Camps Jiménez, que funda el Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSC), en 2005.

Luego el PRD entró en sucesivas contradicciones entre sus parciales que dio lugar a lo que es hoy el PRM. Tampoco hubo lugar para la reconciliación.

EL PLD

El PLD sufriría algunas escisiones, como la salida de Antonio Abreu, y funda la Unidad Democrática en la década del 90; Rafael Alburquerque, que creó el Partido del Pueblo Dominicano, y luego Max Puig, que fundó Alianza por la Democracia (APD), el 2 de agosto de 1992. En los casos de Alburquerque y Puig se produjo una reconciliación. Sin embargo, fueron desprendimientos que no produjeron un estremecimiento del entonces joven PLD. 

En los partidos minoritarios, de izquierda y derecha, las fragmentaciones son una constante en la historia dominicana, y rara vez ha habido reencuentros, por fusiones o alianzas como acaba de ocurrir entre el PLD y la FP por mediación del PRD.

NOTA AL MARGEN

Entre la ciudadanía subyace una inquietud: ¿por qué Danilo Medina y Leonel Fernández no encabezaron el anuncio de la Alianza Opositora Rescate RD? Parece que ese ingrediente tendrá que ser considerado más delante de cara a los dominicanos.

Osvaldo Santana
Osvaldo Santana
Osvaldo Santana es periodista.

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