Industria del secuestro y Los Papo Trenza desnudan limitantes del Código Penal

POR SANTO SALVADOR CUEVAS

El país es arropado por la delincuencia y las bandas asesinas. Cada día surgen como la verdolaga.
Nuevos asesinatos de jóvenes y ciudadanos que caen víctimas de una vorágine de violencia que no para y no se ven a corto plazo decisiones ni "milagros" que lleven algún aire de paz y tranquilidad al seno de la sociedad.
Es común el predominio de la delincuencia en barrios capitalinos y del interior del país, que amanecen anegados en sangre, tal los casos notorios en Los Guaricanos, Manoguayabo, Los Alcarrizos, San Francisco de Macorís, La Romana, en fin, hay terror y miedo en los 4 puntos cardinales de la Nación.
Cualquier hogar dominicano puede ser víctima y/o enlutado de un momento a otro, no solo con el robo, el asalto y el terror de los "Papo Trenza” y los "30-30″ que integran uniformados activos y en retiro, sino también con la novedad de un componente no habitual en el país: La industria del secuestro, que está muy en boga en el territorio haitiano y que nadie sabe qué tan desarrollados están aquí, en Santo Domingo, pero da miedo observar que hasta operan, según vídeos, centros de tortura, los métodos que aplican y las herramientas de terror empleados como si retornáramos en el tiempo, a la Cárcel La 40 de Trujillo o La Victoria.

Un hermano del ex gobernador de Barahona, el ingeniero Pedro Peña Rubio, fue secuestrado a la luz del día y (en lo que canta un gallo) vilmente asesinado y su cuerpo encontrado en estado de descomposición en la ribera de un río, hecho equivalente a partida doble, pues la madre del difunto no resistió la pena por la muerte de su hijo y falleció también.
No hay a la vista otra manera para contener el accionar furioso y envalentonado de las pandillas y la delincuencia que campean en todo el país, que no sea responder de manera frontal a la violencia con violencia y determinación.

El nivel de violencia que arropa el país ya no se controla con flores ni con poemas de amor. Esta sociedad se va a la deriva si el país no se prepara para imponer la Ley y Orden ante el poder y accionar criminal e indiscriminado de las bandas asesinas.

Con el fenómeno de las bandas 30-30, los Papo Trenzas y la industria del secuestro no cabe dudas que estamos atrapados ante el germen muy evidente de un segundo Haití, en tanto territorio bajo control de bandas criminales y la industria rentable del secuestro.
La acción de la Policía Nacional en Los Alcarrizos, donde 6 miembros de una supuesta banda criminal fueron asesinados por agentes policiales, entre los supuestos delincuentes dos individuos que luego fueron identificados miembros de la Policía.
Somos de los que valoramos ese comportamiento policial como contrario a la Ley, pues no existe ningún código legal que dé poder a la PN para matar ni actuar a la libre.
Hay dos caminos que se le han impuesto a la sociedad dominicana actual:

La ley de la delincuencia, la industria del secuestro y las pandillas organizadas con ramificaciones en todo el territorio nacional; 2. los cuerpos armados del Estado que aplican a lo largo de los años su propia ley, incluida la matanza reciente en Los Alcarrizos y otros barrios cobijados en el informe recurrente en el tiempo de "caídos en intercambio de disparos", lo que es también violatorio a la Ley; y 3.Como ambas caminos son contrarios a la ley, tanto el accionar de las bandas criminales y el de los "policías gatillos alegres", entonces se impone el rotorno al orden y la paz social.

Pero esto solo puede ser posible si el Congreso Nacional y el liderazgo político asumen con responsabilidad introducir un régimen riguroso de consecuencias ejemplares contra los asesinos (militares o civiles) dando de esa manera al país la fuerza jurídica donde impere el castigo ejemplar en las plazas publicas para los asesinos, los violadores de niñas y los que articulan la industria del secuestro y el sicariato.

Es la ley la que debe mandar el mensaje social, y solo así la PN se evitará imponer su propia ley para resguardar el orden y la paz ciudadana. Le toca al Congreso Nacional y al liderazgo político poner a resguardo la sociedad contra el avance organizado de ladrones y bandoleros. A eso se le da de frente o la sociedad entera va hacia el precipicio total.

No entender este fenómeno de las pandillas y la industria del secuestro es apostar a que impere la ley del talión, lo que se va a agudizar en tanto avance y se consolide el poder organizativo de las bandas y pandillas asesinas.

Santo Salvador Cuevas

Santo Salvador Cuevas

Quien escribe es militante social de larga data, egresado con honores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) licenciado en Filosofía y Letras, con residencia en el municipio de Tamayo, al Sur del país.

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