Por Héctor Linares
La Semana Santa, el periodo de la economía dominicana de mayor consumo y menor producción, llegó esta vez con un escenario de precios controlados y amenazas inflacionarias latentes.
Las alzas en los precios de los combustibles en las dos semanas anteriores “mandaron un mensaje” de que viajar a pueblos y ciudades del interior, una costumbre ancestral de los dominicanos para la época, tendría alteraciones importantes en los presupuestos de viajes.
La percepción cedió un poco, porque para la Semana Santa no hubo alza en las gasolinas. Pero los RD$15.00 acumulados de las dos semanas previas están presentes como un sello de prudencia en el gasto en combustibles, que tiende a aumentar en Semana Santa, especialmente los jueves, viernes, sábado y domingo, por las salidas masivas y el regreso de viajeros.
El costo del “combo” regular para preparar las tradicionales y famosas habichuelas con dulce se mantiene en alrededor de 400 pesos en los principales supermercados. En el Inespre, que lo oferta en la Feria Ganadera, el precio es de RD$300. Contiene el denominado full, dos libras de habichuelas, un litro de leche, una cajita de pasas, galleticas, vainilla, clavo dulce, canela y dos libras de azúcar crema. Algunos combos llevan leche de coco.
Mientras tanto, el tradicional “comercio pagano” no refleja esta vez las grandes ofertas y precios especiales en los renglones de mayor demanda para la época, que son bebidas, comestibles y productos de esparcimientos. Y el clima proyecta hasta lluvias durante los días de asueto del final de la Cuaresma, definida por el argot popular como Hembra, por las ocasionales lluvias que se registran.
Las grandes cadenas de tiendas y supermercados que suelen desplegar para esta época atractivas ofertas de bienes y servicios específicos y especiales lucen tímidas y hasta con las rebajas condicionadas. Las tradicionales ofertas playeras han estado tímidas en esta temporada.
Algunas tiendas están condicionando las rebajas de precios a que el consumo sea pagado por medio de tarjeta de crédito emitida por bancos con los cuales tienen acuerdos particulares de afiliación. Se precisa en la publicidad que el beneficio del ahorro o rebaja de precios se da cuando se paga con tarjeta de una marca determinada. En el sistema financiero dominicano las tarjetas de mayor emisión son Visa, MasterCard y American Express.
Cadenas de tiendas y supermercados como Jumbo. Olé, La Sirena, Plaza Lama Carrefour, Nacional y Bravo, promocionan ahorros de hasta un 50% del consumo pagado con tarjetas de crédito, proporción dividida en un 30 % de descuento y un 20 % de devolución del valor facturado. Las ofertas varían según el comercio que la ofrezca y el emisor de la tarjeta referida. Hay de 20 % de ahorro dividido en 15 % devolución y 5 % ahorro regular aplicado en el estado de cuenta del tarjetahabiente.
El consumo de las personas de clases media y alta se paga regularmente con tarjeta de crédito y débito. También pagan y compran utilizando tarjetas los empleados sin importar su categoría o nivel salarial, porque ya la nómina de las empresas está atada a una cuenta bancaria vinculada a una tarjeta de débito.
Por el gasto de hogares y personas que suele agregar en la Semana Mayor el consuno aumenta en el periodo, el cual es tradicionalmente una época de descanso y meditación, pero con el tiempo transformada en temporada de festejos y hasta de excesos en ingesta de comidas y bebidas, especialmente alcohólicas. Para estas últimas hay restricciones de ventas al público el Viernes Santo, por disposición del Ministerio de Interior y Policía. Alguna publicidad llama al periodo “vacaciones de Semana Santa”, mientras las iglesias y otras instancias de la sociedad exhortan a la reflexión, moderación y comedimiento.
La producción en general disminuye, aunque los costos fijos se mantienen. Las labores cesan regularmente desde el jueves al mediodía en la generalidad de los negocios y empresas.
El Ministerio de Administración Pública dispuso mediante circular que las labores en las instituciones públicas cesen el miércoles a las 4:00 de la tarde.
El Viernes Santo por lo regular solo operan farmacias y otros establecimientos del área de la salud, como clínicas y hospitales.
Los viajeros
Es una práctica recurrente que el éxodo masivo de personas hacia campos y ciudades inicia el jueves, y en esta ocasión esa fecha llega con la promesa de los transportistas de que no habrá aumento en el costo del pasaje interurbano.
Como en ocasiones anteriores, la circulación de vehículos pasados ha sido prohibida hasta el próximo lunes, excepto las unidades de transporte de combustibles, alimentos y bienes esenciales. La razón es evitar accidentes en las vías interurbanas ante el aumento de la circulación vehicular en la fecha. Ese incremento sube el consumo de combustibles.
El gasto en transporte sube porque algunos propietarios de vehículos que viajan a distancias mayores suelen cambiar los neumáticos previo al viaje.
Solo hay un elemento más económico, gratis, el del pago de peaje, y es por un solo día, el viernes Santo, que, por una extraña disposición de las autoridades encargadas del cobro de esa tasa, desde hace más de dos décadas la eliminan. Se ha argumentado que es para agilizar el tránsito y evitar taponamiento en los peajes.
En proporciones relativamente menores que en similares épocas anteriores, las ofertas giran en torno a productos como piscinas plásticas o inflables con precios rebajados con la condición de ser pagados con tarjeta de crédito especificada, de entre $1,350 y $10.195 las de tamaños pequeño y mediano. Las más grandes se ofertan en algunas tiendas como Plaza Lama con precio rebajado de RD$48,140 a RD$33,698.
Asimismo, los especiales incluyen neveritas playeras (hieleras), bolsos térmicos, termo, BBQ de carbón e híbridos, colchón de aire, sillas y toallas de playa.
También se ofertan sillas, mesas y juegos de dominó, bebidas gaseosas y alcohólicas como ron, cervezas, vinos y whisky, y “combos” para preparar habichuelas con dulce, el plato típico de la semana Santa, cuya oferta inicia el Miércoles de Cenizas, cuando empieza la Cuaresma.
Otros renglones alimenticios demandados en la época y que en los pasillos de los supermercados están concitando disgustos por sus precios, son pescados y mariscos, carnes para hacer parrilladas y enlatados en general. Las alzas estaban consumadas.
42 años de un mal recuerdo por un acuerdo
En el país hay un triste precedente de alzas de precios en tiempo de Semana Santa. En abril del del 1984 un aumento generalizado de precios que hubo en la Semana Santa y que se sintió cuando la población regresó del asueto y se encontró con la realidad. En los barrios de la zona norte de la capital (Capotillo, Simón Bolivar, ensanche Luperon, Guachuita, Santo Domingo Este y Norte, entre otros) se produjeron protestas que degeneraron en enfrentamientos con la Policía y militares enviados por el gobierno presidido por el doctor Salvador Jorge Blanco a enfrentar las protestas. Hubo decenas de muertos.
Las alzas de precios de entonces fueron consecuencia de medidas de ajustes económicos dispuestos por el Gobierno, que había firmado un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).










