Doña Elena Villeya de Paliza convencida de profundizar el compromiso de trabajar por el progreso del país

Revela que cambió su sueño de bailarina para convertirse en empresaria; también expresa su creencia en “la justicia objetiva e independiente, que sea igual para todos y que nos garantice realmente que haya sanción donde tiene que haberla”.

Aunque desde pequeña tenía inclinaciones por las actividades sociales, como buscar fondos económicos en su colegio para donarlos a una escuela en Gualey, Distrito Nacional, su anhelo de niña era ser bailarina.

En una entrevista para pronosticamedia.com Elena Villeya narra lo que significó para ella ir a la escuela de bailarina en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde aprendió el valor de la disciplina y la dedicación para cualquier proyecto en la vida.

A continuación, la conversación:

Doña Elena ¿cómo se siente?

Bien gracias a Dios ¿y usted?

Bien también 

¡Qué bueno!

¿Desde qué edad usted se considera empresaria?

Eso está muy interesante, (risas) desde qué edad, probablemente desde chiquita.

¿Como cuántos años tenías, 6 7, 8…? 

Bueno, Me imagino que sí, por ahí. Te digo: no que me sintiera empresaria, sino que me gustaba hacer cosas, emprender cosas, porque desde que estaba en el colegio, desde que estaba chiquita, realmente. Yo recuerdo, por ejemplo, en el Colegio Santo Domingo, hacer rifas cuando estábamos en kínder, en el primer curso, para recaudar fondos para la escuela que apoyaba el colegio, que era la del Domingo Savio de Gualey.

Yo recuerdo cómo participaba en muchísimas cosas desde pequeña, o sea, que, si tú me preguntas que desde cuándo, tendría que decir que nunca me ha gustado la rutina. Y sí, me gusta emprender cosas nuevas, desarrollar cosas, aprovechar y tratar de que otros puedan también desarrollarse y realmente me encanta trabajar con la gente.

¿Cómo era el colegio en ese entonces? 

El colegio Santo Domingo era de monjas dominicas, la verdad, excelente, una educación fabulosa.

¿En algún momento de niña pensó que iba a manejar negocios grandes como ha ocurrido?

Para nada, no, no, no. Para nada, yo era una niña, lo que pasa es que lo digo en el sentido, digamos de lo que es un empresario, que es alguien que realmente emprende algo, desarrolla algo como un negocio o de alguna forma lo adquiere dependiendo de sus condiciones y es usualmente, alguien que le gusta crear trabajo y empleo. Desarrollar buenos productos y servir al mercado con éxito y sobre todo con complacer a sus clientes.

Sí, pero yo me estoy refiriendo a esa edad que a todo niño le preguntaban ¿qué quería ser cuando fuese grande?

Ah, yo quería ser bailarina, a mí lo que me gustaba era el ballet. Yo llegué a bailar en la Escuela de Bellas Artes muchísimas veces. Ahí aprendí con Isabel Perrota, yo fui donde Madame, una mujer extraordinaria, que nuestra sociedad a veces no la recuerda, pero debería recordarla siempre, porque ella nos enseñó muchas disciplinas. El ballet impone disciplina, impone caerse y volver arrancar para trabajar en equipo, en un escenario. Entonces, para mí esa fue una escuela fabulosa. Me fascinaba el ballet y me sigue fascinando. Esa fue una de las cosas que dejé cuando decidimos casarnos, más que nada porque en esa época, no era compatible con las cosas que yo quería estudiar y trabajar. Pero yo, inclusive, continué cogiendo clases de ballet. 

¿Y a qué nivel llegó en el ballet?

Bueno, digamos que a lo que pude llegar hasta los 18 años cuando lo dejé.

¿Llegó a presentarse en algún escenario?

Claro que sí…

¿Y cómo le fue?

Bien, muy bien. Imagínese, era una jovencita y con todo ese trabajo y disciplina me iba bien. Pero te cuento que el ballet les deja a sus integrantes una buena base para seguir adelante. Aprendí a trabajar en equipo, porque es que no hay esa competencia de otras disciplinas. Aquí cada cual es tu brazo de apoyo.

