domingo, mayo 26, 2024

El cólera como arma de destrucción masiva en Haití

Apenas una semana después de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) propusiera una salida militar a la crisis político-social de Haití, resurgió de nuevo el cólera y se va expandiendo por todo el territorio. El primer caso se detectó el 2 de octubre y 14 días después ya había 835 casos sospechosos de cólera, sin contar la joven de 32 años confirmada en República Dominicana, después de pernoctar 14 días en Puerto Príncipe. Esta dama "fue aislada y puesta bajo control" por los cuerpos sanitarios dominicanos.

A los contagiados en Haití hay que sumarles 36 muertos, mientras avanza la contaminación.

La experiencia del cólera en ese país viene desde el 2010, apenas meses después del terremoto que destruyó gran parte de Puerto Príncipe y que dejó más de 300 mil muertos.

Esa experiencia vincula directamente a la ONU con el personal responsable de introducir a Haití esa arma letal de destrucción masiva, a través de soldados nepalíes que llegaron con sus cascos azules desde el sur de Asia con la misión de “pacificar Haití". 

Tuvieron que transcurrir 6 años para que, en el 2016, los mismos técnicos contratados por las Naciones Unidas admitieran como " su propio error" la contaminación con cólera de las aguas del río Artibonite y su afluente Mayé.

Por supuesto, ese error de las tropas ocupantes dejó un saldo mortal superior a los 10 mil muertos y más de 820 mil contagiados. Y eso se quedó así, fue suficiente con que la ONU admitiera su responsabilidad en la barbarie del río Artibonite.

La comunidad internacional guardó silencio y lo mismo hicieron los de Haití y de República Dominicana en el 2010. 

No hay dudas de que por esta situación, la ONU debió ser enjuiciada en la Corte Internacional de la Haya, por crímenes de lesa humanidad, pues lo que ellos admitieron como error de los cascos azules de Nepal, no fue otra cosa que el uso de un arma biológica de destrucción masiva.

Ahora retornan con el mismo canto de pacificar Haití y de repente reaparece la cepa del cólera contagiando y matando en masa, por ese camino violatorio de convenios internacionales.

La pacificación es segura, pero va a ser a costa del dolor y la muerte de media nación haitiana.

El caso dominicano

Las autoridades dominicanas no deben descuidar la “Alerta Máxima”, pues si ya se detectó el primer caso en esta señora de 32 años, que retornó desde Puerto Príncipe, se necesita tener suma vigilancia para quienes se introducen a nuestro país por cualquier vía.

Súmele a esto la cadena de comerciantes dominicanos que entran y salen a ese país sin ningún control, visión reforzada por el propio presidente de la República Luis Abinader, al anunciar el reforzamiento militar de toda esa comarca.

No cuestionamos esta decisión, pero no es tan necesaria en estos momentos como sí lo es la creación inmediata de un cordón sanitario, que someta a los análisis de rigor a todo el vivo que penetre al territorio nacional, sobre todo en la Zona Fronteriza.

Esta medida debe incluir los puertos y aeropuertos de todo el país.

Las autoridades son responsables de lo que aquí pueda ocurrir con esta arma biológica, que viene utilizando las Naciones Unidas en Haití desde el año 2010.

Santo Salvador Cuevas
Santo Salvador Cuevas
Quien escribe es militante social de larga data, egresado con honores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) licenciado en Filosofía y Letras, con residencia en el municipio de Tamayo, al Sur del país.

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