Estafa pública

El grito es colectivo. La gente no tiene a quien acudir, La burla es generalizada. Los dueños de comercios, en todo el territorio nacional, estafan a los clientes cuando pagan con tarjetas de débito o crédito.
De todos modos, ellos le roban a la gente con precios abusivos, medidas de pesajes descontroladas a su favor, productos con fechas vencidas, pero lo que están haciendo con el cobro, cuando es con tarjeta, no tiene nombre.
La pregunta en esos lugares ya es clásica. ¿Con qué usted va a pagar, efectivo o con tarjeta?
Y dependiendo de tu respuesta viene el “tablazo”.
Si dices que es con tarjeta, de inmediato se modifica la facturación y te agregan desde un 5% hasta un 15% en algunos establecimientos.
Al pagar con tarjeta de crédito algunos clientes lo toman suave, dicen “total como quiera “es fiao” y a fin de mes es que pago la tarjeta”.
Pero otros que hacen esta transacción con su tarjeta de débito, pegan el grito al cielo porque es directamente con su propio dinero, “en vivo”, que están pagando, lo que resulta efectivo para ellos.
Todo esto es una estafa.
Las tarjetas de pago, en cualquiera de sus denominaciones, no tienen cargos adicionales y así lo establece la ley.
Este es un sistema de pago regulado por el Banco Central que desde el 2007 lo proyecta como uno de sus mayores logros en la agilización de las transacciones.
La Ley General de Protección de los Derechos del Consumidor 358-05, establece en su artículo 87 que “los precios no podrán ser modificados en función del medio de pago utilizado”.
Esa legislación establece en su artículo 53, inciso A, que “el precio se considera al contado cuando se pague la totalidad tanto en efectivo como con tarjeta de crédito y/o débito”.
En varias ocasiones el Instituto de Protección al Consumidor ha recordado que la Junta Monetaria dispuso mediante resolución que cuando un establecimiento implementa un sistema de pagos electrónicos, se compromete a no efectuar cargos adicionales al precio de los bienes y los servicios suministrados a los tarjetahabientes, sean titulares o adicionales.
Pero a estas resoluciones de la Junta Monetaria los comercios, ferreterías, restaurantes, colegios, farmacias, tiendas, lavaderos de carros, entre otros le “sacan la lengua”.
Lo más grave del caso es que estos “salteadores” saben que nada les pasará, porque en nuestro país a quién engaña a la población con este tipo de estafa, nunca le pasa nada.
Y el pueblo indefenso, sin herramientas para atacar esta situación, solo le queda gritarles a estos delincuentes: “no se preocupen, que a todo puerco gordo le llega su “San Martín”.
¡Abusadores!

Lito Santana

Lito Santana

Nació en Tamayo. Locutor y periodista. Ha trabajado en distintos medios de comunicación. Aboga por la participación de todos los sectores en la solución de las dificultades por la que atrevieza el País.

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