¿Y qué terminó estudiando, a pesar de que le gustaba el ballet?

Una licenciatura en contabilidad y auditoría. Nosotros, José Manuel (se refiere a su esposo, el empresario José Manuel Paliza) me propuso matrimonio bastante joven, graduándome del colegio. Y nada, al final yo le dije que sí y como a los seis meses decidimos casarnos. Y entonces hice un secretariado ejecutivo bilingüe, para poder trabajar. 

¿O sea, comenzó a trabajar en la secundaria o iniciando la universidad?

No, comencé a trabajar después que me gradué del colegio, cuando terminé el bachillerato. Pero, sí trabajé en verano, como voluntaria. Por ejemplo, asistía al Hermano Hernández, Isidro Hernández, en el Colegio Loyola. Yo iba y asistía a la asistente de él. Yo era su asistente, que se llamaba Ida Hernández. No eran familia, por cierto, hace muchos años que no sé de ella, pero trabajé para ella, ese fue mi primer trabajo.

¿Cómo siguió su vida laboral?

Mira, yo primero trabajé para una empresa de seguros independiente. Primero como agente y luego como corredor, que es un trabajo, que uno podía atender sus niños pequeños.  Funcionaba, porque en ese momento no se exigía un horario completo. Realmente, yo podía controlar mi horario. Posterior a eso, ya sí empecé a trabajar como contadora  y después  aprendí programación de computadoras, que de eso fue que yo hice mi tesis, del uso de la tecnología, que en aquel momento era el procesamiento electrónico de datos, como se llamaba, para la administración de negocios y básicamente me fui por esa línea, por la tecnológica.
Trabajé algunos años en esa modalidad y después obviamente acabé asumiendo la gerencia del centro de Informática, que en aquella época se llamaba el centro de Cómputos.

¿De una empresa particular o una empresa ya de ustedes?

Cuando ya empecé con el tema informático fue con el negocio de la familia. Yo empecé a trabajar ahí. Estuve 18 años y después decidí emprender yo sola mi camino.

¿Qué tipo de negocio empezó ahí, después de esos 18 años?

Después de esos 18 años montamos una pequeña boutique de consultoría en operaciones de negocios, en adquisiciones, en fusiones y ese tipo de cosas y éramos tres, Juan Enrique Álvarez, el hijo de Maricusa Ornes, Mariela mi hija, que fue la que dijo: ¿por qué no hacemos esto? porque ella trabajaba en eso. Le dije pues vamos, porqué no.  Y nada, por ahí empezamos. Luego desarrollé un proyecto eléctrico que fue la planta eléctrica de Monte Río Power, junto a la compañía Caterpillar, de Estados Unidos, y por ahí seguimos. 

Antes de retirarme quise emprender otros negocios y adquirí lo que era el de química, que sigue estando con nosotros. Se llama Interquímica, una empresa básicamente de productos químicos, y aquí vamos.

Siempre fue así, como le dicen ahora, ¡emprendedora!

Bueno, esa es la palabra de moda, pero al final yo siempre he dicho que me gusta trabajar, crear empleos, que la gente progrese, ver la gente progresar. Me gusta ver cuando la gente se une en un propósito y logra objetivos sanos. Yo creo que ese es buen momento.

Habló en un momento de su hija, ¿cuántos son?

Tres 

¿Cómo les ha ido a ellos?

Realmente cada uno dirige empresas. La verdad no nos podemos quejar. Son todos profesionales, trabajaron en otros lugares, primero aprendieron a trabajar en un ambiente que no era un negocio de familia. Después vinieron a trabajar con nosotros.

En un momento usted empezó a liderar a los empresarios, creo que fue presidenta del Consejo Nacional de la Empresa Privada, pero a veces la veía defendiendo causas sociales. ¿A qué se debía esa actitud?

