Elecciones de medio término: Prueba de fuego para demócratas y oportunidad para republicanos

NUEVA YORK, Estados Unidos. – El tiempo se le acaba a los demócratas para convencer a los estadounidenses de que ese partido representa la mejor opción para continuar dominando y aumentar su matrícula en el Congreso de los Estados Unidos en las elecciones de medio término que se llevarán a cabo el 8 de noviembre, aunque desde el pasado día 28 de octubre los ciudadanos de diferentes estados han votado mediante el sistema anticipado. 

Y es que múltiples factores indican que los vientos no soplan a favor del partido azul en algunos de los Estados en disputa, a pesar de los ingentes esfuerzos del presidente Joe Biden por mejorar la vida y la economía del país y de un Barack Obama que se ha "tirado“ a las calles a hacer campaña por los candidatos de esa organización. 

Factores adversos

Entre los factores adversos, los demócratas tienen como principal factor de riesgo la inflación, que ha alcanzado niveles históricos y que ha puesto al país a las puertas de una recesión económica, aunque finalmente, hasta ahora, esta no parece inminente.

Pero sí impacta la mala situación que enfrentan los estadounidenses, que ven reducido al mínimo su poder adquisitivo. 

La inseguridad y el alto índice de delincuencia que entra por la fuerza hasta a la casa de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Polosi, y manda al hospital a su esposo, tras una agresión, que a todas luces iba dirigida a la congresista, es uno de los problemas que afectan la oferta demócrata.

Lo que está en juego

En estos momentos, la Cámara de Representantes está liderada por los demócratas, que de 425 miembros cuentan con 220, pero los republicanos, que cuentan con 212, solo necesitarían 2 puestos para ganar la mayoría. Del total de escaños, 5 están vacantes. En esta parte, el partido rojo tiene a su favor que estas elecciones coinciden con la redistribución de distritos, que tiene lugar cada 10 años, además de que siempre, o casi siempre, el partido gobernante pierde estas elecciones.

En el Senado, ambos partidos están empatados, es decir, de los 100 escaños ambos tienen 50, pero el Vicepresidente, en este caso, Kamala Harris,  tiene en sus manos el voto del desempate, lo que inclina la balanza en favor de los demócratas. Ahora están en juego 35 escaños. 

El 8 de noviembre también se elegirá a 36 de los 50 gobernadores. En la actualidad hay 27 republicanos y 23 demócratas.

Una tradición 

Algo que tiene muy optimistas a los republicanos es el hecho que se ha convertido en una tradición, que el partido que ocupa la Casa Blanca suele perder las elecciones de medio término y con ellas el control del Congreso. Algo que convierte los dos últimos años de un presidente en un tormento y una guerra constante para lograr apoyo a su agenda.

Les pasó a George H. W. Bush, (Bush padre), Bill Clinton, George W Bush, Barack Obama y a Donald Trump. Más tarde, todos, con excepción de Bush padre y Donald Trump, ganaron la reelección presidencial. Ambas situaciones demuestran cómo puede cambiar el panorama electoral en dos años.

El discurso demócrata

Contrario a lo que los electores y el pueblo en general esperan, los demócratas, en sus discursos en los mítines políticos no se refieren a la inflación. No la tocan, o lo hacen de forma breve. Durante el fin de semana se pudo notar a un activo Barack Obama, que al referirse al tema, en Michigan, reconoció la crisis generada por la inflación, pero de manera inmediata aclaró que no es una situación exclusiva del pueblo norteamericano. "Es una situación mundial".

Sin embargo, como una sola voz, con el presidente Joe Biden a la cabeza, han esgrimido como tema central de campaña, el aborto y el control de las armas.

El problema es que, de los cuatro temas cruciales que preocupan a los votantes, el de las armas está en el puesto tres y el aborto en el puesto cuatro. El número uno, con un alto por porcentaje, es el tema de la inflación, seguido por el de la crisis económica. 

El discurso republicano 

Muy al estilo de Donald Trump, aunque este ha bajado la guardia en las últimas semanas, los republicanos no hablan de otra cosa que de su preocupación por la inflación y por la crisis económica que abate a las familias. 

