domingo, abril 21, 2024

Haití en RD: " palo si boga y palo si no boga".

Por Alfonso Tejeda

Nunca insustanciales -una de las acepciones que el diccionario atribuye al adjetivo dicharachero-, el siempre andariego periodista Aníbal de Castro, con ingenio y gracia en su inquietante estilo convoca a una gozosa lectura en la que "filtra" reflexiones puntuales, tal como lo hace en "La periferia de la racionalidad", un tratado sobre "La suerte" – esa que muchos hasta estiman como "categoría social",  y él, resultado de las probabilidades, esa que "distribuye la desgracia".

Resultado de la matemática, la probabilidad es ley que la duda desafía, pero que sin ninguna duda es plena y rotunda cuando rige para el caso haitiano, donde la desgracia tiene todas las posibilidades de ser si el escenario es el país dominicano, en el que casi todos se disputan ser el protagonista principal para la acción, pero que aceptan con febril entusiasmo cualquier papel, menos el de ser excluido de la obra.

De esos destaca el presidente Luis Abinader, quien se ha autoasignado el papel más relevante en cada foro internacional y en cada oportunidad que se le ha presentado, reclamando el protagonismo para decir, insistir y reiterar que República Dominicana no puede echarse sobre sus hombros la situación de Haití, -lo que es verdad-, que esa es una tarea a compartir entre todos, principal y particularmente Estados Unidos, Canadá y Francia, a los que ha señalado como responsables, y que tienen la capacidad y los recursos para la búsqueda de una solución.

De todas esas gestiones, de las más últimas está una conversación que sostuvo con el primer ministro canadienses, Justin Trudeau, y ambos convinieron en acciones puntuales para ayudar a resolver la crisis haitiana, y dada la inseguridad que afecta a Haití, se puso en primer plano ayudar a la policía haitiana "en sus esfuerzos por recuperar el país y la seguridad de su territorio", según un comunicado del gobierno de Canadá .( El Caribe, 2 de abril, 2023).

Menos de tres meses después, cuando desde el país norteamericano se anuncia la apertura de una oficina suya en República Dominicana para poner sobre el terreno esos planes, el gobierno dominicano se echa para atrás y decide que no, y niega haber discutido la instalación de la oficina canadiense para monitorear la situación de la policía de Haití, que por su descalabro es un peligro para la República Dominicana.

Que se conviniera el asunto en aquella conversación entre Abinader y Trudeau en marzo pasado, será tema de discusión, pero la realidad es que el presidente dominicano, con esta negativa revela inconsistencia frente a sus constantes llamados para compartir una solución del caso haitiano, y se auto descalifica para continuar reclamando la participación de los países a que atribuye responsabilidad en lo que es Haití hoy.

En un ilustrativo artículo en el digital Acento ("Cuando el nacionalismo nubla el entendimiento), firmado por Carlos Segura, el autor recoge todas las variables posibles para explicar el rechazo del gobierno a la propuesta de Canadá, y entre estas -a modo de desafío-, sugiere que se nacionalicen las empresas canadienses en el país si es por patriotismo que se tomó la decisión.

Muy ilustrado es el artículo, pero difiero que la decisión tenga que ver con algún atisbo patriótico, pero sí con el patrioterismo de los “nacionalistas” que atizados por sus prejuicios boicotean toda iniciativa en pro de Haití, porque para ellos, todo lo que signifique solución  para ese país y su gente es "palo si boga y palo si no boga".

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