Yo soy dominicana como todos, y ciudadana como todos y le voy a decir una cosa, yo sigo pensando que tenemos que trabajar para que el país mejore y sigo haciéndolo. Lo hago en distintas líneas, y mientras pueda lo voy a seguir haciendo y continuaré haciéndolo, porque yo creo firmemente, que tenemos la obligación y el compromiso de que nuestro país progrese y para eso todos tenemos que contribuir. No es solamente una persona, una empresa o un grupo o un sector y yo, realmente sí, yo trabajaba bien con los sindicatos, con todos, yo me llevo bien con todos, bueno, al menos, yo creo eso.

Para ese tiempo se llamaba Consejo Nacional de Hombres de Empresas, y de repente comienza a llamarse Consejo Nacional de la Empresa Privada, ¿usted tuvo algo que ver con ese cambio?

No realmente, pero yo estaba ahí, eso fue en un congreso. Ahí surge el tema de la Convención Empresarial del Conep. Para ese entonces mi esposo, el señor José Manuel Paliza, era el presidente del CONEP, pero quien propuso cambiarle el nombre fue Regina Vitienes, la hija de José Vitienes, y en esa convención le tomamos la palabra. Y sí, lo que estábamos ahí lo impulsamos, porque dijimos sí es verdad, esto es para todos, hombres y mujeres.

¿Fue cómo una especie de feminismo adelantado?

Déjeme decirle algo, yo no creo en el feminismo como tal. Yo creo que somos mujeres y hombres. Crecemos y nos desarrollamos. En el país y el mundo por muchos años las mujeres se quedaron en su casa y los hombres salían a buscar el sustento, básicamente. Podemos ponerlo mucho más sofisticado dependiendo del momento, pero básicamente así era como el mundo vivió por muchísimos años. Pero yo creo que realmente todos nos dimos cuenta poco a poco, que el mundo tenía que cambiar. Primero las mujeres no queríamos quedarnos en la casa. Eso no quiere decir que muchas decidan hacerlo y está muy bien. Porque yo creo que lo importante es que a nuestros hijos los eduquemos bien y que tratemos de crear hombres y mujeres de bien en nuestro país, con compromiso. También le diría que las mujeres somos madres de los niños como los padres son los padres de los niños y al final somos como dijo alguien un día, “somos la mitad del mundo y madres de la otra mitad”. Yo no soy feminista. Tampoco creo que ahora es el momento de las mujeres, no. Yo creo en el balance, en el equilibrio. Yo creo que tenemos que desarrollarnos. Me preocupa que a veces, en el pasado reciente, que ha bajado la matrícula de hombres en las universidades y sin embargo ingresan más mujeres, con mucho empeño, porque tratan de progresar, de salir adelante, de destacarse y se fajan. Esa es una realidad. La mujer tiene que fajarse para demostrar que realmente sirve para algo, porque usualmente la primera reacción es, bueno, mujer, como con tono de flojera.

Pero resultó fácil quitar el masculino en CONEP para hacer un nombre más inclusivo, no ha sido tan fácil fuera de esa institución. ¿Considera que los empresarios son más democráticos que los políticos?

No sabría que decirle. Yo creo que en nuestro país hemos ido progresando en ese sentido y realmente tenemos más mujeres en posiciones ejecutivas y partidarias, en las cámaras legislativas en los ministerios y ocupando posiciones públicas. A mí me parece que hemos ido progresando. No le voy a decir que somos el país que más ha progresado, pero hemos avanzado mucho y creo que lo hemos hecho en buena forma. Y ¿por qué lo digo así?, porque hemos respetado la capacidad y la profesionalidad de las mujeres.

 Hoy día, inclusive, ayudamos a educarlas mejor, a tratar de que no tronchen sus vidas con embarazos tempranos y a destiempo. Tratamos de crear condiciones para que puedan criar sus hijos y ganar un sustento que les permita mejorar las condiciones de sus hogares. Por otro lado, crecer y desarrollarse ellas. Entonces yo entiendo que nosotros hemos ido progresando. Recuerdo un sociólogo que dijo, que “el día que la mujer dominicana se atreviera a dejar que el hombre haga sus maletas, (bueno, una cosa bastante jocosa), sería que nos habríamos democratizado”, pero yo creo que poco a poco eso ha ocurrido.

