Por Alfonso Tejeda
Por las reacciones ante los aumentos de precios dispuestos a los distintos envases de cerveza, por un lado, y al Impuesto de Circulación Vehicular (marbete), por el otro, que completa las dos caras de la moneda, parece que las prioridades del diario vivir dominicano están traspapeladas, por lo que podría ser arriesgado asumir conclusiones cerradas a partir de los números, los datos, las evidencias y las perspectivas analizadas.
Los datos indican que la Cervecería Nacional Dominicana aplicó un ajuste general aproximado del 6 % en los precios de sus productos:
Presidente Light (Jumbo): Subió entre 10 y 20 pesos por botella, pasando de costar de RD$200 a RD$210 en los precios oficiales sugeridos (y hasta RD$220 en colmados), la
mediana aumentó 10 pesos (de RD$170 a RD$180, con ventas de hasta RD$220 en establecimientos locales), y
la pequeña: Incrementó de RD$100 a RD$125 aproximadamente, mientras
The One (Grande), un alza de entre 5 y 10 pesos.
Los nuevos precios del marbete, -pagados una sola vez en el año-, a partir del pasado día 29 de octubre, serán de dos mil pesos para los vehículos fabricados antes del 2021, un aumento de 500, 33 % sobre la tarifa anterior, y del 2022 hasta ahora, cuatro mil pesos, mil más de lo que costaba, que suman ingresos adicionales estimados en RD$1,175 millones, “necesarios en las finanzas públicas y las prioridades presupuestarias nacionales, en un entorno internacional caracterizado por la incertidumbre económica y financiera”.
La Dirección General de Impuestos Internos (DGII), establece que el cobro, que prorrateados entre los 365 días del año alcanzan 1.36 y 272 pesos,
por categoría-, es inferior al que resultaría de la aplicación del impuesto equivalente al uno por ciento (1 %) del valor del vehículo, previsto en el artículo 15 de la Ley 253-12, y la última tarifa fue en 2016, desde cuando la inflación hasta septiembre de este 2026 alcanzó un 58.1%,” por lo que una actualización íntegra habría elevado los pagos a RD$2,372 y RD$4,743” pesos respectivamente.
En República Dominicana, el consumo promedio diario de cervezas es de 4.6 millones de botellas, cifra que se eleva en porcentaje, si añadimos 4.4 millones de menores de 18 año, legalmente prohibidos de consumir alcohol; están los evangélicos, que según encuestas son el 21 % y el 30 % de la población ( sin indicadores que señalen un mayor discernimiento), pero lo que es bajarse una fría, es transversal a todos los sectores sociales, consolidándose como una bebida por encima de clases económicas, debido a su profundo arraigo cultural, aunque la dinámica y el comportamiento de compra varíen por el nivel socioeconómico:
Los sectores populares y la clase media baja son los mayores consumidores, tal vez porque colmados y colmadones son más atractivos en la interacción del barrio, la cultura de compartir es más llana y confiable, el “ fíao” es una posible opción, además de que es la más barata y accesible para las celebraciones populares y la socialización cotidiana, que suplanta el “salir de la zona”, y donde alrededor de una mesa de Dominó todos alcanzan un vaso de cerveza sin tener “ni uno en los bolsillos”, condición que los frena “salir de la zona”,
La combinación de esas variantes pueden determinar la reacción de esos más de cuatro millones y medio diario de consumidores de cerveza (efectos del alcohol incluidos), que apenas protestaron el alza de hasta 235 pesos en las botellas “jumbo”, que, aunque la empresa productora alega es un ajuste de hasta un 6%, incremento impulsado por los costos operativos y de distribución, y este ocurre cuando es mayor el consumo que se registra durante la temporada de pelota invernal y las fiestas de diciembre.
Con lo del marbete, las reacciones han sido más altisonantes de parte de autodenominadas organizaciones barriales, comunitarias, comités de amas de casas, clubes y juntas de vecinos que dicen estar unidos para reclamar en las calles, la eliminación de esa medida anti pueblo, por lo que plantean echar para atrás ese cobro “ya que dicho aumento perjudica aún más a la población” – unos dos millones de propietarios de vehículos-, menos de la mitad de los cuatro millones y medio que cada día consume cerveza, que están dispuestos a seguir comprando, más allá del 31 de enero, plazo final del trámite, a partir del cual habría un recargo de RD$2,000.00.




