Hay que prepararse para el peor escenario

No creo en promedios que disfrazan la realidad de una sociedad con tanta desigualdad. Las estadísticas, bien llevadas, retratan lo que pasó, no lo que viene.
Los pronósticos son otra cosa, y como tales, sujetos a muchos imponderables. 

Hay factores que bien manejados pueden permitir acertar las predicciones, pero siempre habrá incertidumbres.
El próximo invierno pinta feo para los países fríos, que deberán aumentar el consumo de combustibles para calentarse. Y por demás, no han podido hacer las reservas de granos adecuadas debido a la crisis mundial.
En esas condiciones, ¿podríamos garantizar que en los próximos meses tendríamos un suministro apropiado de combustibles fósiles y sus derivados, y a qué precio?
Lo mismo pasará con los granos y otros insumos básicos para la producción agropecuaria e industrial.
Eso implicaría problemas en el suministro eléctrico y en los insumos necesarios para la producción agropecuaria e industrial, así como en la importación de otros productos básicos.
No soy pesimista, pero hay que prepararse para el peor escenario, de la misma manera que lo hacemos cuando se pronostica una tormenta u otro fenómeno natural, más en este caso, pues se trata de una tormenta perfecta.

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