Donald Trump en el ojo de la tormenta 

En un hecho sin precedentes en la historia de los Estados Unidos, la casa de un expresidente, que además se prepara para aspirar nuevamente al cargo, fue allanada por el FBI, (Buró Federal de Investigaciones) como parte de una investigación federal.

Luego de que el juez federal Bruce Reinhart firmó la orden de allanamiento el viernes 5 de agosto, agentes del FBI procedieron a ejecutarla el lunes 8, ante la mirada atónita de una nación que siempre ha exhibido con orgullo la fortaleza de sus instituciones. 

Lo sucedido en el resort de Mar-a-Lago, propiedad del expresidente, indignó tanto a Trump como a sus seguidores y logró que el magnate recibiera la solidaridad de su partido, que en su mayoría se ha mantenido al margen de las controversias en las cuales se ha visto envuelto el exgobernante. 

Para Trump, la investigación de que es objeto, el allanamiento y más tarde su comparecencia ante la Procuradora Estatal de Nueva York, Letitia James, forma parte de lo que calificó como "la mayor cacería de brujas en los Estados Unidos". Dijo que el allanamiento era una redada, que Mar-a-Lago estaba bajo asedio y que habían irrumpido hasta en su caja fuerte.

Las razones

La orden de allanamiento forma parte de una investigación sobre el manejo presidencial de documentos, algunos confidenciales, que, según los fiscales, habrían sido trasladados a la casa de Trump en lugar de ser depositados en los Archivos Nacionales, procedimiento que deben seguir todos los presidentes de los Estados Unidos.

La sola solicitud de una orden de esta naturaleza hace suponer que existe una causa probable de que se ha cometido un delito y las autoridades creen que en el lugar que se solicita allanar, podrían existir pruebas de la comisión de ese delito.

Todo un personaje

Donald Trump es todo un personaje. 

El mundo nunca podrá olvidar la participación de Donald Trump en la política partidista, desde su comportamiento frente a otros lideres mundiales, su dura retórica, hasta aquellos mensajes en sus redes sociales, en su mayoría respuestas a seguidores que parecían suplicarle que corriera por la presidencia, como si él fuese El Mesías que por años esperaban los supremacistas blancos, antiinmigrantes y ultraconservadores. 

El hombre que tenía la fórmula para "Make America Great Again". 

Los últimos días 

El último año de Donald Trump en la Casa Blanca será inolvidable para su entorno y difícil de digerir para el personal que por años ha trabajado en la mansión presidencial. Esto así porque más de uno, aunque de manera confidencial, ha revelado alarmados detalles sorprendentes sobre el comportamiento del ex mandatario, en especial durante la recta final de la campaña electoral. 

La cólera con que recibía los datos de las últimas encuestas. La agresividad con la cual encaraba a sus más cercanos colaboradores, a quienes acusaba de hacer poco o nada por hacerlo subir en los sondeos. Hasta un agente del Servicio Secreto contó, durante las investigaciones sobre lo sucedido el 6 de enero en el Capitolio, que el entonces presidente lo sacudió violentamente del brazo, mientras conducía la limusina presidencial, pues trataba de tomar el guía para hacer que el agente, en vez de llevarlo a la Casa Blanca, lo llevara al Capitolio, una zona de caos en esos momentos. 

Tantas anécdotas sorprendentes se han filtrado, que ya se han escrito varios libros que serán publicados en los próximos meses.

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Dos investigaciones

Después de dejar la Oficina Oval, Trump ha estado en el ojo de la tormenta, primero por haber salido a regañadientes y alegando un fraude electoral que jamás pudo probar y tratando de presionar para cambiar el resultado de las elecciones. 

En la actualidad, el Departamento de Justicia estadounidense tiene dos investigaciones en curso que involucran al exmandatario. La primera es sobre sus intentos por anular las elecciones del 2020, que desencadenaron los sucesos del 6 de enero del 2021 y la otra investigación es sobre el manejo de documentos clasificados.

