POR SANTO SALVADOR CUEVAS
No hay un minuto de cada día en que el ejército israelí no bombardee, destruya edificios, hospitales, escuelas, hogares, asentamientos humanos, en la Franja de Gaza, en Palestina.
Es decir, a cada minuto, ante los ojos del mundo, son aniquilados mujeres, niños, jóvenes y ancianos palestinos.
Soldados ocupantes penetran a los hogares, sacan los jóvenes y ante las cámaras de televisión los fusilan.
Las imagines de cada día son aterradoras, dantescas, con cientos de mujeres y niños mutilados, sobre las ciudades palestinas en ruinas, dejando pedazos de carne humana por doquier.
Cortado por Israel, los servicios de agua, energía, servicios médicos y medicamentos, comunicación, sepultan ese pueblo.
Palestina es exterminada ante la llamada comunidad internacional, que guarda indiferencia y silencio.
Ni siquiera el polo de China, Rusia, Irán, etc. se ha planteado ponerle un stop a esta barbarie que contra la especie humana lleva a cabo el estado de Israel con apoyo del gobierno de Estados Unidos de América.
El mundo debe gritar, movilizarse y demandar el cese inmediato de esta barbarie.