jueves, abril 25, 2024

¿Está Abinader en su techo, crecerá o decrecerá según se mueva la economía?

Por Osvaldo Santana

En el inicio de la guerra de las encuestas, una, patrocinada por la plataforma mediática Gallup-RCC-Media, presenta al presidente Luis Abinader con una intención de votos –“si las elecciones fueran hoy”, pasado 10 de abril- del 53%, un magnífico posicionamiento para un gobernante que dentro de tres meses inicia el último año para el cual fue elegido.

Si efectivamente ese es su posicionamiento, habría que preguntarse qué tan firme será, y si es así, cabría otra pregunta: ¿Está el presidente Abinader en la cima de su popularidad, con posibilidad de subir aún más para los fines electorales, o justo en su techo?

Si está en el techo, sugiere que un crecimiento mayor sería muy difícil, porque la tendencia histórica es que los gobernantes alcanzan los más altos niveles de aprobación durante los primeros dos años de gobierno. Llegar con un 53% como sugiere la encuesta Gallup-RCC Media, es significativo.

En cualquier caso, habría que ver qué posibilidades tiene el presidente Abinader de continuar en ascenso. En los primeros años de gobierno, los contrarios conceden al gobernante el tiempo razonable para que se afirme y cumpla la misión encomendada sin contratiempos atribuibles a obstáculos lanzados por la oposición. 

En el caso del presidente Abinader, se produjo una gracia bien extendida. Como recibió el país en medio de la pandemia del COVID-19, resultaba excesivo e insensato pedirle nada más allá de controlar la propagación del virus. La nota resaltante fue que el mandatario manejó exitosamente el problema y obtuvo la aprobación de todos.

Incluso, ya entrado el tercer año, la oposición continuó comportándose con visible moderación. Contribuyó de manera eficaz la divisa del presidente de mantener contacto con el liderazgo opositor para buscar soluciones a los problemas desde una perspectiva negociada, y en efecto, convocó varios diálogos, siempre a través del Consejo Económico y Social (CES). En algunos aspectos funcionó, pero ya en el segundo tramo hubo alguna resistencia, porque parte de la oposición lo vio como un mecanismo para neutralizarlos.

Sin embargo, el grave drama haitiano, y las presiones internacionales hacia el país para que reciba ciudadanos haitianos, permitió que de nuevo la administración de Abinader lograra el apoyo opositor a su política frente a organismos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Y vino la guerra en Ucrania, que impactó otra vez la cadena de suministros y con ella los precios de las materias primas. Igual la oposición de mantuvo mansa. 

Sin embargo, la realidad ha venido taladrando la economía popular y las quejas de las personas no se han hecho esperar. La oposición ha comenzado a correr cónsona con esos gritos.

¿Qué tan importantes pudieran ser esos desencantos para devenir en desaprobación a la gestión de Abinader? Esa es la gran pregunta que las encuestas probablemente no responden en estos momentos.

Asimismo, la oposición ha ido construyendo un discurso indicador de que el presidente Abinader no llena las expectativas generadas con el cambio, especialmente en lo atinente a la mejoría de la calidad de vida y la solución de problemas seculares que afectan a la sociedad.

Hablan de la abultada lista de promesas, unas en vías de cumplimiento, como obras comunitarias, y otras que no terminan de comenzar y que probablemente no serán vistas en lo que resta del actual período.

También habría que considerar los fuertes incrementos de precios de los artículos de primera necesidad, la relativa disminución de la oferta alimentaria y la reducción de circulante por las decisiones de política monetaria y las restrictivas tasas de interés bancarias.

Sobre esos rieles corre y seguirá corriendo la oposición.

La corrupción y Abinader

El gobierno ha sido favorecido con la política de persecución de la corrupción con énfasis en el gobierno pasado, lo que es abonado con el discurso de transparencia sistemática del propio presidente acerca de la necesidad de manejar de manera escrupulosa los recursos del Estado. 

Esa misma campaña contra la corrupción ha posibilitado que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) haya quedado a la defensiva, con escasos argumentos para defender a sus compañeros acusados o detenidos.

Con esos escenarios, las encuestas siguen situando a Abinader en la cima de la aprobación de los ciudadanos. La del 10 de abril pasado patrocinada por el grupo de comunicación RCC Media, lo situaba en un 53 % “si las elecciones fueran hoy”. La misma le concedía a Leonel Fernández un 26.1%, y a Abel Martínez, del PLD, un 16.1%

Esos datos, si bien no fueron del agrado de la Fuerza del Pueblo ni del PLD, los sitúan en posiciones que en forma alguna podrían considerarse indecentes, si se toma en cuenta los resultados de las elecciones presidenciales pasadas, cuando Fernández obtuvo un 8%, y el PLD con la candidatura de Gonzalo Castillo, alcanzó un 37.46%. 

En el caso de Fernández se observa una fuerte recuperación y el PLD, con lo que ha venido ocurriendo, como los desacuerdos internos, las salidas de militantes y las persecuciones judiciales, habría que pensar que ha debido bajar en la aprobación ciudadana.

