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miércoles, febrero 25, 2026

El 2028 es una oportunidad para Leonel, pero tendrá que hacer lo necesario para conectar con la sociedad

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Por Osvaldo Santana

Las elecciones generales de 2028 se presentan como una oportunidad para la Fuerza del Pueblo, y en particular, para Leonel Fernández volver al poder. Muchos factores se conjugan en esa dirección.

Un elemento importante fortalece ese parecer, y es que el presidente Luis Abinader, que es el principal líder político hoy día, no podrá presentarse de nuevo como candidato presidencial.

Fernández tendría que enfrentarse a aspirantes nuevos que estarían compitiendo por primera vez, primero en sus partidos, y otros con alguna experiencia como candidato a la presidencia de la República, pero con resultados negativos.

El presidente de la Fuerza del Pueblo tiene el aval del paso por el poder en tres períodos, lo que implica experiencia de Estado y una calificación profesional por encima de la media. Es de los potenciales buscadores del poder quien acumula más conocimientos.

Además del impedimento constitucional de Abinader, a Fernández le favorece que los dos partidos que le adversan, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y el PLD, aún tienen que pasar por la prueba de la elección interna, una competencia siempre con tendencias a generar conflictividad y a veces agrietar a las organizaciones políticas.

Fernández es el único aspirante por su organización, y solo se menciona como “competidor” al emergente Omar Fernández, que es su hijo, y probablemente en una campaña capitalizaría su popularidad a favor de su padre.

Pero el 2028 como oportunidad para Fernández y la Fuerza del Pueblo no es sinónimo de triunfo, es solo un factor coyuntural que tendrá que adobarlo con contribuciones de valor que venzan su tasa de rechazo, que todo político tiene; generar cada vez mayor confianza de la población como un líder que puede impulsar a la República a los niveles de desarrollo y crecimiento, que conecte con los públicos jóvenes y que lo vean como el hombre que sabrá interpretar las tendencias del futuro.

Esa proyección se puede afirmar no solamente en la ausencia de Abinader como candidato, sino también en un mayor deterioro de su gestión, de modo que a término no constituya parte de la carpeta de presentación del nuevo candidato oficialista. Pero nadie puede asegurar que Abinader terminará mal. Está haciendo todo lo necesario para que ocurra lo contrario.

La economía continúa con un desempeño marcado por la estabilidad con indicadores favorables como la creación de empleos. El Banco Central informó que el empleo experimentó un crecimiento histórico en 2025, con un aumento interanual promedio de 133,915 nuevos ocupados netos. Al cierre del último trimestre, el total de ocupados alcanzó 5,168,878 personas, “impulsado mayoritariamente por la creación de empleos formales, con una mayor integración laboral de mujeres”. Con altas y bajas, los precios se mantienen, lo mismo que la tasa de cambio. La mayor pérdida del gobierno ha sido en la bandera que ha dominado el discurso oficial: la transparencia y la anticorrupción, con las estafas en el Seguro Nacional de Salud (Senasa) y antes, el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant).

Otros indicadores

Otros indicadores favorecen a Fernández. Lidera el partido de mayor crecimiento desde su creación en 2019. En 2020 apenas obtuvo un 8.9% de los sufragios, mientras su competidor más cercano, Gonzalo Castillo, del PLD, obtuvo 37,46% y Abinader, el PRM y sus aliados escalaron el 52,52% que le brindaron la victoria. La participación ciudadana en ese certamen fue de 55,29%, con un padrón de 7,529,932 ciudadanos registrados.

Pese a ese desempeño de 2020, Fernández y su Fuerza del Pueblo tuvieron en las elecciones de 2024 un crecimiento extraordinario. Superaron algo más de tres veces el resultado anterior, y el PLD y su candidato Abel Martínez descendieron a 10,39%, mientras de nuevo Abinader y el PRM y sus aliados lograron el triunfo arrollador con más de medio millón de votos que en las elecciones de 2020, para sumar un 57,44%. La participación ciudadana fue, sin embargo, de 54,37%, un porcentaje menor que en 2020, cuando había en el Registro Electoral 8,145, 548 votantes.

Esos resultados sugieren que la Fuerza del Pueblo viene creciendo desde 2020, y siendo la segunda organización más importante, lo más probable es que continúe la tendencia. En esa dirección, para convertir en hechos exitosos la oportunidad de 2028, tendría que ocurrir un fenómeno decreciente en el PRM por desgaste en el poder o por la salida de Abinader, y lógicamente, el PLD, ante un enfrentamiento polarizado entre la primera y la segunda fuerza, tendería a descender su cuota de concurrentes.

De todas maneras, a Fernández no le bastaría con criticar al gobierno, o que ocurra un deterioro de la imagen de los funcionarios públicos ante la ciudadanía. Debe mejorar su posicionamiento a base a la calidad de su narrativa.

Tiene a favor los factores señalados y carisma no le falta. Solo tendría que alcanzar el encanto que mueva a las multitudes como en sus mejores tiempos.

Naturalmente, hay que entender, que la Fuerza del Pueblo y su candidato no correrán solos en la pista electoral. Tendrán que vencer muchos obstáculos, y en especial, a los candidatos que surjan en el PRM y en el PLD.

 

 

Osvaldo Santana
Osvaldo Santana
Osvaldo Santana es periodista.

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