Por ejemplo, todo el sector de zona franca que empezó a entrar con temas de costura, cortes de patrones, con temas de trabajo, eso hizo que muchas mujeres aprendieran que era bueno emplearse y otras ven el ejemplo y lo siguen. Hoy día, hay más iniciativas, más sofisticadas. Se tiene más accesos a financiamientos directos para la mujer, como lo hay para los hombres con negocios. Cada vez hay más microempresarias desarrollando a nivel nacional su emprendimiento. Lo vemos inclusive en zonas rurales porque, aunque parezca que no, en esas zonas las que administran el salario son las mujeres.  El hombre llega a la casa y una buena parte de ellos, se lo da a la mujer y le dice que lo administre.

Pero en el caso de las mujeres políticas, tienen que romper muchos corozos para poder abrirse camino entre sus colegas.

Sí, pero eso ha pasado en el mundo entero. Por eso existe el famoso sistema de cuota y de tratar de que haya un porcentaje equis, y está bien que estemos moviéndonos en esa línea. Lo importante es que escojamos lo mejor y si las mejores somos mujeres, pues que haya mujeres y si en otro momento son hombres, pues que haya más hombres.  Esencialmente creo que debemos darnos igualdad de oportunidades.

¿Cómo le impactan a usted los feminicidios, que al parecer no hay forma de reducirlos?

Terrible, terrible, yo creo que tenemos que hacer todo lo que podamos para reducir la violencia, sobre todo la violencia intrafamiliar. Tenemos que educar a la sociedad en pleno. A los jóvenes desde pequeños, porque en los hogares, lamentablemente, en su mayoría no se respeta a la niña. No se le da el respeto que se le tiene que dar. La mujer debe aprender a decir no, pero el hombre tiene que aprender aceptarlo y lo tiene que aprender desde chiquito y no usando la fuerza, porque eso es un abuso, como sabemos. Realmente hay que  continuar haciendo los esfuerzos   por darles accesos, facilidades, teléfonos donde puedan llamar, educarlas, educar los jóvenes y tratar cada vez de mejorar eso en nuestra sociedad, porque es un gran problema.

Cuando le ha tocado dirigir o tener un nivel de protagonismo entre hombres ¿cómo se ha sentido? 

 No puedo ni siquiera pensarlo.  Realmente para mí no es un tema, como que haya que pensar en eso, yo creo que nosotras lo que tenemos es que trabajar.  Hacer las cosas bien es nuestro trabajo y eso es lo que se reconoce.

Fuera del ámbito de la empresa ¿con qué gesto, con qué ayuda, o proyecto usted se ha identificado más?

Bueno, yo le voy a decir, a mí siempre me ha preocupado el campo, la producción agropecuaria.  También me ha preocupado y me he ocupado, de que mejore la calidad de la educación que reciben nuestros niños y niñas. También está el tema de los jóvenes que los pueden llamar nini o como lo quieran llamar, pero son jóvenes que merecen una oportunidad y que tenemos que lograr que sus vidas puedan transformarse. He trabajado con muchachos con Don Bosco, con un montón de ONGs de una forma u de otra. Ahora estamos trabajando con una institución que es una belleza, que trabaja con los niños, con los infantes, porque en nuestro país la mortalidad infantil tiene un nivel alto. 

¿Cuál es esa?

