El desarrollo nacional

Estamos condenados como Nación a vivir subyugados bajo la dependencia económica y cultural de potencias extranjeras, que hacen de nosotros "zonas bananeras" con características  tercermundistas, y, por más que se empuje e intente, seguimos muy distantes de caminar en una ruta de progreso y desarrollo.

El problema esencial para que vivamos en atraso, radica en la ausencia de visión imperante en casi todos los gobiernos que en sus programas y prioridades ninguno ha asumido la educación como motor de arranque. El desarrollo industrial, agropecuario, tecnológico, cultural, se puede alcanzar pero es solo si por encima de este y de aquél se coloca la educación en primer lugar como bujía inspiradora.

Son profundos y hasta admirables los postulados que dan fundamentos a la Ley de Educación 66-97, que profesa el carácter científico de la misma y acceso gratuito y obligatorio para todos. Todo muy bello, como muy interesante también las diferentes Ordenanzas que sirven al fortalecimiento del sistema educativo, tanto en la educación pública como privada.

Sin embargo, aunque se han registrado avances en aspectos de la educación como mejoría salarial y capacitación  para el personal docente, las edificaciones masivas de aulas y escuelas, así como la modalidad de la tanda extendida que sirven de sostén y apoyo directo a los estudiantes y sus padres, a pesar de todo eso, continúa imperando un gran vacío, el solo hecho de que en la nación gobernados y gobernantes nos conformemos con solo un 4% del Presupuesto Nacional para la Educación, es la expresión más evidente de cuánta pobreza ideológica arrastramos como conglomerado nacional.

Es por ello por lo que nadie se focaliza en crear genios en matemáticas, lengua española, inglés, francés, mandarín y creole; la pobreza ideológica impone que en cada municipio y provincia se carezca de los talleres industriales para ensamblar computadoras, construir vehículos y maquinarias, etc.

 El punto débil está en la educación.

La República Dominicana tiene que montarse en la dinámica del siglo XXI, de entender que estamos en la era de la informática y el conocimiento. Quienes gobiernan o administran la cosa pública, en vez de trabajar para fortalecer al gran capital nativo y extranjero, deberían aportar para que se levante un torrente social a partir de priorizar la educación como eje central del desarrollo nacional.

Que se contraten asesores nativos y extranjeros, aprendamos de los países asiáticos como Japón, Singapur, Taiwán, China, Shanghái, etc. cómo lo lograron, como de países del Tercer Mundo vinieron a ser potencias comerciales y culturales, de referencia global.

El secreto está en la educación.

Les invito, gobernados y gobernantes, a priorizar la Educación como la tarea 1-1 si queremos un país en desarrollo.

Santo Salvador Cuevas

Santo Salvador Cuevas

Quien escribe es militante social de larga data, egresado con honores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) licenciado en Filosofía y Letras, con residencia en el municipio de Tamayo, al Sur del país.

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