Un proceso lento

Se recuerda que, desde mayo del año pasado, la Administración Nacional de Archivos y Registros, NARA, por sus siglas en inglés, sostiene un enfrentamiento con Trump y su equipo, que llevó a que esta entidad tuvo que recurrir al Departamento de Justicia para que investigara el posible mal manejo de documentos clasificados que Trump habría sacado de la Casa Blanca y se los habría llevado a su casa de Mar-a-Lago. 

En enero de este año, luego de muchas conversaciones con el equipo de Trump, la NARA logró la entrega de 15 cajas de documentos oficiales que el expresidente no entregó a su salida del gobierno. 

A finales de ese mismo mes, la NARA reveló que muchos de los documentos faltantes habían sido destruidos por el exmandatario. 

Un mal hábito 

De acuerdo lo expresado por la reportera de The  New York Times, Maggie Haberman, quien está próxima a publicar un libro sobre Trump, ella habría obtenido fotos de documentos rotos o echados en el inodoro en la Casa Blanca.

Además, más de un miembro del personal de trabajo que le acompañó en su gestión han hecho referencia al hábito del magnate de romper documentos en pedazos pequeños. Algunos colaboradores han revelado en círculos íntimos, que muchas veces el personal de archivo tenía que recuperar documentos rotos de los zafacones y pegarlos con cinta adhesiva para su posterior colocación en los archivos de mansión presidencial. 

Los republicanos 

Mich McConell, líder de la minoría del Senado, quien no tiene una relación muy cercana con Trump, prefirió no opinar sobre el tema.

Pero otros senadores republicanos han puesto el grito en el cielo y hasta han pedido la cabeza del secretario de Justicia, Merrick Gerland. Mientras algunos senadores han pedido su dimisión, otros se han atrevido a afirmar que, de ganar la mayoría en las elecciones de noviembre, no dudarían en destituirlo.

El senador de Missouri, Josh Hawley, fue más lejos y recomendó reformar el FBI "de arriba abajo".

Marcos Rubio, de La Florida, dijo que el allanamiento en Mar-a-Lago, es algo común en los países menos libres. Al igual que Trump, calificó la acción como una redada del FBI y tras afirmar que era algo sin precedentes en los Estados Unidos, dijo que "era algo familiar para las personas de La Florida que huyeron de naciones donde la oposición política era criminalizaba".

Sustentaba con esta expresión, la posición de Trump de persecución política y cacería de brujas. 

La Quinta Enmienda 

Dos días después del allanamiento en Mar-a-Lago, Trump debió comparecer ante la Procuradora Estatal de Nueva York,  Letitia James, pero durante 4 horas con algunos descansos, el ex presidente respondió sólo una pregunta,  referente a cuál era su nombre, según lo informó uno de sus abogados.

De esta manera, Donald Trump invocó la Quinta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que establece que nadie será obligado, en ningún caso penal, a testificar contra sí mismo.

Lo curioso es que durante la campaña electoral de 2016 cuando disputaba la presidencia con Hillary Clinton,  Trump afirmó que sólo los jefes de la mafia y los mafiosos se acogían a la Quinta Enmienda.  Esto por la negativa de algunos colaboradores de Clinton a declarar en investigaciones realizadas por el Congreso sobre el uso del servidor privado de correos electrónicos de la entonces secretaria de Estado. 

Sin embargo, ahora Trump dice comprender porqué a veces hay que invocar la Quinta Enmienda. 

En dos comunicados Trump escribió: " Una vez pregunté: ¿si eres inocente por qué te acoges a la Quinta Enmienda? Ahora sé la respuesta a esta pregunta. Cuando eres blanco de abogados, fiscales y medios de comunicación, eso te deja sin alternativas".

Las penas

Solo por comprobarse el delito de ocultar o destruir documentos oficiales,  según las leyes estadounidenses,  Trump podría ser condenado a tres años de cárcel y quedar inhabilitado para ejercer un cargo público, algo que terminaría para siempre con sus intenciones de volver a ocupar la Casa Blanca por cuatro años a partir de enero de 2024.

Esto sin contar las penas que enfrentaría por la otra investigación sobre el intento de desconocer los resultados electorales de noviembre del 2020, que desencadenaron los acontecimientos de enero del 2021.

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