Hipotético escenario de morados y fuercistas frente Abinader

¿Es posible que los peledeístas y los fuercistas se junten para enfrentar la reelección del presidente Luis Abinader?
Lo más probable es que la mayoría de los ciudadanos imagine un escenario de ese tipo como muy remoto, difícil y hasta imposible.
Sin embargo, entre muchos peledeístas y fuercistas hay una convicción subyacente de que la vía más expedita para lograr resultados electorales competitivos debe pasar por un momento que permita el acercamiento entre esos dos bandos.
Es probable que todos descarten la posibilidad de que Danilo Medina y Leonel Fernández se encuentren con el propósito de negociar una alianza electoral. Y siendo así, la coalición de fuerzas tendría que darse en la medida en que uno de los polos atraiga mayoritariamente a las masas del otro. Pero ese hecho conduciría a la renovación de una competencia por los militantes, que ya fue superada, después de la fase posterior al rompimiento.
La idea de una aproximación cobraría mayor sustento en un escenario de segunda vuelta, pero esa es una posibilidad que podría resultar lejana. El gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM) hace lo necesario para evitar que se produzca un hecho de esa dimensión.
Aunque sea remoto, difícil y hasta “imposible”, imposibilidad descartada en materia política, otros factores podrían ser favorables al fortalecimiento de uno de los polos, a consecuencia de un fenómeno que estimule un determinado comportamiento colectivo. Es la dinámica social impredecible que puede estar influenciada por el desempeño de los actores.
Habría que considerar factores coadyuvantes a ese fin. Los ataques entre los bandos han desaparecido o están reducidos a la mínima expresión. No se advierten movimientos de sonsaca o competencias desleales. Cada bando está en su propio proyecto y en la búsqueda de crecimiento.
Las versiones sobre la cercanía entre el presidente Luis Abinader y Danilo Medina tras el encuentro en el velatorio de la madre de los Montás en San Cristóbal, de tener asidero, podría conducir a un proceso de canibalización mayor entre el PLD y la Fuerza del Pueblo, como el vivido por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en la segunda década de este siglo.
Desde otra perspectiva, una aproximación entre Medina y Abinader podría estimular el fortalecimiento del polo fuercista como expresión opositora. Dañaría gravemente la posibilidad de un reencuentro o una alianza frente al gobierno, pero desacreditaría la condición opositora del partido morado.
La consulta del PLD en el camino
En el tránsito está el proceso abierto para elegir el candidato del PLD en octubre, que impactará de alguna manera el panorama político. Podría conducir a un fortalecimiento de los morados, pero si la decisión resulta poco convincente para los potenciales votantes, el empeño en pro de un buen posicionamiento podría resultar fallido.
La Fuerza del Pueblo y su candidato
En la otra esquina Leonel Fernández y su Fuerza del Pueblo. El expresidente en los últimos meses se proyecta como el líder opositor, mientras el PLD avanza en su proceso de reestructuración y selección del candidato presidencial. La persecución judicial contra los familiares de Medina y otros funcionarios ha disminuido dramáticamente la ascendencia de ese conglomerado entre los electores.
Asimismo, la competencia interna entre los peledeístas por la candidatura también permite que Fernández avance con su discurso propositivo frente a la crisis y sus propuestas sobre el buen gobierno. Supuestas encuestas lo colocan en una segunda posición, detrás del presidente Abinader, quien en algunos momentos le ha lanzado ataques directos, sin mencionar su nombre. Es como si lo escogiera como su competidor del 2024.
Habría que esperar para ver qué ocurrirá con la persona escogida por el PLD. Cualquier resultado impactará de una u otra forma, sea para reposicionar a los morados o para robustecer a Fernández. Depende del grado de empatía que genere el escogido por la consulta.
Si la elección del candidato del PLD resulta asertiva, y ambos polos opositores, el PLD y Fuerza del Pueblo, tienen un desempeño moderadamente exitoso, sin hacerse daños graves, y por esa vía logran una participación electoral aceptable, entonces podría hablarse de una probable segunda vuelta. En esas condiciones, el polo opositor que concurra a esa competencia arrastrará una apreciable cuota de electores de igual origen.
La administración de Abinader
Pero los opositores no están solos en la arena en la definición del futuro. Ahí está Abinader decidido a optar por la reelección, con una administración de aprobación aceptable, ya por el manejo de la COVID-19 o del agravamiento de la crisis desatada por la guerra en Europa.
Desde el 16 de agosto de 2020 Abinader no se ha detenido en su trajinar por el país, en actos de gobierno que al mismo tiempo constituyen una plataforma de promoción. Sus programas y servicios sociales buscan brindar protección a los más pobres que en medio de la crisis generalizada con el encarecimiento de los alimentos y servicios, lo ven como alguien preocupado por ellos. Igual, no cesa de prometer obras donde visita.
El PRM acaba de culminar su Convención Nacional Ordinaria, en la cual renovó su dirección en todos los niveles, sin incidente alguno. Inmediatamente después, el presidente reelecto José Ignacio Paliza proclamó que todo el partido está movilizado para gobernar cuatro años más, y según él, sus competidores, sumadas las simpatías del PLD y Fuerza del Pueblo, no superan la preferencia electoral de su organización.
En la historia dominicana moderna el partido de gobierno compite en las elecciones con una ventaja declarada, que es el manejo del poder. Con el PRM no habrá excepción, y además, competirá sin fisuras.
Balaguer se reeligió a su antojo con la adhesión unánime del PRSC; Fernández se reeligió en 2008, lo mismo que Medina en 2016. Hipólito Mejía no pudo hacerlo por la división del PRD. En 2020, una división también impidió que los morados siguieran en el poder.
Las fuerzas en competencia
Según los resultados de las elecciones presidenciales y congresuales de 2020, el PRM y fuerzas aliadas con Abinader a la cabeza, obtuvo el 52,52% de los votos, seguido por el dividido PLD y aliados, con un 37.46%, con Gonzalo Castillo; y la Fuerza del Pueblo y sus aliados, como desprendimiento del PLD, obtuvo un 8.9%, con Fernández.
Es un hecho que Abinader y Fernández pactaron en las elecciones municipales y en los niveles congresuales en 2020. Confluyeron en el propósito de derrotar al PLD. Habría que ver ahora cómo se recompondrán las fuerzas para las elecciones 2024.

Osvaldo Santana

Osvaldo Santana

Osvaldo Santana es periodista.

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