Haití, retaguardia de un pueblo en armas

Si la historia nuestra no hubiese sido "descuartizada" y "mal contada", incluso de manera fragmentada, el Dominicano miraría con respeto y alto aprecio al pueblo que reside de aquél lado de la frontera, y en vez de verle como enemigos les profesamos amor y siempre el calificativo de hermanos.

Si hoy somos Dominicanos se lo debemos al arrojo y valor de los hombres y mujeres Dominicanos que se lanzaron por los campos de batalla a proclamar con sangre la Restauración de la República que fue Mancillada por el general Pedro Santana y anexada a España, principal potencia de entonces.

Pero, también, si hubo Restauración de la República fue por que los Dominicanos contamos en la ocasión con la existencia sólida de una retaguardia que sirvió de guarida a los rebeldes Dominicanos. En Haití le dieron la acogida necesaria, los alimentos, pertrechos militares y una extensión territorial para organizar la guerra de los Dominicanos contra la anexión y ocupación militar de España en Santo Domingo.

"Entro por Haití por que no pude hacerlo por otro lado", dijo en 1861 el Padre de la Patria Francisco del Rosario Sánchez, antes de ser apresado y fusilado en San Juan de la Maguana, junto a sus seguidores durante la incursión militar contra la Monarquía que pisoteaba el suelo de la patria.

Lo cierto es que Sánchez entró por Haití por que los haitianos le acogieron, apoyaron e hicieron causa común con los Dominicanos.

Así mismo, cuando a inicio de 1865 Santiago Rodríguez, Benito Moción, Pedro Pimentel, y otros fueron ferozmente perseguidos por las tropas españolas, despues del fracaso de operaciones militares en la Línea Noroeste, estos Dominicanos pudieron escapar y protegerse para reiniciar luego la Guerra Restauradora, porque encontraron el apoyo y acogida en el pueblo haitiano.

Cuando el 16 de Agosto de 1863 se ondeó la Bandera Nacional y se dió el Grito de Capotillo, eso solo fue posible por el apoyo y los preparativos que durante meses hicieron los Dominicanos en territorio haitiano.

Veamos este relato:

"Habiéndose agotado las municiones, me puse en camino para Haití; en el Trou me vio el general (haitiano) Silvain Salnave; él me ofreció armas y pertrechos que reunía por suscripción entre sus amigos de Cabo Haitiano".

Ese relato lo hizo casi al pie del cañón el prócer iniciador de la Guerra de la Restauración general Benito Moción.

"En Cabo Haitiano (continúa el relato el general Benito Moción), la ciudad más importante después de la capital fue donde se estableció la fabricación de los primeros cartuchos, y se proveyó de los demás elementos para dicha guerra, como de donde se produjo el segundo Manifiesto que declaraba la guerra a España".

Capotillo es un cerro ubicado en Dajabón, fronterizo con Haití, desde aquél lado vinieron los Dominicanos:

Santiago Rodríguez, Benito Monción, Eugenio Beliard, Juan de la Mata, Segundo Rivas, Juan de la Cruz Álvarez, Alejandro Bueno, Pablo Reyes, San Mezquita, Tomas de Aquilino Rodriguez, José Cabrera, Sotero Blan, el español Jose Ángulo y una persona desconocida, quienes tuvieron la gloria de
reiniciar la Guerra Restauradora de la República anexada como territorio colonial a la Monarquía española, lucha que no paró jamás hasta expulsar del territorio dominicano a los ocupantes españoles.

La victoria que que llevó a Restaurar la República traicionada por Pedro Santana, no hubiese sido posible sin la existencia de una retaguardia de los patriotas Dominicanos en Haití, hecho que se debe (en parte) a "la fraternidad desplegada entre el general Gregorio Luperón y el presidente de Haití Fabre Geffrard.

Santo Salvador Cuevas

Santo Salvador Cuevas

Quien escribe es militante social de larga data, egresado con honores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) licenciado en Filosofía y Letras, con residencia en el municipio de Tamayo, al Sur del país.

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