Se llama Fundación Dominicana para la Madre y el Niño (DOFMI), la fundó en Estados Unidos una doctora dominicana que se llama Angélica Benítez, que trabaja en Estados Unidos. Ella es pediatra desde hace muchísimos años, pero nunca abandonó sus raíces, y ella por años creó esa fundación. Lo que ella consigue por allá, más lo que puede ella poner. Viene aquí a entrenar a enfermeras en los hospitales públicos para salvar a los niños y ella ha hecho un trabajo encomiable, espectacular. La conozco desde hace muchos años y ahora acabamos de crear a DOFMI, pero en República Dominicana, para recaudar ayudar también. Ella fue la que inició el programa Canguro en el país, que ha salvado muchísimos bebés, porque la madre, con tan solo su fajita y el calor de su cuerpo, es capaz de funcionar como una incubadora para el bebé. Usted no se imagina la cantidad de bebés que se salvan con esas pequeñas cosas. Entonces estamos trabajando, continuando con otras áreas y poco a poco ustedes irán viendo los resultados. Se está trabajando duro y ella viene cada tres, cuatro meses y se pasa una semana, 10 días aquí entrenando. Además, se les da acceso a cursos, se traen equipos, se consiguen donaciones como incubadoras, respiradores… un montón de cosas que realmente hacen la diferencia. Es como le digo, les enseñan a las enfermeras, enseñan a las mamás y a veces hasta a los papás. Usted no se imagina lo hermoso que es eso. 

Viéndola así hablar con tantos sentimiento y entusiasmo de esos temas ¿usted ha pensado en incursionar en política?

¡Ay deje eso!  Yo conozco el sector privado, y es donde me desenvuelvo y puedo ayudar más desde el sector privado.

¿Es que siente temor hacia la política, cree que es un mundo muy pesado con el que no puede?

No es que me cause temor, pero quizás no es el camino que yo he querido seguir. 

¿Si el país alguna vez la requiere?

Mire, en el país hay empresarios políticos partidarios. Tiene que haber una sociedad civil que participe, que contribuya con sus ideas a desarrollar y a mejorar nuestro entorno. Y entre todos, seamos lo que seamos, abogado, doctor, profesor, ingeniero, tenemos el compromiso, la responsabilidad de aportar lo que conocemos. ¿Dónde podemos aportar? Yo creo firmemente que el tema de la educación es clave, porque primero mejora a todos, mejora el entorno y le da la oportunidad a aquel que quiere crecer, estudiar y avanzar.

Yo tendría que decirle que ahí es donde yo creo que puedo incidir más, porque son sectores que yo conozco, que he trabajado y continúo trabajando y que siguen necesitando de muchos. Yo también he participado en Finjus. Yo soy de los miembros fundadores de Finjus, que es la Fundación Institucionalidad y Justicia, porque, porque yo creo en la institucionalidad, en la democracia, en la justicia, yo creo en la justicia objetiva e independiente, que sea igual para todos y que nos garantice realmente que haya sanción donde tiene que haberla.

Supongamos que el presidente de la República le pida a usted que le aconseje para mejorar todo eso por lo que usted afana y lucha ¿qué usted le recomendaría?  

Es una pregunta difícil. Yo creo que el presidente Luis Abinader, está tomando medidas importantes, que a veces nuestra sociedad no entiende, y que tenemos la obligación de tratar de ayudar a que el país se pueda encaminar en la vía correcta. Son reformas difíciles, una de las reformas es la de la Policía Nacional, donde todo sabemos que ha habido un problema de un salario tan mínimo que es completamente inadecuado. Ha habido un olvido, aunque muchos han dicho vamos a cambiar, vamos a transformar. Yo por lo menos es la primera vez que he visto una intención organizada, enfocada que se le está dando seguimiento, que no es que se anuncia una cosa y nadie se acuerda más nunca de qué fue lo que pasó. Pienso que la sociedad se va a ir dando cuenta que esto va a ir mejorando, pero así como le digo eso, creo que todos, para que mejore, tenemos que participar de alguna forma, porque para transformar una institución como la Policía Nacional es imprescindible que la sociedad dominicana contribuya, desde el ciudadano más chiquito hasta el más grande de la forma en que pueda. Debemos procurar tener una Policía donde el agente se pueda sentir orgulloso de estar en sus filas. Donde los hijos y las familias de esos policías puedan sentirse orgullosos de sus padres y donde nosotros como sociedad nos sintamos que tenemos una institución que nos garantice una mejor seguridad ciudadana en todos los niveles.

