jueves, abril 25, 2024

En el destacamento de Manoguayabo, la Policía hace su  trabajo con eficiencia y respeto a la dignidad de las personas

Por Lito Santana

El recién pasado martes 24 de octubre, tuve que “disponer de mis buenos oficios”, para gestionar la libertad de un joven haitiano, que trabaja como seguridad en el residencial donde vivo. 

Como de costumbre, Robinson Leonel terminó su turno a las siete de la mañana y aunque su casa está a menos de 500 metros del lugar, fue apresado a pocos pasos del portón de entrada. 

Se trató de un operativo habitual en la zona de parte de la Dirección General de Migración, en su búsqueda de extranjeros ilegales, casi siempre de origen o características propias de los haitianos, que emigran hacia nuestro país en busca de trabajo. 

Para tratar de conseguir la libertad de Robinson, se formó una comisión de la junta de vecinos, que tras enterarnos donde lo tenían detenido a esa hora, salimos para allá. 

“La camiona” se lo había llevado hasta el destacamento de la Policía Nacional en Manoguayabo y hasta allí llegamos. Por eso es por lo que quiero destacar las atenciones que nos brindaron en ese lugar, a pesar de que, a esa hora, debían ser las 7:45 minutos de la mañana, el cuartel estaba abarrotado de personas detenidas por asuntos migratorios. 

Nuestra satisfacción fue tanta, que por error entramos a una de las oficinas que manejan otros temas en esa unidad y nos recibió una joven agente con una amabilidad sorprendente, de esas que tú no te imaginas que es una policía, con los prejuicios que se tienen de ese personal del orden público. 

Cuando le expusimos la razón de nuestra visita, nos condujo personalmente a la “Casa de Guardia”, para presentarnos con el oficial a cargo. 

El oficial nos trató de la mejor manera y tras escuchar la explicación sobre “nuestro hombre detenido” y su condición de inmigrante con sus papeles, aunque su pasaporte estaba vencido, pero en proceso de renovación, nos ofertó asientos y se puso en contacto con su oficial superior, que venía de camino. 

Cuando llegó el comandante, de nuevo, el trato amable y cortés.

Nos escuchó con mucha atención y tras ponderar nuestro pedido, nos entregó al detenido con el acuerdo que debía regular su situación cuanto antes, diligencia con la que nos comprometimos los comisionados. Todo esto sin dar a conocer que soy periodista de profesión. Solo un vecino más.

Como lo narro, las cosas sucedieron en un ambiente de amabilidad, jamás visto en un destacamento de la Policía Nacional, de acuerdo con mi experiencia en esos lugares, lo que me inspiró para escribir estas líneas.

En el destacamento de Manoguayabo, la Policía hace su trabajo con eficiencia y respeto a la dignidad de las personas.

Lito Santana
Lito Santana
Nació en Tamayo. Locutor y periodista. Ha trabajado en distintos medios de comunicación. Aboga por la participación de todos los sectores en la solución de las dificultades por la que atrevieza el País.

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