viernes, junio 14, 2024

Es necesario un Pacto Nacional 

Por Santo Salvador Cuevas

De nuevo se dejó escuchar la palabra "pacto nacional frente a la problemática de Haití", en esta ocasión en la voz del presidente Luis Abinader, quien aprovechó su Rendición de Cuentas ante la Asamblea Nacional en el 179 aniversario de ser proclamada la Independencia Nacional.

"Les pido a todos,-dijo el presidente de la República- responsabilidad para apartar el problema haitiano de nuestra lucha partidista y que lleguemos a "un gran acuerdo nacional, un pacto de país, que nos comprometa desde nuestras posiciones y que dé una respuesta unánime en la defensa y la protección de nuestra soberanía”.

El primer mandatario reconoció frente a las cámaras en la Asamblea Nacional que "nunca la situación de nuestro país vecino había sido tan dramática".

Todos esos elementos, incluidos el argumento de que Haití es hoy un país devastado, fueron los elementos que usó el presidente Abinader para reclamar un Pacto Nacional frente el problema que representan nuestros vecinos.

Nuestro rol como ciudadanos y como duartianos y portadores de la herencia Trinitaria que somos, entendemos como una necesidad el que las fuerzas vivas (políticas y sociales) puedan pactar un acuerdo permanente, estratégico y nacionalista, pero no sólo, ni mucho menos para ser tan limitativo y parco al abordar la problemática central del problema en cuestión.

Es que la amenaza al pueblo dominicano rebasa la existencia de dificultades, pobrezas, conflictos sociales y políticos hijos de esa Nación.

Sí, Haití arrastra consigo una problemática que nos afecta e impacta como Nación vecina que somos, pero Haití como tal no encarna el peligro mayor.

El mayor peligro nos viene desde la comunidad internacional, es decir, el peligro y la amenaza perenne y permanente lo constituyen Estados Unidos de América, Canadá y Francia, que son las potencias que saquearon Haití convirtiéndolo en lo que hoy conocemos, y es esa comunidad la que presiona al Gobierno dominicano para que haga concesiones y se preste a introducir al Congreso Nacional proyectos de ley que son dañinos al interés nacional.

La Unidad Nacional se impone, pero, junto con ello, hay que renunciar a la doble moral y, como diría Juan Pablo Duarte: "el Gobierno debe mostrarse justo y enérgico, o no tendremos patria y, por consiguiente, ni libertad".

Con el tratado de Basileo firmado en Europa en 1795, esta parte perdió extensiones del territorio nacional, como los pueblos de Hincha, donde nació Pedro Santana, el primer presidente de la República Dominicana, San Rafael de la Angostura, San Miguel de La Atalaya y Las Caobas, concesión que fue ratificada tanto por los Gobiernos de Horacio Vásquez en 1929 y Rafael Leónidas Trujillo a finales de la década del 30.

Al presidente de la República le faltó decirle al país por qué se entregan con el muro fronterizo miles de metros de nuestro territorio a la Nación de Haití. 

Es decir, las fuerzas vivas deben juntarse sin exclusión y sin tapujos para debatir sobre todos los componentes y los "cabos sueltos" que arrastra consigo la problemática de Haití.

Santo Salvador Cuevas
Santo Salvador Cuevas
Quien escribe es militante social de larga data, egresado con honores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) licenciado en Filosofía y Letras, con residencia en el municipio de Tamayo, al Sur del país.

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