Hay un montón de esfuerzos hoy día encaminados en esa línea. Creo que esto es importante para nuestro país. Hay personas que desconocemos lo que sufre un policía al perder un familiar, tener un accidente… Veo que poco a poco, en la medida de que se vayan creando herramientas, todos podemos ayudar. El presidente Abinader acaba de anunciar la entrada de una aplicación (App) donde la población podrá hacer una denuncia ante la Policía, que inclusive la propia sociedad pueda denunciar. Esa App va hacer sumamente importante, porque cuando la persona hace una denuncia en esa App le da seguimiento, y la Policía le dará respuesta. Cuando el ciudadano empiece a ver que realmente se está haciendo la diferencia, entonces yo creo que esa es una respuesta importantísima.

¿Cómo piensa que le ha ido al presidente Abinader?

El presidente Abinader asumió en un momento de pandemia difícil, muy difícil para todos, pero muy difícil para encargarse de la presidencia de un país. Logramos salir de ese problema entre todos, pero con el liderazgo del presidente de la República. Es una gran conquista, que el turismo retornara, que la economía nunca se parara, que tratáramos de preservar los empleos y se hizo un esfuerzo que se ve. No estamos donde quisiéramos estar, siempre vamos a tener que continuar mejorando  y en eso viene la guerra entre Rusia y Ucrania, que no tiene nada que ver militarmente con nosotros, pero suben los precios del petróleo y escasean los productos, suben los precios y hasta es difícil lograr el suministro, es difícil lograr que los productos lleguen a nuestro país porque hasta hay problemas de transporte, entonces, yo creo que se está haciendo un esfuerzo serio y he visto también cómo se están  subsidiando algunos sectores para tratar de coadyuvar con el tema de la comida,   con el tema del transporte y el propio combustibles. Lamentablemente son cosas que están fuera de nuestro control, completamente fuera de nuestro control. Yo creo que está tratando de hacerlo bien y que nosotros como sociedad tenemos que aprender a leer entre líneas y saber lo que es correcto y lo que no lo es. Hay mucho ruido, pero hay ruidos muchas veces interesados. Como país y como ciudadanos tenemos que saber que poco a poco República Dominicana está bien posicionada, ha recuperado su turismo,  se está creando cada día más empleos y tratando de que esos empleos sean mejores. Es un esfuerzo que tenemos que continuar, pero es una labor que la hacemos entre todos, pero quien nos regula y quien realmente dirige la nación que es nuestro presidente Abinader está dando un ejemplo de trabajo, de esfuerzo para hacer unas reformas que son difíciles y que sin embargo las ha abordado y que tanto el Congreso, que tiene una agenda legislativa amplia de cosas importantes, como el Código Penal y un montón de leyes que deben ser aprobadas,  leyes   que contribuyan al desarrollo del país y al fortalecimiento de nuestra institucionalidad. Yo también le diría al presidente, que debemos de tratar de continuar empujando ese esfuerzo, a la vez que tratamos de ayudar a los sectores más vulnerables. Porque hay una guerra, no es aquí, pero la realidad es que nos impacta y está impactando al mundo entero. Antes de ayer dizque por mantenimiento Rusia le dijo a Alemania que no le iba a pasar gas por cuatro días. Eso para un país es terrible, te complica la existencia con un impacto a todos los niveles. Toda Europa está sufriendo este problema. También nosotros como país tenemos que estar pendientes, de que el problema no es aquí que está, ni lo hemos generado nosotros, pero sufrimos las consecuencias, porque somos una economía pequeña. Sin embrago, siendo una economía como lo que somos, el país ha avanzado y se ha convertido inclusive en modelo para muchos otros países. Esas iniciativas nuestras en materia de la pandemia, de la vacunación, del turismo, porque fueron procesos muy bien organizados, han sido aprovechadas por otros países.

Yo creo que tenemos que continuar por esa vía, tratando de que el país avance en la dirección correcta.

Muchas Gracias

Lito Santana

Lito Santana

Nació en Tamayo. Locutor y periodista. Ha trabajado en distintos medios de comunicación. Aboga por la participación de todos los sectores en la solución de las dificultades por la que atrevieza el País.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.