Posteriormente, fue divulgada otra encuesta, el 9 de mayo, la de Asisa, S. A., que en un escenario de “si las elecciones fueran hoy”, Abinader obtendría un 38.2%; Leonel 36.3% y Abel un 19%. 

En cualquier circunstancia, y prácticamente a un año para las próximas elecciones, tiene valor que los opositores más importantes marquen dos dígitos, pero siempre quedan las dudas cuando entre una encuesta divulgada el día 10 de abril pasado y otra tan solo un mes después, presenten resultados tan dispares.

¿Pero, llegó Abinader a su techo?

Esa es en realidad la gran pregunta del momento. ¿Logrará Abinader, si tiene ese 53% de intención de voto entre los ciudadanos, continuar creciendo? ¿Qué habrá de ocurrir desde ahora hasta las próximas elecciones?

Con un presidente itinerante, que no se para, que visita las comunidades con suma frecuencia, que todavía sigue ofreciendo cosas y soluciones, ¿hasta dónde su liderazgo a podido perder eficacia? ¿Podría pasar por un período de declive con atisbos de desconfianza en base a tantas formulaciones y propuestas que ya no podrá materializar?

Al mismo tiempo, ¿logrará el presidente modificar el comportamiento declinante de la economía, que en el primer trimestre de este año mostró peligrosos indicadores de que puede caer en duda el vaticinio de que crecerá aproximadamente un 5%? Según las cifras del Banco Central, en el período enero-marzo de este año, la economía creció solo 1.4%. Comparado con el comportamiento de igual período del año pasado, cuando creció 6.1%, la diferencia es abismal. El comportamiento de la economía de Estados Unidos en ese trimestre es casi una copia moderadamente a la baja de lo ocurrido en República Dominicana, apenas creció 1.1% y las tendencias inflacionarias igual se parecen, aunque más a la baja en Estados Unidos, pues en el primer trimestre apenas alcanzó 2.2%, mientras que aquí ronda 5.90% a marzo pasado.

Abinader en su mismidad

Abinader ganó en 2020 en primera vuelta con un 52.52% de los sufragios, con el país movilizado contra la administración de la época, con PLD dividido y un expresidente Leonel Fernández actuante, aunque disminuido. 

El presidente Abinader era el centro de gravedad, aunque luchaba contra todo un poder establecido. Su favorabilidad era impresionante. Ahora, las adhesiones son gestionadas desde una posición de poder, conquista alcaldes o dirigentes opositores para impulsar el “crecimiento” partidario. Digamos que su figura no ha sufrido graves deterioros, pero en esta coyuntura presenta signos que pueden ser considerados preocupantes para su no declarada intención de reelegirse.

En 2020, su constante, a medida que avanzaba el proceso electoral, era hacia un imparable crecimiento. Ahora, con su 53%, según Gallup-RCC Media, está frente a serias amenazas, en un mundo donde la crisis provocada por la pandemia, agravada por la guerra en Ucrania, más la división artificial entre dos sistemas políticos, democracia contra totalitarismo, hay una tendencia muy marcada a los imponderables.

Ahora, el presidente lucha contra la inflación, que no puede controlar con medidas internas o propias de su Administración. Ahora es el centro del poder criollo, con unos acompañantes mudos, como si él fuese el único en ejercicio del poder. Pareciera que está solo. Él sintetiza la vocería oficial, es el presidente de la República, líder y cara del PRM. Abinader lo es todo. 

Habría que decir que la popularidad de Abinader se afirma no solo en su condición de líder político, sino también en la figura presidencial que no ha confrontado ningún problema grave que erosione demasiado su imagen, lo que sin embargo no será suficiente para mantener flotando su imagen hacia arriba en medio de un proceso electoral. 

De modo que su tarea para mostrar que puede rebasar lo que pudiera ser su techo, no será fácil si se tiene en cuenta la inflación que taladra la economía de los hogares y es fuente de irritación de los votantes. Su persistencia se convierte en su principal adversario.

Perspectivas mundiales inciertas, según el FMI en abril de 2023

Según los pronósticos de base, el crecimiento caerá desde 3.,4% en 2022 a 2.,8% en 2023, antes de estabilizarse en 3,0% en 2024. Se prevé que las economías avanzadas experimenten una desaceleración del crecimiento especialmente pronunciada, desde 2.7% en 2022 a 1.3% en 2023. En un escenario alternativo razonable con mayor tensión en el sector financiero, el crecimiento mundial disminuye hasta aproximadamente 2.,5% en 2023, mientras que el crecimiento de las economías avanzadas cae por debajo de 1%. En el escenario base, el nivel general de inflación disminuye de 8.7% en 2022 a 7.0% en 2023 debido a los menores precios de las materias primas, aunque es probable que la inflación subyacente disminuya con más lentitud. En la mayoría de los casos, es poco probable que la inflación retorne al nivel fijado como meta antes de 2025.

Osvaldo Santana
Osvaldo Santana
Osvaldo Santana es periodista.

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