Los altos precios de los productos, principalmente de los comestibles, las viviendas y el desabastecimiento, forman parte de la agenda republicana, acompañada de ácidas críticas a la gestión demócrata.

Convierten sus discursos en música para los oídos de los votantes, aunque ninguno plantea una solución a la al problema.

Un respiro

El viernes pasado el presidente Biden celebraba el reporte económico de los últimos seis meses que reflejaba un crecimiento económico de 2,6, el segundo positivo en el último año. Sin embargo, esto no quiere decir que los norteamericanos lo vayan a ver reflejado en sus bolsillos,  al menos no por ahora.

Biden vs. Trump 

Las elecciones de medio término de este año representan, además, un nuevo escenario de confrontación entre el presidente Joe Biden y el expresidente Donald Trump. La mayoría de los candidatos republicanos son seguidores de Trump. De hecho, algunos muestran en sus discursos ciertas similitudes con la dura retórica del líder republicano.

En el caso de los demócratas le toca al presidente Biden acompañarlos, como lo ha hecho, pero a los ojos del país es el presidente el responsable directo del rumbo que lleva el país. 

Los candidatos demócratas van a cosechar lo que los electores consideren ha sembrado la Casa Blanca.

Las encuestas

Hasta el momento, según las encuestas, de los 35 escaños en juego en el Senado, se asegura que 15 serán para los republicanos,  9 para los demócratas. En ocho estados los números están muy cerrados. Por eso, no se puede ofrecer un ganador con claridad en lugares como Arizona, Georgia, New Hampshire, Carolina del Norte, Nevada, Pennsylvania,  Wisconsin, Florida y Colorado.

En la Cámara de Representantes, las encuestas aseguran a los republicanos 187 escaños y 163 para los demócratas. En ocho estados la tendencia es muy pareja.

En cuanto a las gobernaciones, de las 36 en disputa se aseguran 15 a los demócratas y 16 a los republicanos, pero de este grupo se considera que unos 5 estados no están bien definidos. 

Al final de la contienda, las encuestas vaticinan que, del total de gobernaciones, los republicanos terminarán con 24 y los demócratas con 21.

Filtración de un audio

La semana pasada el presidente Joe Biden visitó la ciudad de Nueva York para supervisar los trabajos en la fábrica de microchips. Allí fue recibido entre otras autoridades por el líder de la mayoría demócrata en el Senado, el senador Chuck Schumer, quien tan pronto como el mandatario bajó las escalinatas del Air Force One,  se le acercó y en voz baja, aunque no tan baja para no ser recogida por un micrófono abierto, le habló sobre las batallas en Pennsylvania,  Nevada y Georgia: "Presidente, estamos en peligro para este escaño, parece que el debate en Pennsylvania no nos hizo demasiado daño, (aquí hace alusión al debate entre los candidatos demócrata, John Fetterman y el republicano  Menhmet Oz) así que eso está bueno". 

Luego se refirió al Estado de Nevada donde aseguró que estaban "cobrando fuerza en Nevada", para agregar: " en el Estado en que estamos en picada es Georgia".

Durante toda la conversación se pudo observar a un Biden impasible, que se limitó a escuchar, aunque al oír lo de Nevada, cruzó los dedos en señal de esperanza.

Aún falta una semana de batalla, faltan muchos discursos y visitas a los estados en disputa. Aunque al principio se vio a Donald Trump muy integrado y levantando las manos a los candidatos republicanos, poco a poco su ayuda se expresa más a través de su red social Thru Social Media o en entrevistas, en las cuales no pierde el tiempo para ridiculizar al gobierno y a los candidatos demócratas.

Mientras que en las últimas semanas se ha visto al presidente Biden en campaña abierta a favor de sus candidatos, de gira por el país, como una solicitud para obtener un voto de confianza del pueblo que lo eligió, apenas hace dos años, con una votación histórica.

También Barack Obama, con el refuerzo de su equipo, se ha integrado en cuerpo y alma a la contienda,  al estilo de sus años de campaña,  sin saco, sin corbata, con camisa remangada y con esa oratoria fascinante que sedujo a un electorado que nunca imaginó ver en la Casa Blanca a un presidente afroamericano.

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