EE. UU: Elevar el techo de su deuda o sufrir un colapso económico

Por Evelyn Irizarri Santos

NUEVA YORK, Estados Unidos. Desde hace varios años, los presidentes estadounidenses han enfrentado la dura realidad de tener que sentarse a negociar con sus contrarios en la Cámara de Representantes, para evitar el colapso de la economía. 

El tema a  negociar es permitir que el gobierno federal logre elevar el techo de la deuda, es decir, poder pedir más dinero prestado para hacer frente a los compromisos financieros internos y cumplir con sus obligaciones de pago.

Problema recurrente

Conforme a los datos ofrecidos por el portal Teachinghistory.org, el techo de la deuda de los Estados Unidos se ha elevado en 74 ocasiones, desde 1962 hasta 2011. Sólo bajo el mandato de Ronald Reagan, tuvo que ser elevado en 18 ocasiones, siendo el mandatario que más veces elevó la capacidad de endeudamiento del país. En segundo lugar está Bill Clinton,  que logró que se elevara en ocho oportunidades, y durante el mandato de George W Bush, ocurrió siete veces. 

Techo de la deuda

Se conoce como techo de la deuda a la cantidad máxima que el Congreso de los Estados Unidos le permite al Departamento del Tesoro, tomar prestado, en razón de deuda pública. El 67.5 por ciento de los acreedores corresponden a los ciudadanos estadounidenses y las instituciones nacionales, entre ellas gobiernos locales y estatales. 

Como es sabido, el gobierno de los Estados Unidos obtiene préstamos de los Fondos de Pensiones, de los fondos de inversión y también de la Reserva Federal. Estados Unidos es el país con la mayor deuda. A finales del 2022 alcanzó la astronómica suma de 26 billones de dólares. Fue apenas en enero del presente año, cuando la Cámara de Representantes aprobó elevar el techo de endeudamiento a los 31,4 billones de dólares, a que asciende la deuda del país, actualmente.

La fecha límite 

El gobierno corre a contra reloj, pues la fecha límite para poder aumentar su capacidad de endeudamiento es el primer día del mes de junio. Así lo informó la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, quien advirtió, en una carta al Congreso que de no solucionarse esta situación,  el gobierno no podrá pagar todas sus facturas a principios de junio.

Las negociaciones 

El no haber llegado a un acuerdo, fue la razón por la cual el presidente Biden acortó su reciente viaje a Japón, donde asistió a la reunión del G7, debido a que el presidente de la Cámara de Representantes Kevin McCarthy  manifestó serios desacuerdos con la parte demócrata en las negociaciones, encabezada por Barney Sanders, y siempre fue claro que prefería esperar el regreso del presidente Biden,  el pasado domingo 21 de mayo. 

El tranque 

Aunque tanto demócratas como republicanos están conscientes de que cada vez que se presenta esta situación, se debe llegar a un acuerdo, pues las consecuencias catastróficas afectarían a todos por igual, lo cierto es que desde que iniciaron las conversaciones, la parte republicana ha condicionado el acuerdo a una drástica reducción del gasto del gobierno federal, algo en lo que la Casa Blanca está en desacuerdo,  sobre todo, con un presidente abocado a la reelección, en un año previo a las elecciones presidenciales.

Las consecuencias 

Las consecuencias que traería a la nación que no se llegue a un acuerdo entre demócratas y republicanos antes de la fecha límite, serían desastrosas. 

De Estados Unidos no contar con la luz verde del Congreso para obtener más préstamos, le será imposible poder hacer frente a sus compromisos. Se quedará sin fondos para pagar los beneficios públicos. No podrá tampoco cumplir con el pago a los servidores públicos y millones de personas no recibirían los beneficios mensuales como pago de seguridad social y se estima que más de ocho millones de personas perderían sus empleos. 

Una crisis

Esta no será la última vez en que el país se ve enfrentando una situación similar, pues es evidente que hace años que Estados Unidos rebasó su capacidad de endeudamiento. Desde que se inició la práctica de solicitar la elevación de la capacidad de pedir préstamos, se producen discusiones y el tranque es inevitable, aunque al final ambas partes deben realizar algunas concesiones para evitar el cierre del gobierno, o una recesión, y con ella, el colapso de la economía nacional, que por tratarse de una de las potencias económicas, necesariamente alcanzará repercusiones mundiales.

Acuerdo necesario 

Es muy improbable que al final no se llegue a un acuerdo. Esa es la tendencia, acordar, pues nadie saldría ileso de los efectos de que el país caiga en "default". Por eso, y a pesar de que se conoce de las tensiones y pésima relación entre el presidente Joe Biden y el presidente de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, la regla es que haya un acuerdo.  La excepción sería lo contrario. 

Esta situación se ha vuelto constante, así que faltan muchos escenarios semejantes, mientras Estados Unidos continúa encabezando la lista de las cinco economías más endeudadas del mundo.

Aun sin acuerdo 

Luego de la esperada reunión entre el presidente Joe Biden y el presidente de la Cámara de Representantes Kevin McCarthy, se esfumaron las esperanzas de poner fin a las discusiones y lograr un acuerdo definitivo. 

Y es que a pesar de que el presidente Biden, en un comunicado emitido la noche del lunes, luego de finalizada la reunión, asegurara que quedaba descartada la posibilidad de una suspensión de pago, lo que se traduce como una promesa de aprobar la solicitud de la Casa Blanca.

Por su lado, McCarthy, aunque calificó la reunión como muy "productiva", no dejó pasar la ocasión para criticar a la administración Biden por no haberlo convocado antes a una reunión en la mansión presidencial. 

Ninguna de las partes descarta una salida satisfactoria, pero, los republicanos se niegan a continuar las negociaciones si el gobierno no realiza una drástica reducción de sus gastos.

Ambas partes han expuesto sus condiciones y han realizado sus ofertas. Solo queda esperar la decisión final, una decisión que necesariamente deberá asumirse no más allá del primero de junio.

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